Fiestas

Miguel Ángel Zuza, un navarro que vive los Sanfermines desde las entrañas

Entre la pasión, el club y el trabajo: San Fermín, Osasuna y Coca-Cola son los tres rojos que marcan su vida

Miguel ángel Zuza, comercial de Coca-Cola, en la calle Estafeta.
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Miguel Ángel Zuza, comercial de Coca-Cola, en la calle Estafeta.M.B.
Miguel ángel Zuza, comercial de Coca-Cola, en la calle Estafeta.

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Publicado el 05/07/2026 a las 05:00

1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo… San Fermín. Al menos para Miguel Ángel Zuza, comercial de Coca-Cola, las fiestas de la capital navarra arrancan mucho antes de que el chupinazo estalle en la Plaza del Ayuntamiento entre miles y miles de personas. En su calendario, los Sanfermines empiezan cada año entre marzo y abril.

Del 6 al 14 de julio, Pamplona duplica su población y recibe a cientos de miles de personas que recorren sus calles vaso en mano. Detrás de cada brindis, de cada kalimotxo servido en una barra abarrotada o de cada refresco compartido al sol de la Plaza del Castillo, hay una compleja red logística que se pone en marcha muchos meses antes de que alguien grite aquello de: “¡Pamploneses, pamplonesas, viva San Fermín! Gora San Fermín!”.

“Para nosotros, la base para que todo funcione durante las fiestas es la planificación. Empezamos a reunirnos con los hosteleros de Pamplona dos meses antes para organizar todo el producto que van a necesitar, que, como es evidente, es un volumen muchísimo mayor que durante el resto del año”, explica Zuza.

La diferencia es difícil de imaginar para quien no vive las fiestas desde sus engranajes. Un bar de la calle Estafeta, que en una semana normal hace un pedido de entre ocho y doce cajas de Coca-Cola, durante San Fermín, suele necesitar entre 150 y 200 cajas. A eso hay que sumar refrescos de naranja, limón, tónicas y otras referencias que acompañan a pamploneses, pamplonesas y visitantes durante las fiestas.

Detrás de cada bebida hay un enorme trabajo en equipo desarrollado por la delegación de Coca-Cola en Navarra, junto con todos los departamentos de la compañía y las empresas distribuidoras. Todos ellos se coordinan con el objetivo de garantizar el suministro y dar servicio a los más de tres millones de personas que disfrutan de San Fermín cada año.

San Fermín cambia y su logística también

Crecen los números, pero también la variedad. Miguel Ángel recuerda que cuando empezó a trabajar en el sector, a principios de los años 2000, el catálogo de bebidas era mucho más reducido. “Había Coca-Cola, Coca-Cola Light y Fanta. Ahora tenemos infinidad de refrescos. Todos los años salen tres o cuatro referencias nuevas. Si lo comparas con lo que había hace 35 años, el cambio es increíble”, asegura. 

Abasteciendo a los establecimientos durante las fiestas de San Fermín, Zuza también ha sido testigo de una transformación en la forma en la que la ciudad vive sus fiestas. “Antes se trabajaba mucho más en distintos puntos de Pamplona. Barrios como Iturrama o San Juan eran lugares donde se reunía muchísima gente para disfrutar de los Sanfermines”, recuerda. Hoy en día, si bien el sentimiento pamplonés impregna a todos los establecimientos hosteleros de los diferentes barrios de Pamplona, que se preparan para vivir las fiestas por todo lo alto, la intensidad tiende a concentrarse en el Casco Viejo y su entorno más cercano.

Pero el trabajo de Zuza va mucho más allá del suministro de bebidas. “Gestionamos con los clientes todo el tema de los equipos de frío, la instalación de grifos de kalimotxo... Hay que coordinar todo, y es complejo”, explica Miguel Ángel. Toda la maquinaria tiene que estar perfectamente engrasada antes del seis de julio porque una vez lanzado el chupinazo, no hay margen de error.

Aunque buena parte del trabajo queda cerrada de antemano, Miguel Ángel reconoce que durante los nueve días de fiesta no puede separarse del teléfono móvil. “Siempre estoy atento a cualquier incidencia, a una necesidad de última hora o a una llamada urgente desde alguno de los bares que viven esos días a un ritmo frenético. Muchos clientes nos escriben por WhatsApp, otros llaman de madrugada y hay que estar muy encima de todo”, cuenta.

El reto de trabajar en fiestas

Uno de los mayores retos es la falta de almacenamiento en las tiendas y los bares. “Hay mucha gente que no tiene almacén. Entonces hay que hacer pedidos más pequeños y casi a diario, lo que puede complicar mucho la logística”. Esa falta de capacidad obliga a ajustar cada entrega al milímetro. “No nos encargamos solamente de la entrega de las bebidas, sino que tenemos que gestionar la instalación de equipos de frío porque los establecimientos quieren apurar hasta el último momento y si no, sería imposible atenderlos a todos”, asegura Zuza.

El final de las fiestas tampoco es sencillo, puesto que la vuelta a la normalidad tiene que llevarse a cabo a la mayor brevedad posible. “Lo que nos ha costado montar unos 20 o 25 días, hay que retirarlo en 3 o 4. Es todo un reto”. Sin olvidar, además, que hay que seguir abasteciendo al resto de puntos de la comunidad como Tudela, Tafalla o Estella.

Zuza reconoce que los meses de verano son de los más intensos del año, pero también de los más bonitos. “Es mucha presión porque todo tiene que estar muy bien organizado para que nada falle. Pero también es tremendamente satisfactorio formar parte del engranaje que hace posible que una de mis grandes pasiones, las fiestas de San Fermín, puedan salir adelante”, asegura. Apasionado también de Osasuna, y socio del club desde hace 47 años, Miguel Ángel lleva en la sangre los tres rojos: San Fermín, Osasuna y Coca-Cola.

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