Salud

Blanca Martínez, psicóloga: "Muchas personas se vuelven adictas al alcohol al jubilarse"

Alcohol y tabaco en hombres y alcohol y psicofármacos (antidepresivos, ansiolíticos, hipnóticos) en mujeres. Son las principales sustancias a las que son adictas algunas personas mayores de 65 años. La psicóloga Blanca Martínez, de Antox, acaba de recibir un premio del Colegio Oficial de Psicología por visibilizar esta realidad que aún sigue siendo un tabú

La psicóloga Blanca Martínez Bugarín (Pamplona, 1974), en la sede de Antox (Asociación Navarra para la Investigación, Prevención y Tratamiento de las Adicciones).
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La psicóloga Blanca Martínez Bugarín (Pamplona, 1974), en la sede de Antox (Asociación Navarra para la Investigación, Prevención y Tratamiento de las Adicciones).J.C.CORDOVILLA
La psicóloga Blanca Martínez Bugarín (Pamplona, 1974), en la sede de Antox (Asociación Navarra para la Investigación, Prevención y Tratamiento de las Adicciones).

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Sonsoles Echavarren

Actualizado el 30/03/2026 a las 10:50

Que un hombre de 70 años se beba siete vinos todas las tardes de bar en bar con sus amigos parece algo normal o un problema? ¿Y que una mujer de la misma edad no pueda dormir sin hipnóticos ni afrontar su día a día sin tomar un ansiolítico para mermar su desazón interior porque sus hijos se han marchado de casa o la relación con su pareja es insoportable? Las adicciones en las personas mayores de 65 años surgen como una realidad, aunque invisible y tabú. Que siempre ha estado ahí aunque no la hayamos querido ver. Esta percepción social y que ya tenían muchos profesionales se ha puesto de manifiesto al elaborarse un estudio sobre las adicciones en personas mayores en Navarra. 

Un diagnóstico con perspectiva de género impulsado por Antox (Asociación Navarra para la Investigación, Prevención y Tratamiento de las Adicciones) y en colaboración con Lares (asociación de residencias y servicios de atención a los mayores) y la Universidad de Navarra (facultades de Medicina, Enfermería, Farmacia y Comunicación), con el nombre de Proyecto Magna. El Programa Innova de la Fundación Caja Navarra y Fundación la Caixa ha aportado los recursos para que sea posible.

 La responsable del proyecto, la psicóloga de Antox Blanca Martínez Bugarín (Pamplona, 1974), recogió recientemente un premio otorgado por el Colegio Oficial de Psicología de Navarra (COP), en reconocimiento del trabajo cooperativo que han llevado a cabo profesionales sociosanitarios. 

¿Cómo llegan las personas mayores a convertirse en adictas?

Existen dos perfiles. Los consumidores de iniciación temprana, a los que llamamos ‘supervivientes’ porque no han fallecido, como ocurrió con otros hace unas décadas. Son los que empezaron a consumir (drogas, alcohol, tabaco...) durante su juventud y han llegado a la edad adulta consumiendo. También están los ‘reactivos’, de iniciación tardía. Hombres o mujeres que se convierten en adictos a partir del momento de su jubilación, una etapa vital muy vulnerable, como la adolescencia. 

¿Cuáles son los factores de riesgo? 

No hay que perder de vista la perspectiva de género porque los motivos son diferentes en hombres y en mujeres. En el caso de ellas, afectan los cambios hormonales (la menopausia), el síndrome del nido vacío (los hijos se marchan de casa y las mujeres se quedan sin el papel de cuidadoras que llevan toda la vida ejerciendo), el dolor crónico por el desempeño de algunos trabajos (limpieza, labores domésticas...), la viudedad... Hay que tener en cuenta que, por la esperanza de vida (81 años en hombres y 86 en mujeres), existen muchas más viudas que viudos. ¿Y en los hombres? El mayor factor de riesgo es la jubilación. El mandato tradicional del varón es el de ser proveedor y, al dejar de tener ese estatus, no sabe qué hacer, cómo dar la vuelta a esa situación... A los varones les afectan también mucho las rupturas matrimoniales. El momento de la jubilación supone un reto para las parejas y deben reajustarse porque pasan de no verse a estar juntos las 24 horas. Si ellos se van al bar y ellas se quedan en casa, la soledad que les embarga supone un factor de riesgo para ambos sexos. 

A pesar de esta realidad que expone, apenas se habla de las adicciones en personas mayores. Siguen siendo algo oculto... 

Porque las adicciones siempre las hemos asociado con la población joven y determinados estilos de vida. Pero están presentes en todas las etapas vitales en todas las clases sociales, también en la media-alta. Lo que ocurre es que estos consumos suelen normalizarse y pasan desapercibidos. Mucha gente piensa: ‘Total, a esta edad, no merece la pena intervenir. Para lo que les queda, que sigan bebiendo’ Pero si una persona comienza la adicción a los 65 años, ¡aún le quedan veinte por delante! Y puede tener una buena calidad de vida. 

Hablemos de las sustancias. ¿Por qué difieren en hombres y en mujeres?

 A todas las edades, las mujeres se inclinan más a las sustancias legales (alcohol y psicofármacos) y los hombres, a las ilegales (además del alcohol, otras drogas...) porque tienden a la transgresión, por su virilidad y búsqueda de emociones. Las mujeres están más acostumbradas a acudir a los centros de salud por su papel de cuidadoras y son capaces de hablar de sus emociones, de lo que les sucede... Sin embargo, muchos sanitarios, en lugar de ir al origen del problema, desde el minuto uno les prescriben psicofármacos. Muchas acuden al médico de familia por malestares propios de género, porque están sobrepasadas y porque no pueden más. Y cuando lo expresan, se las medica por malestares de la vida cotidiana propios de los mandatos de género. Los psicofármacos (antidepresivos, ansiolíticos, hipnóticos...) sirven para paliar los primeros síntomas físicos pero luego hay que llegar a lo psicológico. Hay que ayudarlas a identificar el problema. Sienten mucha culpa porque son conscientes de que no están haciendo lo que deben y la terapia sirve para ayudarles a comprender qué les está ocurriendo. 

TRIPLE ESTIGMA EN LAS MUJERES

Explica que las mujeres llegan a la consulta con un triple estigma (por la adicción, por ser mujeres y mayores)...

 Por ese motivo, tardan más tiempo en pedir ayuda y cuando llegan, lo hacen con un deterioro mayor que los varones. Han aguantado todo lo que han podido por esa penalización social, para que no se sepa. Generalmente, vienen solas. Cuentan con muy poco apoyo familiar y mucha vergüenza, fracaso, frustración... Los hombres, en cambio, suelen acudir a las consultas acompañados de una mujer (su pareja, su hermana, su madre, su hija...)

¿Cómo se consiguen erradicar las adicciones en personas mayores?

Con las terapias. Es importante tener un espacio para comunicarnos, en un tiempo donde solo funcionamos con pantallas, con ‘WhatsApp’. En el momento en el que hablas, haces una construcción del relato, algo muy útil. Se dan cuenta de que pueden emprender pequeños cambios en su día a día. Llegan a la consulta con un sufrimiento brutal, apatía, falta de motivación y de fuerza para hacer frente a la vida. Se dan cuenta de que son tolerantes y dependientes al alcohol o los psicofármacos (deben aumentar la dosis para conseguir los efectos iniciales). Tocan diferentes fondos. 

En el caso de las mujeres, subraya que la violencia machista está detrás de las adicciones en muchos casos... 

Cualquier tipo de violencia (física, psicológica, sexual, económica...) influye negativamente. Muchas mujeres las han normalizado porque no tienen otro modelo y las violencias han formado parte de su educación desde edades tempranas. Para ellas, el alcohol o las pastillas suponen una manera de escapar y de mitigar el sufrimiento. Aunque la adicción también lo genera.

 ¿Por qué afecta el alcohol a partir de la jubilación y se puede convertir en adicción? 

Puede suceder en mujeres pero resulta más frecuente en hombres. Algunas, con sus carreras y sus estudios, comienzan a beber cuando sus hijos se marchan de casa y su relación de pareja no funciona. Por la soledad. En el caso de los varones, muchos no tienen más alternativas de ocio que beber. El ‘txikiteo’ es muy habitual a esas edades. Hay hombres que consumen a diario elevadas cantidades de alcohol pero ya lo han normalizado porque han desarrollado una gran tolerancia (“aguantan” porque son adictos). Las adicciones en personas mayores han existido desde siempre pero no nos hemos parado a mirarlas. 

¿Qué pasa con los juegos de azar? 

Existe algo de adicción pero poca. Más en hombres, que recurren a las máquinas tragaperras, las loterías... Nunca apuestas ‘online’. A estas edades, todas estas adicciones surgen de manera física. ¿Cuáles son las franjas de edad más problemáticas dentro de los mayores? Conforme se cumplen años, la adicción disminuye. Los mayores problemas se sitúan entre los 55 y los 65 años, en el caso de los ‘supervivientes’, los que ya eran adictos de jóvenes; y entre los 65 y los 80, en el caso de los ‘reactivos’, los nuevos. El propio envejecimiento es un factor de riesgo y a esas edades, el cuerpo ya comienza a dar algunos sustos. Por lo que consumen menos.

 ¿Las personas que tienen hijos o familia próxima se recuperan antes? 

Es algo que ayuda pero no exclusivo. Lo más importante de todo es reconocer que se tiene un problema y que están haciendo un uso abusivo y perjudicial de una sustancia. Lo segundo es ser conscientes de que se quiere cambiar y querer dejar la adicción. Es la parte más fácil de lo más difícil porque ahí llegan las renuncias. ¿Cómo llegan las personas a Antox? Ofrecemos un recurso público al que siempre hay que venir derivados. En primer lugar, acuden al médico de familia, quien les deriva al centro de salud mental. Allí, el psiquiatra valora si para esa privación (de alcohol, sustancias...) se requiere un ingreso hospitalario o no. Nosotros ofrecemos un tratamiento en régimen residencial, en la comunidad terapéutica de Larraingoa (Valle de Erro). Aquí (los locales de Antox en la Rochapea) vienen para preparar el ingreso en la comunidad terapéutica con el trabajador social y con la psicóloga del servicio de atención sociofamiliar. 

¿Cuáles son sus retos para el futuro? 

Insistir en la necesidad de que necesitamos una prevención especializada, visibilizar las diferencias de género, que no siga siendo un tema tabú y pensar qué vamos a hacer con las personas supervivientes.

"SIEMPRE HE QUERIDO AYUDAR A LAS PERSONAS CON ADICCIÓN'

Blanca Martínez Bugarín (Pamplona, 1974) siempre tuvo claro que sería psicóloga. Y, además, especializarse en personas con adicciones. Psicóloga general sanitaria, master en drogodependencias y diploma en adicción al juego, se coló en este mundo “por desconocimiento”. “No tengo ningún familiar. Y precisamente porque en mi entorno no hay nadie quería conocer por qué las personas se deterioran tanto con las drogas y poder ayudarlas”. En su juventud, recuerda, resultaba habitual ver jeringuillas por las calles, sobre todo, el Casco Viejo de Pamplona.

¿Por qué era necesario impulsar este estudio?

 Porque los profesionales nos lo han pedido. Cada vez son más las personas que ingresan en residencias de ancianos o centros de día con adicciones. Una realidad que antes no existía porque estas personas terminaban en sus casas. 

¿Cómo ha sido el estudio?

 Lo ha impulsado el Programa Innova (Fundación Caja Navarra y Fundación la Caixa) y gracias a su apoyo tenemos el diagnóstico. Han participado 129 personas de 43 centros (las siete autoras son Miren Idoia Pardavila-Belio, Elena Puerta, Elisa Arbizu, Beatriz Lacabe, Maira Bes-Rastrollo, Sofía Neddermann-Carrillo y Blanca Martínez). Una vez obtenido el diagnóstico, ¿cómo se va a abordar la situación a partir de ahora? 

El Proyecto Magna es el punto de partida para seguir trabajando. El diagnóstico nos permite comprender mejor la realidad de las adicciones en personas mayores. A partir de aquí, es clave continuar trabajando con especial énfasis en la prevención, junto con la detección temprana y la actuación, potenciando la labor de profesionales especializados en adicciones y ofreciendo una atención específica. Se ofrecerá una atención específica y se mejorará la calidad de vida de los mayores.

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