Perfil
Miguel Crespo, policía foral fallecido en el accidente de Elgoibar: preparador físico e impulsor de la carrera solidaria de Saray
Este agente de la Policía Foral es uno de los cinco fallecidos en el accidente de tráfico ocurrido este miércoles 3 de junio en Elgoibar (Guipúzcoa)


Actualizado el 03/06/2026 a las 19:55
Nombre: Miguel Crespo Obanos.
Cargo: Agente del Grupo de Intervenciones Especiales (GIE)
Ingreso: 26/03/2000
Edad: 28/04/1978. 48 años.
Miguel Crespo Obanos, de 48 años, era agente del GIE de la Policía Foral. Pero su biografía va ligada de manera indisoluble a otras dos facetas, la de preparador físico y la ser uno de los impulsores de una de las carreras solidarias con más trayectoria y respaldo social, la carrera contra el cáncer de mama de Saray. Vecino de Pamplona, tenía una hija.
Tras culminar el curso básico de ingreso, Crespo formó parte de la División de Intervención, posteriormente de la Brigada Central de Prevención y Atención Ciudadana. Gran parte de su trayectoria la había recorrido en el Grupo de Intervenciones Especiales. En 2002, recibió la Medalla de Servicios Distinguidos del Cuerpo "por la competencia y diligencia con la que desempeña sus deberes profesionales en la Sección de Protección de Edificios", relataba una nota del Ejecutivo foral. Compañeros cercanos lo definían como una persona "íntegra, ejemplar, gran profesional, grandísimo padre, gran marido, gran novio, grandísimo hijo... Intachable en todos los aspectos de su vida. Un ejemplo a seguir".
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Además de su faceta policial, Crespo destacaba por su relación con el mundo del fitness. Era titulado en la NSCA (National Strength and Conditioning Association), cinturón negro de judo y contaba con formación en pilates y otras especialidades. Además, en febrero de 2012 inauguró un centro en Iturrama, el Urbanitas Wellness Center, cerrado hace unos años.
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También era entrenador del Club de Mujeres Running Pamplona, fundado hace 12 años. Su presidenta, Begoña Echeverría, hacía una valoración en nombre de las cien socias del club, donde Crespo también ha dejado un legado imborrable. "Su huella permanecerá para siempre entre nosotras: en cada entrenamiento, en cada carrera, en cada meta cruzada y en nuestro corazón. Y nos queda una deuda imposible de saldar: agradecerle todo lo que nos dio. Porque Miguel no solo nos enseñó a correr; nos enseñó a creer en nosotras mismas, a superar nuestros límites y a afrontar cada reto con valentía. Gracias, Miguel, por enseñarnos a correr, pero, sobre todo, por enseñarnos a creer".
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Crespo fue también el que sembró el germen de la carrera de Saray, hace ya 15 años. Su inquietud “por concienciar a la sociedad” le surgió cuando vio que entre las 200 socias del gimnasio femenino en el que trabajaba en Iturrama, había por lo menos cinco casos de cáncer de mama. “Te planteas la manera de abordar la enfermedad como entrenador, pero te acabas involucrando personalmente por cariño”, contaba en una entrevista concedida a este periódico en 2017. Aquel desasosiego, que enseguida encontró su eco en Saray, fue el motor que echó a rodar la carrera.
Desde Policía Foral, el gabinete de comunicación enviaba la siguiente reseña sobre su persona: "Dispuesto y sacrificado ante cualquier demanda que la Policía Foral requiriera. Trabajador incansable y referente de la División a la que pertenecía. Gran compañero, con una profesionalidad extrema y compromiso inquebrantable con la organización. Siempre pendiente y atento con su familia, que era el motor de su vida".