Meteorología

Un febrero empapado: en Pamplona ya ha llovido el doble que la media histórica

La capital navarra  acumula en el primer mes y medio del año 259 litros de precipitación, cuando la media suele ser unos 125 litros

El rio Arga, a la altura de la presa de San Jorge.
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El rio Arga, a la altura de la presa de San JorgeNATXO GUTIÉRREZ
El rio Arga, a la altura de la presa de San Jorge.

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Iñigo Salvoch

Publicado el 18/02/2026 a las 05:00

No, no es una percepción subjetiva. Este año llueve un día sí y otro también. En la estación manual de Pamplona se han recogido 259 litros de lluvia desde el 1 de enero hasta el 14 de febrero, un 107% más de lo que es habitual en el primer mes y medio del año de acuerdo a la serie histórica (1991-2020), cuando deberían rondarse los 125 litros. 

El mes de enero ya apuntó maneras, con 131,7 litros frente a los 89,3 de promedio para ese período, pero es que la lluvia incesante de la primera mitad de febrero (1-14) ha disparado aún más las cifras. En concreto, en la primera quincena del mes se han contabilizado ya 127,9 litros, cuando lo que corresponde a todo el mes según la media histórica son 71,4 litros.

Las lluvias, además, no están siendo torrenciales, sino muy distribuidas en el tiempo, por lo que los cielos plomizos están siendo una tónica desde inicio de año. En concreto, en la capital navarra los pluviómetros han recogido precipitaciones en 33 de los 45 primeros días del año, siendo los días más lluviosos el 9 de febrero (30,4 litros) y el 13 (38,1). La situación se está dando en mayor o menor medida en toda Navarra, siendo especialmente más acentuada en el extremo oriental, donde en algunos observatorios se ha incrementado un 200% y más la precipitación en este tiempo.

Todo parece indicar que el próximo fin de semana va a llegar el primer respiro claro a esta situación de lluvias, con un tiempo anticiclónico que garantizará cielos despajados. Una buena noticia para ese“60% de ciudadanos que son meteorosensibles y a los que los cambios de tiempo les afectan tanto que pueden desarrollar un trastorno afectivo estacional”. Según los expertos, a estas personas un invierno como este acentúa su irritabilidad, cansancio y apatía. Es una forma de depresión leve o moderada que surge con la disminución de la luz natural y el enclaustramiento casi inevitable de los días de lluvia. La buena noticia es que los embalses están de nuevo llenos.

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