Seguridad ciudadana
Agresiones a sanitarios: con un policía en la consulta
Las situaciones de tensión que derivan en agresiones verbales o físicas no son (o no deberían ser) parte de la rutina diaria de los profesionales sanitarios. Tres mandos de Policía Foral, Policía Nacional y Guardia Civil relatan cómo se interviene para poner coto a este tipo de casos en Navarra


Actualizado el 13/03/2026 a las 08:00
Personal del centro Doctor San Martín de Pamplona contactó este martes 10 de marzo por la tarde con la Policía Foral. A este centro de urgencias extrahospitalarias ubicado en pleno Ensanche había acudido un paciente que pretendía permanecer en la sala de espera mientras consumía una botella de alcohol. No era la primera vez que esa misma persona y en ese mismo lugar ponía las cosas difíciles. “Es un habitual, también para nosotros, así que como conocemos sus antecedentes por episodios conflictivos, ante el aviso y el panorama de que estuviera bebiendo, movilizamos una patrulla. Por lo general, la mera presencia policial suele evitar males mayores, así que el mensaje es claro. Que nos llamen siempre que lo necesiten”.
Así relata Carlos Yárnoz, comisario de Policía Foral, una de las actuaciones cotidianas en lo relativo a la seguridad en los centros sanitarios. De forma más excepcional, se acude de paisano a lugares como Urgencias o determinados centros de salud. Todavía más infrecuente es permanecer alerta en la sala de al lado, por el aviso de un facultativo o enfermera, que desea su presencia inmediata en la consulta en caso de agresión. Incluso, constata Yárnoz, han llegado a estar dentro. “Mejor prevenir que evitar”. Desde la óptica de los profesionales, la problemática de las agresiones es una realidad cuyo cifra notificada no deja de crecer. Esta misma semana, con motivo del Día Europeo contra las Agresiones a Profesionales Sanitarios, el Servicio Navarro de Salud dio a conocer que en la Comunidad foral en 2025 fueron 775 los episodios de esta naturaleza que trasladaron médicos, enfermeras, auxiliares, administrativos, todos sufridos en el ejercicio de su actividad profesional... El colectivo de enfermeras fue el más agraviado, con 242 agresiones, seguido del de médicos (192), auxiliares (162) y administrativos (123), así como otras cifras en el mismo ámbito pero vinculadas a otros perfiles profesionales.
Yárnoz encarna en la Policía Foral la figura del Interlocutor Policial Sanitario (IPS), que en Navarra tiene al teniente coronel Luis González como representante de la Guardia Civil y al inspector Mario Las Heras como persona de referencia en la Policía Nacional. Los tres coinciden en que el trabajo para reducir esta problemática pasa por la prevención, la concienciación de que la red de atención sanitario es un bien colectivo y el respeto al otro. Mención aparte merecen las actuaciones vinculadas a la red de Salud Mental, pero este reportaje incide más en los incidentes ocurridos en los que Yárnoz denomina “puntos calientes”: las urgencias o la Atención Primaria, apunta.
A DEMANDA SANITARIA
Los tres policías coinciden en que los agentes prestan un servicio a demanda de los sanitarios. Estos son quienes, si prevén pasar consulta a un paciente conflictivo, advierten de la situación y al lugar donde esté prevista la cita médica se desplazan los policías.
Si lamentablemente el incidente ya ha ocurrido y lo que hay que hacer es dejar constancia por escrito, existe la vía del denominado ‘anexo B’. Consiste en la redacción de un informe interno que describe lo ocurrido, que pasa a ser objeto del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del SNS. Este ofrece apoyo psicológico y jurídico, si fuera necesario. En los casos más graves se cumplimenta una denuncia. “En mi opinión diría que el colectivo sanitario es bastante reacio a la queja. Si llegan a denunciar es porque han soportado una situación intolerable. También les echa para atrás el proceso, llegar a personarte en un juicio... Lo que se suele plantear es una conversación y ahí es donde la policía puede llegar a actuar. Se plantea al agredido si quiere que hablemos con el agresor”, explica Yárnoz. En caso de respuesta afirmativa, un policía confronta a la persona aludida con la situación. “Se le comenta que con esa forma de proceder puede estar incurriendo en una infracción administrativa según la normativa de derechos y deberes, pero también en un ilícito penal por coacciones, amenazas, lesiones o daños, en función del caso”. Lo más habitual son los episodios de insultos o amenazas, por desavenencias con algún tratamiento, dificultad para obtener una medicación o la simple tardanza en Urgencias, el triaje. “Muchas veces la bronca se la montan a quien tienen delante y los administrativos, que están de cara al público, tienen que aguantar de todo”.
Luis González, teniente coronel de la Guardia Civil en Navarra reclama recuperar la “cultura de sociedad, el cariño al colectivo sanitario mostrado por ejemplo durante la pandemia del covid y trabajar la concienciación y la prevención”. Coincide con Yárnoz en el efecto disuasorio de una patrulla en caso de que puedan darse tensiones con un paciente o acompañantes determinados. “Ponemos a disposición de los sanitarios todo nuestro músculo para serles de utilidad”. Por su parte, el inspector de Policía Nacional Mario Las Heras anima a las víctimas a trasladar lo que haya podido pasar. “Es fundamental que den el paso de denunciar si sufren algún episodio así, tanto como protección a sí mismos como a todo el colectivo sanitario. También es vital que exista comunicación fluida entre ellos y nosotros, los policías”.
Registradas 296 agresiones contra enfermeras en 2025, 70 de ellas físicas
Las enfermeras de Navarra sufrieron durante el año pasado 296 agresiones, 32 más que en 2024. Así lo dio a conocer el Colegio Oficial de Enfermeras de Navarra con motivo del Día Europeo contra las Agresiones a Sanitarios que se conmemora el 12 de marzo, e indica además que la cifra real puede ser muy superior ya que muchos de estos ataques no se notifican. En un comunicado, el Colegio indica que 226 de ellas fueron agresiones verbales y 70 físicas. Según el balance global dado a conocer la pasada semana por el Servicio Navarro de Salud, fueron el colectivo de profesionales sanitarios que más ataques recibió, seguidos de los médicos (192) y los auxiliares (162). En cuanto a los centros privados, tanto hospitalarios como residencias, los datos del Colegio suman 54 agresiones, 20 más que el año anterior.