Entrevista

Anabel Eguíllor: "La salud mental no debe ser ni un tabú ni un privilegio para unos pocos"

La nueva decana del Colegio de Psicología de Navarra habla sobre el acoso escolar, las autolesiones en adolescentes, las diferentes formas de violencia machista, el duelo tras una ruptura o la soledad no deseada en la vejez. Representa a una entidad conde 1.300 personas que afrontan el intrusismo laboral

Anabel Eguíllor Cabreriza (Pamplona, 1975) acaba de ser elegida nueva decana del Colegio de Psicología de Navarra. En la imagen, posa en sus instalaciones, en el barrio de Mendebaldea.
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Anabel Eguíllor Cabreriza (Pamplona, 1975) acaba de ser elegida nueva decana del Colegio de Psicología de Navarra. En la imagen, posa en sus instalaciones, en el barrio de Mendebaldea.EDUARDO BUXENS
Anabel Eguíllor Cabreriza (Pamplona, 1975) acaba de ser elegida nueva decana del Colegio de Psicología de Navarra. En la imagen, posa en sus instalaciones, en el barrio de Mendebaldea.

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 04/01/2026 a las 05:00

Hasta hace unos años casi nadie confesaba que iba al psicólogo ni que seguía una terapia. Pero ahora la salud mental cada vez da menos miedo. Y muchas personas reconocen haber acudido a profesionales de este ámbito sanitario por diferentes motivos. Niños, adolescentes, jóvenes, familias, personas mayores, migrantes... se perfilan como grupos vulnerables que precisan de esta atención en un momento dado. Así lo cree la nueva decana del Colegio de Psicología de Navarra, Anabel Eguíllor Cabreriza (Pamplona, 1975), que acaba de ser elegida para el cargo en sustitución de su colega Rosa Ramos, al frente de la institución desde 2013. El Colegio de Psicología agrupa actualmente a más de 1.300 profesionales (el 84%, mujeres y un 48%, especialistas de ámbitos diferentes al sanitario). Como la propia Anabel Eguíllor, que ocupa desde el pasado 1 de enero la dirección de capital humano del Grupo la Información (empresa editora de Diario de Navarra). En las líneas que siguen aborda la actualidad de su profesión y las realidades más frecuentes en la salud mental a todas las edades (como el acoso escolar, las autolesiones en adolescentes, el estrés y la ansiedad, las diferentes formas de violencia machista o la soledad no deseada en mayores). 

¿La psicología está de moda?

 Desde la pandemia de la covid, existe una mayor sensibilidad hacia todos estos temas. La psicología ha crecido mucho y cada vez da menos miedo hablar de salud mental. El bienestar emocional aparece como una realidad muy importante en la vida. Y la gente ya no piensa que tiene que ir al psicólogo solo cuando está muy mal sino también cuando puede estarlo mejor. Los profesionales de la psicología atravesamos un momento interesante que tenemos que saber aprovechar, por decirlo de algún modo, para ver por dónde podemos seguir progresando.

Hablemos de algunos de los temas que de manera directa o tangencial afectan a gran parte de la población. Como el acoso escolar. Un reciente estudio de la Cátedra de Inteligencia Emocional de UNED Pamplona para el Departamento de Educación del Gobierno de Navarra recogía que el bullying ha crecido un 6% en los últimos tres años entre escolares de Primaria y ESO. 

No sabemos por qué está creciendo tanto este problema. Hay que trabajar mano a mano con los orientadores de los colegios e institutos (no todos son psicólogos, también existen pedagogos y profesionales con otras formaciones). El acoso antes estaba ligado al horario escolar pero ahora, con las redes sociales, se prolonga las 24 horas. Es una situación muy difícil de abordar porque tienen que participar los docentes y las familias. No solo se trata de identificarlo sino que hay que abordarlo con las dos partes implicadas. Las víctimas sufren muchísimo pero los acosadores también lo pasan muy mal. 

Al margen del bullying y el ciberbullying, la salud mental en la adolescencia cada vez resulta más complicada. ¿Por qué?

 Se trata de un colectivo muy vulnerable que necesita estar siempre bien y mostrar esa imagen en las redes sociales. Precisan, además, la recompensa inmediata y el like. Cada vez se da un boom mayor de las autolesiones a estas edades. Como ocurrió hace unos años con la anorexia, que, por supuesto, sigue existiendo.

El mal uso de las redes sociales a estas edades genera, además, otros problemas, como la adicción a la pornografía online. 

Tanto el acceso indiscriminado a páginas de Internet como la letra de algunas canciones (reguetón) ofrecen a los menores una realidad distorsionada que no son capaces de entender. Y no siempre las familias están preparadas para ayudarles. Según los últimos estudios, el 80% de los menores de 11 años ha accedido en alguna ocasión a páginas porno, una situación que les afecta de manera muy negativa. Porque ellos creen que lo que ven es la realidad. Muchos padres niegan este visionado pero lo cierto es que estas imágenes afectan al desarrollo madurativo de los menores. El consumo de pornografía puede ocasionar, junto con otros desencadenantes, el germen de la violencia machista en la adolescencia o también en la edad adulta... Hay que hablar de diferentes tipos de violencia (no solo la física, que es la más visible, sino también la psicológica, la vicaria, la económica...) Todas ocurren porque los hombres que las ejercen presentan un sentimiento de pertenencia. En el caso de la violencia psicológica, te vas cerrando en ti misma aunque no te des cuenta. La dependencia de la pareja es tal, que no sabes cómo salir de esa relación tóxica. Además, aún existe un gran peso social y muchas mujeres consideran que la culpa es suya. Aquí la terapia de intervención con un psicólogo es fundamental.

 ¿Y qué ocurre con los mayores? Desde que comenzó la pandemia, sobre todo, muchos ancianos sufren una soledad no deseada, que en ocasiones les genera un malestar o problemas de salud mental

Las familias han evolucionado y los mayores ya no viven en casa con sus hijos y nietos, como ocurría hace unas décadas. Muchos ancianos no quieren dar trabajo y terminan en una residencia, pisos tutelados o centros de día. Lo que resulta claro es que la población está envejeciendo cada vez más. La situación se agravó bastante con la pandemia. Hay personas que van al médico solo porque necesitan hablar con alguien. Una realidad muy triste. 

CONSULTAS 'ON LINE'

 Usted llega a liderar el Colegio de Psicología, del que ya había sido vocal. ¿Qué objetivos prevé a partir de ahora? 

Toda la junta queremos seguir en la misma línea que comenzó hace doce años Rosa Ramos, la anterior decana. Se ha hecho un buen trabajo, se ha visibilizado la profesión y se ha luchado contra la intrusión. Aunque vamos a incluir una novedad, la vocalía de innovación, en la que se abordará cómo trabajar con la Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías.

Con la pandemia, no hubo más remedio que poner en marcha las consultas de psicología ‘online’. ¿Siguen teniendo éxito?

 Empezaron a funcionar por necesidad pero se ha visto que funcionan muy bien. Por ejemplo, para gente que vive en el mundo rural o para personas que han comenzado con un profesional aquí y después se marchan al extranjero. Y quieren seguir con el mismo profesional de referencia y, además, en su propio idioma. Como en todo, hay a quién le funciona mejor o peor. Algunas personas prefieren las consultas presenciales pero a otras, la fórmula ‘online’ les resulta muy cómoda.

 ¿Alguna otra novedad para estos años?

 Para nosotros, la formación siempre ha sido clave. Lo que ocurre es que los profesionales están muy ocupados con su trabajo y, muchas veces, les resulta difícil asistir a cursos, jornadas... Ahora queremos formar a los nuevos psicólogos de manera multidisciplinar. Nos gustaría que acudieran al colegio como un lugar de reunión, en el que aprender y en el que conectar con colegas, con los que debatir situaciones. Hace ya algunos años que les preocupa el intrusismo laboral. Personas que no cuentan con el grado de Psicología pero que aparecen como ‘gurús’, sobre todo, en las redes sociales..

Como ocurre en otras profesiones, para nosotros el intrusismo laboral se erige como un problema bastante grave. A veces, nos llegan denuncias de pacientes, que se dan cuenta de que no les ha atendido un profesional. Todos los psicólogos sanitarios deben tener su número de colegiado. Si no lo tiene, no es un profesional. Ahora muchas personas se presentan como ‘coach’, expertos en Flores de Bach, aromateria... En algunas ocasiones, te pueden ayudar. Pero si tienes un problema grave, debes acudir a un profesional de la salud mental. Igual que si te duele una muela, vas al dentista.

Cuando usted decidió estudiar Psicología, se matriculó en la Universidad de Salamanca porque en Pamplona no se ofrecía entonces esa licenciatura. Hoy, el grado se imparte en tres universidades (UPNA, Universidad de Navarra y UNED). 

Y estos grados se han impulsado por la demanda que había. Como comentaba, la psicología ha crecido mucho. Como colegio, colaboramos con las instituciones (las universidades, la justicia...) En marzo de este año, se firmó un acuerdo con la Dirección General de Justicia del Gobierno de Navarra, por el que los profesionales del colegio colaboramos con la justicia restaurativa (sobre todo, en el caso de delitos menores, como robos). Desde que se puso en marcha, ya ha habido 111 solicitudes de víctimas que quieren restaurar su relación con el victimario (la persona que ha cometido el delito). También trabajamos en temas de mediación y coparentalidad, tras separaciones y divorcios. Los padres deben darse cuenta de que, a pesar de la ruptura, el hijo les va a obligar siempre a estar unidos para tomar algunas decisiones. Queremos ofrecer un espacio para buscar el bienestar del niño y trabajar con unas reglas. Otras de nuestras labores son los peritajes psicológicos con menores en los juzgados. 

En definitiva, ¿cree que en la actualidad la salud mental ha dejado de ser un tabú? 

Es que no debe ser ni un tabú ni un privilegio para unos pocos. Para los que puedan pagar un psicólogo privado. Pero necesitamos contar con más recursos, más profesionales, en la red pública de salud mental. En Navarra hay 86 profesionales por cada 100.000 habitantes, una cifra algo por debajo de la media nacional (88, 9).

EL INTERÉS DE ESCUCHAR A LAS PERSONAS

¿Siempre soñó con ser psicóloga? 

Me gustaban la Psicología y la Psiquiatría. De hecho, me cogieron en Medicina en la Universidad de Navarra. Pero, como también quería marcharme a estudiar fuera y aquí entonces no se impartía el grado de Psicología, opté por irme a Salamanca (se ríe). Siempre me ha interesado escuchar a la gente. Pero nunca se ha dedicado a la psicología clínica... Cursé la especialidad sanitaria (clínica) y también la de trabajo y organización. Y siempre he trabajado en este segundo ámbito. La psicología del trabajo te ofrece una visión muy amplia. Durante un tiempo, trabajé para el Gobierno de Navarra, haciendo test psicotécnicos en oposiciones de funcionarios. 

Después ha trabajado en departamentos de capital humano de empresas. Aunque no se necesita tener el título de Psicología...

 No es necesario. En estos departamentos trabajan personas con diferentes perfiles (abogados, ingenieros...) Aunque ser psicóloga te aporta un plus y perspectiva distinta, más centrada en la persona. 

¿La psicología continúa siendo una profesión mayoritariamente femenina? 

De los más de 1.300 colegiados en Navarra, el 84% son mujeres y solo el 52%, sanitarios. Es decir, casi la mitad no ejerce en el ámbito clínico. Aunque la sociedad está cambiando, aún hay más mujeres que siguen optando por trabajos relacionados con el cuidado de los demás. 

Ahora parece que la psicología está de moda y cualquiera puede ofrecer consejos en redes sociales...

 Por eso, ya llevamos unos años luchando contra el intrusismo laboral. Porque nos llegan denuncias de pacientes que han sido atendidos por personas que no son profesionales. Igual que si te duele la muela tienes que ir al dentista, si te afecta un problema de salud mental, te deberá atender un psicólogo sanitario colegiado.

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