Navarros globales

Un pamplonés, lobista de la industria náutica en Bruselas: "Aquí todo es muy transparente"

Álvaro Urdiales, de 26 años, defiende los intereses de la industria europea de embarcaciones de recreo: “Ser lobista es un trabajo honesto. En Bruselas la regulación es muy estricta”

Álvaro Urdiales Ramírez, pamplonés que trabaja en Bruselas en la Asociación Náutica Europea
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Álvaro Urdiales Ramírez, pamplonés que trabaja en Bruselas en la Asociación Náutica Europea

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Pedro Gómez

Actualizado el 15/12/2025 a las 11:34

Ni dádivas, ni prebendas. “Aquí todo es muy transparente”. El pamplonés Álvaro Urdiales Ramírez, de 26 años, trabaja en Bruselas como lobista de la industria náutica de recreo. “Aunque en España tenga mala imagen, es un trabajo honesto y digno. Aquí la normativa es muy clara y estricta.  Y todo queda en el registro de transparencia, reuniones, asistentes, temas tratados... Hay lobbies para todo, no solo en la industria sino en las ONG  y todo tipo de organizaciones”, defiende.

Álvaro Urdiales estudió en el colegio Irabia-Izaga de Pamplona y después hizo el grado de Economía con un programa de finanzas internacionales y políticas públicas en la Universidad de Navarra. Durante el último curso tenía claro que quería dedicarse al ámbito de la política internacional y la regulación. Así que puso sus ojos en Bruselas, “de donde emana toda la normativa europea”. “Me puse a buscar ofertas, a aplicar y aplicar, enviar currículos pero no salía nada”, explica. Sabía que era complicado conseguir un empleo sin tener el conocimiento sobre el terreno. Así que tuvo un plan. En junio de 2022 se puso a trabajar como camarero con la finalidad de ahorrar lo suficiente para irse quince días a Bruselas a probar suerte.

En febrero de 2023 pudo realizar el anhelado viaje. Compró sólo el viaje de ida con la idea de volver en dos semanas como máximo. Metió en la maleta un par de trajes y se fue al hostel más barato que encontró. “Cuando algunos me veían salir se quedaban extrañados”, recuerda. Tenía ya acordadas varias entrevistas y encuentros.  “De Bruselas me sorprendió que hay cantidad de gente que está dispuesta a perder media hora de su tiempo contigo, para tomar un café o una cerveza e intercambiar impresiones. Es algo que me decían mis contactos y que pude comprobar”, señala.

De uno de esos encuentros salió una oferta de trabajo. “A los pocos días me llamaron por teléfono si quería empezar el lunes”. Y allá fue. “Llamé a mi madre para decirle que no compraba el billete de vuelta”. Trabajó seis meses en una consultora que gestiona el desarrollo de infraestructuras en países en vías de desarrollo con financiación europea. Le ofrecieron quedarse más tiempo pero le surgió una oportunidad en el ámbito de la regulación europea. Desde septiembre de 2023 trabaja para la European Boating Industry (EBI), la federación europea de asociaciones de la industria náutica. Representa a más de 30.000 empresas relacionadas con las embarcaciones de recreo de hasta 24 metros y el turismo náutico. 

En Europa hay seis millones de barcos y 36 millones de aficionados. “Es un sector formado en un 90% por pymes y micropymes, la mayoría empresas familiares, que crean riqueza local y que lo viven con mucha pasión”, señala Urdiales. Aunque  no tenía relación con la industria náutica, sí que tiene vínculos familiares y afectivos con el mar. “Mi padre es de Cartagena y mi madre de Cádiz. Mi padre es muy bueno haciendo windsurf. Mi infancia y juventud está llena de recuerdos en el mar, practicando windsurf o navegando en pequeños catamaranes”, relata.

La EBI tiene en Bruselas una oficina con tres personas, el secretario general de la asociación y dos técnicos, Álvaro y una compañera. “Nuestra labor consiste principalmente en estar muy pendiente de la actividad de la Comisión Europea, el Parlamento y otras instituciones para saber qué normativas están en proceso de elaboración y ver cómo pueden afectar a la industria náutica. También defendemos los intereses de nuestras asociaciones ante las instituciones europeas. A veces una palabra o una coma en un texto puede ser devastador para una industria que en general trabaja bajo pedido y con plazos de entrega largos. Por medio puede haber nuevas exigencias medioambientales, aranceles...”.

Este joven pamplonés admite que no se aburre en el trabajo. “Cada día tiene su afán. Reviso los portfolios con los temas pendientes, hago reuniones, acudo a sesiones en el Parlamento y en ocasiones toca organizar eventos”, describe. Además, ha podido participar en ferias, en Génova, Düsseldorf, Cannes...

Álvaro Urdiales considera que Bruselas en una buena ciudad para vivir, donde no hace falta coche porque el transporte público funciona muy bien. “Hay mucha vida social. Los jueves, en la plaza de Luxemburgo, se celebra un afterwork, el Plux. Las terrazas se llenan de gente, los bares ponen música y es fácil entablar conversación con desconocidos. Allí van muchos trabajadores de las instituciones europeas”, describe. La cara más negativa es que Bruselas es una ciudad de paso para mucha gente. “Si forjas amistades fuertes, es posible en uno o dos años te tengas que despedir de ellas”.

DNI

Nombre: Álvaro Urdiales Ramírez
Fecha y lugar de nacimiento: 26-05-1999. Nació en Madrid pero desde los 5 años reside en Pamplona.
Hermanos: Javier, Pablo, Lucía y Blanca.
Padres: Javier y Loli.
Estudios: Colegio Irabia-Izaga de Pamplona. Grado de Economía en la Universidad de Navarra con programa de finanzas internacionales y políticas públicas.

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