Entrevista
Gregorio Luri: "Hablemos menos de felicidad y más de amor a la vida"
El filósofo navarro Gregorio Luri conversó recientemente con las familias de los escolares de colegio Adériz (Cordovilla) dentro de un ciclo sobre la reflexión educativa


Actualizado el 04/04/2026 a las 11:58
El filósofo navarro Gregorio Luri, conversó recientemente con las familias de los escolares de colegio Adériz (Cordovilla) dentro de un ciclo sobre la reflexión educativa. El azagrés, uno de los filósofos y pedagogos más relevantes del país, reflexiona sobre la importancia de la educación y la familia.
Asegura en que la profesión docente cada vez resulta más difícil. ¿También influye la diversidad en el aula? ¿Que haya alumnos con TDAH, dislexia, autismo, de entornos vulnerables, de incorporación tardía...?
¡Claro! Pero hay que decir algo muy importante. Si no hubiera sido por la escuela, ¿cómo sería hoy la relación entre los diferentes grupos de migrantes? La labor integradora que ha hecho la escuela ha sido fenomenal. Dicho esto, cada vez se psicologiza más la educación porque pensamos más en el bienestar del alumno que en la cultura común. Pero si carecemos de ella, no tendremos posibilidad de ser diferentes. Si no fomentamos una cultura común, se crea una élite cognitiva. ¡Estoy hasta las narices de la educación emocional y convencido de que es el mal del que ella se cree la cura! Insisten tanto en que los niños se miren al interior... ¡Cuando lo que deberían hacer es jugar más y practicar más deportes! Aquí sentados llegaremos a conclusiones distintas a las que obtendremos si estamos subiendo el Aneto. Tienes que transformar lo que te pasa en palabras y nunca serás capaz si tu vocabulario no tiene más de 500. Tu capacidad para conocerte a ti mismo no puede ser superior a la complejidad de tu lenguaje. Por lo tanto, más palabras y menos sentimientos. Y no transformemos todo dolor en trauma ni busquemos constantemente etiquetas.
¿Se está sobrediagnosticando en la escuela?
Totalmente y existen males propios del hecho mismo de estar vivos. Hay días en los que te dolerá algo y otros en los que el mundo será maravilloso. La vida nos tiene deparadas malas experiencias pero lo importante es cómo integrarlas. Hablemos menos de felicidad y más de amor a la vida tal cual es. La manera más correcta de comprenderla es como un inmenso fenómeno deportivo. Nunca sabes por dónde te va a llegar a la pelota pero tienes que estar dispuesto a jugarla bien. Hay que amar la vida sabiendo que a veces vas a fallar un gol delante de un portería pero te tienes que levantar porque otras, lo vas a meter por toda la escuadra. A veces, ganas porque el rival es bochornoso y otras pierdes habiendo merecido ganar y porque el árbitro no ha visto el fuera de juego. Todas estas cosas son la vida. Si estamos todo el santo día hablando de felicidad, la inflacionamos de tal manera que no entendemos por qué no somos felices. Y no solo eso. Tendemos a creer que alguien es el culpable de nuestra infelicidad (nuestros padres, el maestro, el niño que me ha empujado...)