Seguridad vial
AP-15, una autopista negra: "El problema es la falta de visibilidad y las balsas que se crean con lluvia"
Transportistas, trabajadores y usuarios habituales relatan cómo se vive el día a día en la AP-15, la Autopista de Navarra, una infraestructura clave para Europa tras un año con seis fallecidos


Actualizado el 15/12/2025 a las 15:48
Ochenta papeleras jalonan la autopista AP-15 en el tramo de ida y vuelta que conecta el área de descanso de Zuasti con Marcilla. Ese es el recorrido que Benji, de 36 años, completa dos veces por semana para la empresa en la que trabaja, donde también realiza labores de desbroce cuando la meteorología lo permite. Su jornada comienza a las ocho de la mañana y concluye a las cuatro de la tarde. El martes 9 de diciembre, a las 13.45 horas, bajo una lluvia intensa, Benji se encuentra en el área de servicio de Olite. Regresa hacia Zuasti después de haber completado su ruta hasta Marcilla, enlazar con la salida 6 y volver por la misma autopista. “Falta más control”, sostiene. “La gente corre mucho”.


Cuatro días antes, el 5 de diciembre, el Gobierno de Navarra había alertado del notable aumento de accidentes graves en la AP-15 en lo que va de 2025. La Autopista de Navarra, por la que circulan a diario una media de 21.145 vehículos, se ha convertido este año en el principal foco de la siniestralidad vial al ser la carretera más mortal de la comunidad. En lo que va de año han fallecido seis personas en esta vía, con los accidentes mortales concentrados entre los puntos kilométricos 7 y 45. El primero se registró el 18 de febrero, en Villafranca, cuando un trabajador de una empresa de grúas fue atropellado mientras atendía un vehículo averiado. El último, en Castejón, ocurrió el 8 de diciembre: dos vehículos colisionaron, uno de ellos dio vueltas de campana y un joven de 28 años perdió la vida.


Esa misma mañana del 9 de diciembre, a las nueve y media, en el área de servicio de Imárcoain, el camionero Aitor Tellería hace una pausa en su trayecto de Elorrio a Buñuel, donde tiene previsto entregar alimentación a un supermercado. No conoce la AP-15. “Es la primera vez que la recorro”, comenta. Al enterarse de que este año ya han muerto seis personas en este tramo, se encoge con impotencia. “Intento adelantarme a lo que vayan a hacer los demás”.
A pocos metros, en la gasolinera, a punto de entrar en la tienda, otro transportista, Ismael Blizmak (57 años, 23 de ellos al volante, vecino de Tafalla y de origen búlgaro) se dirige a Andosilla. Asegura que transita por esta autopista cuatro o cinco veces por semana y que las cifras de siniestralidad no le sorprenden. Resume el problema con una ecuación que los camioneros detectan desde la cabina: exceso de velocidad, uso del móvil en las manos o apoyado sobre las piernas y una alta concentración de tráfico. Un cóctel letal. Blizmak también hace autocrítica. “La carretera está bien, pero los chóferes no están bien”, admite, añadiendo: “Esta vía se mantiene correctamente, pero hay más tráfico porque resulta más barata”.


LA AUTOPISTA ABURRIDA
A la salida del área de descanso de Olite, kilómetro 47, dirección Zaragoza, dispuesto a reanudar viaje tras llenar el depósito está Marco Andía, de 49 años. Llegó el día anterior desde Murcia para asistir a un funeral y viaja con su padre como copiloto. “No conozco bien esta carretera”, se disculpa. “Pero sí puedo decir que está mejor que en otras provincias. Fuera de Navarra hay carreteras llenas de baches”. Acto seguido reproduce las palabras de su padre. “Es una autopista muy aburrida”, dice. “Una recta bien asfaltada que invita a pisar el acelerador. Me sorprende la velocidad”.


Aparcado en este mismo área, Antonio Lorea Conde, comercial de 64 años, baja la ventanilla y cuenta que suele circular por la AP-15 una media de dos veces a la semana. “No me parece que haya nada raro en esta vía”, comenta, “quizá un poco más de densidad de obras que puede condicionar la circulación”. Para Lorea, las pantallas también tienen un impacto directo en los accidentes. “Los móviles están muy relacionados con los despistes. Todos tenemos que dar una vuelta a todo esto. Nos van a llevar por delante”, reflexiona, añadiendo algo más: “Al final, los vehículos los fabrican para que interactuemos mientras conducimos, para 'jugar' con el móvil. Es una cuestión de conciencia social”.


Al otro lado de este aparcamiento, Ángel López, de 56 años, explica que es repartidor, que se encarga de distribuir en las tiendas de las áreas de servicio tres veces por semana. “Observo una conducción más agresiva. Más nerviosa al volante. Es algo que llevo años observando. Me he encontrado algunos de los accidentes que se han producido este año y no me lo explico. Por lo demás, creo que esta carretera está muy bien”.
Dos patrullas de la Guardia Civil que estaban en el peaje de Tiebas toman posiciones ahora en Marcilla, muy cerca de un pequeño aparcamiento. Benji limpia una de las papeleras.


En el área de Valtierra, kilómetro 14, sentido Tudela, Miguel Rendón Aznar, de 27 años, reposta en la gasolinera que atiende Francisco. “Esta carretera es perfecta”, asiente el conductor, al volante de una camioneta de una empresa que repara puertas industriales y que recorre la AP-15 dos o tres veces por semana. “Creo que el mayor problema es el cansancio y las distracciones por las pantallas”, aclara, reanudando la marcha hacia Carcastillo.


SIN DUCHAS
Dentro de la tienda, Francisco atiende a un camionero de Jaén de 29 años y siete de experiencia que, después de dos semanas conduciendo por Europa, regresa a casa pasando antes por Madrid. “Lo siento, no hay duchas”, le informa el expendedor a Manuel Checa, quien no da crédito. Tiene que hacer una parada obligatoria de al menos diez horas y necesita asearse. Al acceder al baño, el transportista se da de bruces con la realidad: en un área con un amplio aparcamiento para tráilers, que ya se ha quedado pequeño, solo hay dos urinarios, un lavabo y una taza. “No puede ser”, responde Checa. “Todo esto te parte. Después de tantas horas de conducción, necesitamos unos mínimos. La falta de servicios claro que influye en el estado de ánimo de los conductores y en la conducción. Estamos en una vía principal de entrada a Europa…”.


Checa explica que trabaja en un oficio cada vez menos atractivo para los jóvenes por la dureza del día a día y la pérdida de vida social que supone. Estas dos semanas ha recorrido Italia con frutas y ahora se dirige a Madrid con manzanas. “En Europa, en todas las áreas te encuentras con baños con duchas, tanto en zonas con comercios como en puntos de descanso. Te ponen hasta duchas portátiles que se desinfectan automáticamente. Pero es al entrar en España cuando compruebas que no hay servicios”. Y subraya de nuevo: “La falta de una ducha influye en el estado de ánimo de los chóferes y en la conducción. Puede provocar un accidente. Ducharse con garrafas no ayuda a descansar”.
Al escuchar el balance de siniestralidad en este tramo, no le sorprende. “Hay mucha presión por parte de algunas empresas para que cumplan los tiempos. No es mi caso, pero hay compañeros que lo pasan muy mal por las represalias de no cumplir los tiempos. Por lo demás, veo esta carretera muy bien. Hay mucho tráfico, eso sí, y es necesario un tercer carril”. Antes de despedirse, muestra el estado de los guardarraíles donde hay aparcados decenas de tráilers que no han encontrado aparcamiento. “Están abollados porque, como no encontramos sitio, nos pegamos todo lo que podemos para no invadir los carriles de aceleración y desaceleración”.


BALSAS DE AGUA
En sentido contrario, en el área de descanso de Olite, se distingue la camioneta de Benji, bajo la lluvia, recogiendo la basura de las papeleras.
Más adelante, en Imárcoain, antes de tomar el desvío hacia la derecho a la Ciudad del Transporte, Eloy Madoz, de 28 años, y su compañero de trabajo Diego Rojas, de 48, acceden al área de servicio para comer algo. Ambos coinciden al afirmar que este tramo de la AP-15 resulta peligroso por su monotonía. “Muy recto y largo. El mínimo despiste puede ser mortal”, afirman. “No es como el tramo de Pamplona a San Sebastián, con curvas y radares, que exige concentración. En este, la monotonía influye en la falta de concentración”.


A poca distancia, en la gasolinera, el transportista Carlos Zabalza, de 52 años, almuerza en el asiento del copiloto dentro de la cabina del camión. Trabaja para una empresa próxima y en la actualidad no le toca recorrer la AP-15 por trabajo, aunque lo hace a diario desde primera hora de la mañana desde Tafalla, donde reside, hasta Pamplona. Con más de 30 años de experiencia al volante, trabajando para empresas de construcción y asfaltado, tiene claro cuál es el origen de muchos de los accidentes de tráfico. “Paso por aquí todos los días y lo veo y sufro a diario. El problema es la falta de visibilidad y las balsas que se crean con lluvia. Cuando adelantas a los camiones te quedas ciego y, si a eso sumas que el asfalto no chupa bien... Esta carretera es muy rápida, cara, poco segura y con mucho tráfico”, alerta. “Es muy peligrosa con agua y con niebla”, pormenoriza. “He asfaltado muchas carreteras y sé de lo que hablo. Se podrían mejorar las caídas del drenaje... Y hay asfaltos que drenan mejor que este. Es muy peligrosa al amanecer y al atardecer. Además, la señalización deja mucho que desear y se necesitan más controles. Hay que vigilar más”.
CONDUCIR DE NOCHE
Al anochecer, se pone al volante de su camión cargado de paquetería la navarra M.ª José Oliva, transportista de 56 años, que recorre la AP-15 de noche hasta cinco veces por semana. Tras 27 años de experiencia en la carretera, identifica como principales factores de riesgo en esta autopista la fatiga de los conductores, la presión de los horarios, la elevada intensidad de tráfico y el viento, especialmente en el tramo entre Tafalla y Pamplona, donde los golpes de aire lateral ya han provocado vuelcos de vehículos pesados. Oliva también denuncia la escasez de áreas de descanso adecuadas para camiones: “Solo hay una, entre Valtierra e Imárcoain, realmente preparada para tráileres”. A su juicio, la peligrosidad se incrementa durante la noche y en los trayectos internacionales, especialmente en las rutas hacia Europa con mercancías perecederas. “Nos jugamos la vida”, subraya. A estos riesgos añade el by pass de Leizarán, un tramo que reconoce afrontar con especial temor debido a unas obras prolongadas en el tiempo. “Llegamos muy fatigados. Te pellizcas las rodillas para no caer”.


Los testimonios de Benji, Aitor Tellería, Ismael Blizmak, Marco Andía, Antonio Lorea, Ángel López, Miguel Rendón, Manuel Checa, Eloy Madoz, Diego Rojas, Carlos Zabalza y Mª José Oliva coinciden en presentar la AP-15 como una vía esencial para el transporte en Navarra y su conexión con Europa. Sin embargo, advierten sobre los factores que están detrás de su elevada siniestralidad: velocidad, distracciones, fatiga, presión laboral, escasa visibilidad en condiciones adversas y deficiencias en los servicios de las áreas de descanso.

