Desafíos de Navarra

Radiografía del comercio en Navarra: dónde están y cuál es la actividad de sus 6.900 tiendas municipio a municipio

Este sector, esencial en la vida de barrios y pueblos, tenía presencia el año pasado en 196 de los 247 municipios navarros

CONSULTA LOS GRÁFICOS INTERACTIVOS EN LA PARTE INFERIOR PARA VER LOS DATOS AL DETALLE
AmpliarAmpliar
CONSULTA LOS GRÁFICOS INTERACTIVOS EN LA PARTE INFERIOR PARA VER LOS DATOS AL DETALLEA.E.A.
CONSULTA LOS GRÁFICOS INTERACTIVOS EN LA PARTE INFERIOR PARA VER LOS DATOS AL DETALLE

CerrarCerrar

Diana de Miguel

Publicado el 06/03/2026 a las 05:00

Con cerca de 6.900 tiendas físicas y 20.000 afiliados de media en 2025, de los cuales 14.000 trabajan por cuenta ajena y 6.000 son autónomos, el comercio es un pilar esencial en la vida de barrios y pueblos. 196 de los 272 municipios de la comunidad contaban al cierre del pasado año, según los últimos datos disponibles, con algún establecimiento comercial, muchos de ellos, tiendas de toda la vida que en conjunto aportan casi el 54% del empleo total del sector (sumando comercio al por menor y por mayor el comercio cerró diciembre con 37.251 afiliados) y alrededor del 4% del PIB navarro.

Este comercio de proximidad, el 44% (3.014) sin empleados, comparte aspectos como una notable presencia femenina en la titularidad de los negocios, la antigüedad y el arraigo. Además, existe una marcada concentración de establecimientos en municipios con más de 20.000 habitantes donde se ubican casi la mitad de las tiendas (44,8%). Un fenómeno que revela la preferencia que a lo largo de los años ha existido por establecer negocios en áreas más pobladas por la mayor demanda y oportunidades comerciales y que en buena medida explica que la distribución de este comercio a lo largo y ancho de la Comunidad foral no sea uniforme y presente notables desigualdades geográficas y estructurales.

Son las comarcas de Pamplona y Ribera las que destacan como epicentros principales de estas tiendas, muchas de toda la vida y con décadas de trayectoria en barrios y localidades de toda la geografía navarra. Esas dos comarcas albergan la mayor cantidad de establecimientos, entre las dos suman 4.715 tiendas, casi el 69% del total, y entre los locales que más se repiten destacan farmacias y panaderías. Pamplona y Tudela se sitúan como referentes clave y ciudades tractoras que actúan como polos comerciales dominantes aglutinando cuatro de cada diez locales. La primera, con 2.447 y la segunda con 500. Tierra Estella y la Zona Media se posicionan a continuación, con 714 y 601 tiendas y Estella y Tafalla liderando la actividad comercial en sus respectivas zonas. De acuerdo con un análisis territorial de comercio que realizó Lursarea, la Agencia Navarra del Territorio y Sostenibilidad, otras comarcas como Baztan-Bidasoa, Larraun-Letizaldea, Prepirinero, ValdizarbeNovenera, Sangüesa y Ribera Alta tienden a albergar comercios en municipios con una población de entre 2.000 y 4.999 habitantes, generalmente en la capital de las mismas que ejerce como epicentro comercial.

El trabajo de la agencia situó a la comarca de Pirineo con un “modelo distintivo”, donde la mayoría de los comercios se localizan en municipios con menos de 500 habitantes. En conjunto, la zona Norte aglutina 635 tiendas frente a las 202 de Sangüesa y Merindad. Los datos facilitados por el Instituto de Estadística de Navarra recogen el detalle del epígrafe 47 del CNAE al que se circunscribe el comercio al por menor. Una explotación estadística que además de cuantificar el número total de establecimientos y su evolución, permite trazar su distribución por el territorio en función de su actividad.

Tras los supermercados, grandes superficies y ultramarinos, con 860 locales, la categoría más numerosa es la que aglutina a los locales de venta de textil, prendas de vestir y calzado, con 844. Después se sitúan las tiendas de productos farmacéuticos, ortopédicos, cosméticos e higiénicos con 768. Le siguen panaderías y pastelerías (512) y carnicerías (363), entre otras muchas.

DESEQUILIBRIOS TERRITORIALES Y VENTAS

Frente a los desequilibrios territoriales de una comunidad donde tan sólo 21 de sus 272 municipios, superan los 5.000 habitantes y 11 pertenecen a la comarca de Pamplona, el comercio de proximidad emerge como palanca para intentar frenar la despoblación en un momento de grandes cambios sociales y económicos. Las ventas de este comercio minoristas aumentaron el año pasado en Navarra un 1,7% con respecto al ejercicio anterior, según los datos del índice general del comercio minorista a precios constantes (que elimina los efectos estacionales del calendario). Un aumento que se queda lejos del 4,1% registrado en el conjunto del país. También el empleo registró una variación anual positiva, en concreto del 1,2%, con todo un punto y una décima por debajo de la tasa estimada en el conjunto del año.

Pero más allá de estos datos, en la calle y también en los despachos coinciden en destacar que este comercio tradicional está viviendo un momento difícil y se enfrenta a desafíos de calado para tratar de frenar el fenómeno conocido como desertización comercial que se caracteriza además de por el descenso del número de locales, por el distanciamiento de estos equipamientos respecto a la residencia de la ciudadanía.

En el caso de Pamplona, son el Casco Antiguo y los Ensanches los barrios con mayor dotación y densidad comercial lo que les lleva a ejercer como principales zonas que atraen demanda del resto de barrios y de la comarca y otras localidades de Navarra, como se recoge en un informe sobre Ejes Comerciales Prioritarios de Pamplona elaborado por Cámara Navarra. También San Juan e Iturrama se mantienen por encima de la media de dotación comercial de Pamplona pero en el resto de barrios, a excepción de Buztintxuri y Mendillorri, la superficie comercial ha descendido estos años. En el caso de Buztintxuri el incremento de la superficie comercial se explica por una mayor presencia de establecimientos de mediana superficie de alimentación y en Mendillorri por el desarrollo de comercios de proximidad en la zona de Erripagaña que pertenece al barrio.

El fenómeno de la desertización comercial se debe a multitud de factores. Desde el auge del comercio electrónico que no cesa y ha terminado llevando a no pocos pequeños comercios a ampliar su negocio para convertirse en punto de recogida y entrega de paquetes, a las crisis económicas. Pero también influyen el envejecimiento de la población y la aparición y consolidación de una cultura ligada al consumo a precios reducidos y fuerte rotación, además de los modelos urbanísticos que refuerzan los desplazamientos en vehículo privado.

DE LA BUROCRACIA A LA FALTA DE RELEVO

También pesan y mucho los trámites burocráticos, cada vez más complejos y que obligan a muchos de estos pequeños comercios a contratar más personal para cumplir con la normativa. Algo que no todos pueden asumir. Y a todo ello se suma el cambio de mentalidad de los propios trabajadores de esas tiendas que ya no buscan un empleo para toda la vida. Trabajadores que para los propietarios de muchos de esos negocios son el principal gasto fijo pero a la vez el principal activo y sin los que el engranaje no funciona. Pero el problema de fondo, para muchos la madre de todas las crisis, sigue siendo la falta de relevo generacional entre los propietarios de los negocios más maduros en un contexto donde los costes estructurales siguen frenando operaciones y hacen que muchos traspasos terminen siendo inaccesibles. Los alquileres son cada vez más caros y la apuesta por reconvertir esos locales en viviendas o pisos turísticos una moda que amenaza con extenderse.

La falta de relevo generacional, sumado a la dureza del contexto económico obligan al comercio a una transformación contra reloj de consecuencias todavía inciertas. Para muchos locales la situación es crítica no sólo por los vaivenes coyunturales de la economía. También, por esas otras crisis de carácter más estructural antes mencionadas que obligan a hablar tanto del cambio de hábitos de consumo, como de la tracción de las grandes superficies, de internet, de aumento de costes, de presión fiscal, de burocracia... Entre todos han ido creando una tormenta perfecta que hace cada vez más difícil tener una humilde pero muy útil tienda de barrio y explica la transformación en la que se encuentran inmersos muchos locales para tratar de sobrevivir.

URBANISMO Y LÍMITES EN LOS POLÍGONOS

Lo que se busca desde el Ejecutivo navarro es que el urbanismo planifique un comercio de proximidad que acerque las compras a la ciudadanía teniendo en cuenta la relevancia de las infraestructuras viales, especialmente carreteras, en la distribución del comercio al facilitar el flujo de consumidores, mercancías y servicios. Entre las propuestas que se han puesto sobre la mesa al hilo de la futura Ley de Comercio que se espera reciba en pocas semanas luz verde del Parlamento está la de limitar y condicionar la implantación de comercio en los polígonos industriales, un fenómeno que ha sido notable en la comarca de Pamplona y ha generado entre otros problemas la imposibilidad de que personas mayores o con minusvalía puedan comprar bienes básicos en condiciones de igualdad además de la saturación de las vías.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora