Iglesia
Alabanza, el rezo de la Renovación Carismática Católica que gana seguidores en Navarra
La catedral de Pamplona acogió el sábado 23 una vigilia que congregó a todos los grupos de la Renovación Carismática Católica de Navarra. Invocan al Espíritu Santo y reciben sus "dones y carismas"


Publicado el 30/05/2026 a las 05:00
El sábado 23 de mayo, mientras miles de osasunistas sufrían delante de las pantallas, varios centenares de personas se encerraron entre los gruesos muros de la catedral de Pamplona y con los brazos en alto invocaron al Espíritu Santo para pedir sus carismas y alabar a Dios. “Cuando me pregunten qué es Pentecostés diré que es el gozo que he vivido en esta vigilia”, expresó el arzobispo Florencio Roselló. Él fue quien convocó a todos los grupos de la Renovación Carismática Católica de Navarra a esta “gran fiesta del Espíritu Santo”.
La nave central del templo se llenó con personas de toda edad y condición. La Renovación Carismática Católica es un movimiento internacional que está presente en Navarra desde hace más 50 años, en varios grupos de Tierra Estella. En la última década han ido surgiendo en Pamplona y otras localidades nuevos grupos, cada vez más numerosos. Se reúnen en parroquias, donde se expone la Hostia en la custodia y se rezan los cantos de alabanza. “Se pone el foco en reconocer que Dios es Dios. Y la forma de hacerlo es rezar con todo el ser: con el intelecto, con el afecto e incluso con el cuerpo”, explica Antonio López, párroco de Irurtzun y uno de los muchos sacerdotes de Navarra que dirigen grupos de alabanza. Por eso, en las alabanzas hay personas que rezan de pie, con las manos en alto o bailando. Los cánticos son frases sencillas, que se van repitiendo: “Mi deleite eres tú Señor. Ven y lléname. Abre los cielos con poder. Tú eres Rey sobre toda la creación...”
“Es una oración espontánea. Invocas al Espíritu Santo y te tejas llevar. Mucha gente, cuando reza, le cuenta sus problemas a Dios y le pide ayuda. En las alabanzas se pone a Dios en el centro. Cuanto más te ocupes de Dios, Dios más se ocupa de ti”, afirma. A veces, explica Antonio López, se producen fenómenos carismáticos, fruto de la efusión del Espíritu Santo, que concede gracias como el don de lenguas o de sanación. “No tenemos que ver los milagros como algo raro. Siempre se han dado en la Iglesia. Las primeras comunidades cristianas eran muy conscientes de la fuerza del Espíritu Santo”, señala Antonio López.
Aunque pueda parecer todo muy emocional, la Renovación Carismática Católica tiene mucha profundidad teológica, defiende este sacerdote. Este movimiento surgió en 1967 en Estados Unidos, en la Universidad de Duquesne, donde un grupo de jóvenes católicos, preocupados por la falta de vigor que veían en la vida de la Iglesia, decidieron entablar un diálogo ecuménico con otras iglesias cristianas , sobre todo con las comunidades pentecostales. Se prepararon para un retiro durante un mes, rezando todos los días el 'Veni Creator'. Al terminar el retiro, sintieron la efusión o presencia del Espíritu Santo que les empujaba a ser misioneros de la fe con una fuerza nueva.
Antonio López destaca que la Renovación Carismática Católica busca un “nuevo Pentecostés”. “Antes de la venida del Espíritu Santo, los discípulos de Jesús vivían encerrados, con miedo. Pero después salieron a predicar con el don de lenguas y con gran vigor y alegría , tal como cuentan los Hechos de los Apóstoles”, expone este sacerdote. La antítesis de Pentecostés, prosigue, es la torre de Babel, “donde reinaba la confusión”. “Ahora también vivimos tiempos de confusión, de conflictos, donde la gente habla sin entenderse”, apunta Antonio López.
La Renovación Carismática Católica tiene como centro el amor por la Sagrada Escritura, por la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía y la caridad, “entendida como el carisma más importante, el amor”, describe Antonio López. Por eso, los seguidores de la Renovación Carismática sienten el impulso de comprometerse con los demás: “Unos son voluntarios en la pastoral penitenciaria, otros se dedican a los pobres, los inmigrantes, los enfermos... cada uno donde se siente llamado”.
Desde su llegada a la diócesis, Florencio Roselló ha ido conociendo a distintos grupos de la Renovación Carismática. Para la festividad de Pentecostés, tomó la iniciativa de convocar a todos a una gran vigilia para invocar “al Espíritu Santo con un solo corazón y una sola alma como las primeras comunidades cristianas”. La convocatoria fue “un éxito”.