Salud

Traumatología: en el ojo del huracán del Servicio Navarro de Salud

Las listas de espera son un quebradero de cabeza ya que la demanda está disparada. Salud dijo que estudiaba intervenir el servicio de Traumatología y las horas extras de los profesionales, que son voluntarias, cayeron de forma notable

El centro de consultas externas Príncipe de Viana, en el Hospital Universitario de Navarra
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El centro de consultas externas Príncipe de Viana, en el Hospital Universitario de Navarrajosé carlos cordovilla
El centro de consultas externas Príncipe de Viana, en el Hospital Universitario de Navarra

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María José Echeverría

Publicado el 02/04/2026 a las 05:00

El malestar en el seno del servicio de Traumatología del Servicio Navarro de Salud no se ha disparado solo por el anuncio de Salud de un incentivo económico ligado a un aumento de actividad con reducción de las listas de espera. La realidad es que el enfado de los profesionales viene de lejos y está aderezado por una demanda que va a más de la mano del envejecimiento de la población, con el consiguiente incremento de problemas musculoesqueléticos, o del alza del trabajo en patología deportiva a lo que se suma la resolución de todos los problemas en lugar de derivar casos complejos o los conciertos con otras comunidades como La Rioja para tratar fracturas complicadas, entre otros factores.

En definitiva, una presión cada vez mayor, en torno a 3.000 nuevos pacientes al mes, que recae en una plantilla que, según indican, es deficitaria para atender esta elevada demanda.

Según los últimos datos disponibles, la plantilla en el HUN está integrada por 77 profesionales, 15 de ellos MIR. Sin embargo, bajas paternales y maternales, excedencias, etc. hacen que la plantilla neta se reduzca a 56 personas, a las que se restan ausencias por vacaciones, otras bajas, salientes de guardia, etc. Además, las jubilaciones están a la orden del día, ya son tres este año y en breve habrá otras dos.

 “Navarra no es atractiva”, indican fuentes de los profesionales. Entre 2020 y 2025 solo tres de los 19 residentes que se formaron en Traumatología se quedaron en Navarra. Y, además, resaltan el caso de un profesional de Estella que han contratado en el País Vasco. De hecho, en enero el Hospital de Estella corrió el riesgo de quedase sin traumatólogo de guardia los días laborables, lo que fue denunciado por médicos del servicio de Urgencias del centro que veían “riesgo asistencial” al tener que asumir funciones de traumatólogos. El apoyo de especialistas del HUN que acudieron a cubrir guardias, entre otras medidas, solventó de momento la situación.

Con todo, el servicio ya estaba hace tiempo en el punto de mira del departamento de Salud. Prueba de ello es que, según fuentes de los profesionales, se le sometió, junto a otros servicios con elevada lista de espera, a auditorías por parte de órganos externos a Salud.

DOMÍNGUEZ Y LA "INTERVENCIÓN"

Los datos de las listas de espera en Traumatología se han incrementado de forma considerable aunque en los últimos dos meses se ha logrado frenar la tendencia al alza e incluso reducir cifras. Así, en febrero de 2024 había 9.924 personas en lista de primera consulta, una media de 89 días, y ahora son 14.685, con una demora media de 129 días.

Sin embargo, fueron los malos datos registrados en agosto de 2025, con 15.630 pacientes en espera de primera consulta, los que pusieron a Traumatología en el ojo del huracán y fue el propio consejero de Salud, Fernando Domínguez, quien hizo pública la inquietud del departamento. Afirmó que estaba dispuesto a tomar las medidas que fuesen “necesarias”. “No nos temblará el pulso”, dijo. Para añadir que entre esas medidas se estudiaba la posibilidad de intervenir el servicio.

Estas palabras causaron “sorpresa” e “indignación” entre los profesionales. Y, en aquel momento, destacaron que se había creado “muy mal ambiente”. “Hay un malestar importante entre miembros del servicio por cuestionar tanto al jefe como la actividad realizada”, apuntaron.

El consejero Domínguez matizó sus palabras e indicó que la idea era poner “todas las herramientas de apoyo a la gestión” al servicio de Traumatología para bajar las listas. Pero la mecha ya estaba prendida.

El jefe del servicio del HUN, Javier González, compareció en el Parlamento foral en octubre para poner sobre la mesa el “descontento” y “desanimo” de la plantilla. Dijo que se sentían puestos “injustamente en el foco mediático” cuando, según comentó, había al menos una decena de servicios con peores datos en tiempos de espera en las listas.

CAÍDA DE PEONADAS

Una de las consecuencias fue que la actividad de horas extras o peonadas para bajar listas de espera, que es voluntaria, cayó. De hecho, si en el servicio se realizaban entre 66 y 70 bloques de consultas extraordinarias al mes (cada bloque incluye una media de 20 pacientes) se pasó a cubrir 16 bloques. “No se reconoció el esfuerzo de los profesionales”, dijo entonces González, cuando había personas que hacían horas extras porque se les pedía

 Esta situación impactó en el plan que había elaborado la jefatura del servicio para abordar uno de los problemas que tiene la especialidad. Así, hace años había una decena de especialistas de cupo (generales) que pasaban consulta, hacían de “filtro” de Primaria y dirigían a los pacientes a las subespecialidades de traumatología (mano, rodilla, cadera, etc.).

Ahora solo queda uno pero el problema es que este trabajo no resultaba atractivo para los nuevos profesionales y no hay relevo. El plan consistía en repartir estas consultas entre todos los profesionales y, hasta que diese frutos una derivación más directa, sumar actividad extraordinaria (peonadas). Sin embargo, tras el verano se redujeron drásticamente.

Según fuentes de los profesionales, ante esta situación se comenzó a dar salida a más pacientes nuevos (primera consulta) durante la jornada ordinaria, lo que está suponiendo, a su vez, una reducción de las consultas de revisiones, por ejemplo de pacientes operados, y más sobrecarga.

¿Y AHORA?

La situación que afronta Traumatología se antoja cuando menos complicada. El descontento ha hecho mella en una plantilla que, como en otros servicios, pide estar mejor dimensionada para hacer frente a la demanda y reducir así la sobrecarga.

Este miércoles, algunos profesionales dudaban de los próximos pasos del departamento de Salud. No se sabe muy bien si los responsables sanitarios seguirán adelante con la medida de implantar este incentivo vinculado al aumento de actividad y reducción de la lista de espera.

Supondría, indicaban, tener más pacientes en las consultas cada día, lo que impactaría en la calidad de la atención. “Si nos ponen dos en el tiempo que tenemos para atender a uno haremos lo que podamos”. Y en el trasfondo, la sensación que queda de mayor enfado. En su lectura, “es como dar a entender que si hay lista de espera es por nuestra culpa”.

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