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Fertilidad
La antorcha invisible: cuando competir también depende del cuerpo de la mujer
Rendimiento, ciclo menstrual y maternidad en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 y cómo la medicina reproductiva puede ayudar en el otro calendario del deporte femenino


Publicado el 20/02/2026 a las 05:00
Este mes se ha prendido la llama olímpica en el Estadio Giuseppe Meazza de Milán dando inicio a los XXV Juegos Olímpicos de Invierno. Milán-Cortina 2026 va a ser la edición más equitativa, con la participación de 1326 mujeres, un 47% de todos los atletas.
Aunque las deportistas aumentan su cuota en medios y competiciones, encuentran barreras que afrontan en exclusiva: una de ellas es el ciclo menstrual. Las reglas pueden impactar en el rendimiento, especialmente, cuando se presentan muy abundantes o dolorosas. Pero no es la única fase del ciclo que repercute en la actividad: sus diferentes fases pueden determinar la predisposición a la fatiga. Incluso se ha observado que algunas lesiones se producen con mayor frecuencia durante el periodo ovulatorio. Por todo esto, se deben tener en consideración las fases del ciclo a la hora de programar entrenamientos, descansos y torneos.
Los retos invisibles de la mujer deportista
Otro aspecto relevante es la suficiente ingesta de calorías. El síndrome de deficiencia relativa de energía asociada al deporte (RED-S) les afecta sobre todo a ellas. El RED-S, validado por el COI, amplía la clásica triada de la mujer deportista —baja disponibilidad energética, ausencia de menstruaciones y disminución de la densidad mineral— y le añade alteraciones de varios órganos y sistemas. De esta miríada de trastornos, la falta de regla suele ser el que da la cara antes. Una vez más, queda patente la importancia de evaluar el ciclo menstrual.
Este equilibrio fisiológico resultará determinante a la hora de afrontar el segundo gran desafío exclusivo de las atletas: la maternidad. Aunque la actividad deportiva a nivel aficionado es segura durante el embarazo; en la competición de alto nivel, supone interrumpir el calendario competitivo. Sin embargo, es posible mantener el entrenamiento, ya sea el habitual o adaptado. Para ello, debe asegurarse un buen control obstétrico y adecuar la dieta a las nuevas demandas calóricas.
El reto, por supuesto, no concluye con el parto —ya sea vaginal o por cesárea—. En ese momento, deben conciliar la recuperación física y deportiva con la crianza. En París 2024, fue noticia la apertura de una guardería en la Villa Olímpica y de varias salas de lactancia, impulsadas por la atleta Allyson Felix.
Más allá de la anécdota, la realidad es incontestable: solo el 1-2% de las futbolistas profesionales son madres, según FIFPRO. Las encuestas lo explican por el perjuicio en el rendimiento o restricciones en sus contratos de patrocinio. Tampoco es sencillo programar el embarazo para el calendario deportivo. Y no olvidemos que los años de éxito deportivo son también los de mayor fertilidad: de los veinte a los treinta y cinco.
Algunas federaciones internacionales, como las de fútbol, ciclismo o tenis han tomado medidas facilitadoras: congelación del ranking, bajas remuneradas o la prohibición de rescindir contratos durante el embarazo o adopción.


Acompañamiento experto
La Medicina Reproductiva ha adquirido un papel trascendental en el deporte femenino. Tal y como explican desde la Clínica de Fertilidad y Reproducción Asistida OnaFIV, un gran número de deportistas ha apostado por la congelación de óvulos o por la fecundación in vitro. También, muchas de las que tienen parejas femeninas eligen que sean ellas las que gesten. Aun así, los tratamientos de fertilidad deben adecuarse a la realidad deportiva: ajustando los días de reposo y notificando las medicaciones empleadas para evitar positivos en pruebas de dopaje.
La atención a la maternidad y a la salud ginecológica de las atletas es compleja e, inevitablemente, precisa de un abordaje interdisciplinar, comprensivo, temprano y previsor. Debe adaptarse a las necesidades personales de cada mujer y aspirar a que sus carreras y proyectos familiares no deban ser sacrificados el uno por el otro.
CPS-C03734/1/26-NA