Víctimas frente a la "indiferencia"

Veronique Caplanne, hija de un electricista asesinado por los GAL, y Consuelo Ordóñez, hermana del edil al que mató ETA, compartieron el rechazo social que vivieron tras la muerte de sus familiares

Veronique Caplanne, hija de Robert Caplanne, asesinado por los GAL en 1985, ayer, en Condestable.
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Veronique Caplanne, hija de Robert Caplanne, asesinado por los GAL en 1985, este miércoles en Condestable.SERGIO MARTÍN
Veronique Caplanne, hija de Robert Caplanne, asesinado por los GAL en 1985, ayer, en Condestable.

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Javier Estévez

Publicado el 06/11/2025 a las 05:00

"El 24 de diciembre de 1985, mi padre, que tenía 37 años, se iba al trabajo, era electricista, y pasó por un bar para tomar un café, como cada mañana. A las ocho, cuando se fue del bar e iba a entrar en su coche, recibió cuatro balas en el cuerpo”. Y hasta ahí es capaz de contar sin que se le rompa la voz Veronique Caplanne, hija de Robert Caplanne, que murió el 4 de enero de 1986 tras ser tiroteado once días antes en Biarritz (Francia) por los GAL, que le confundieron con un miembro de ETA. “Mi padre no tenía nada que ver con ETA. Al final, los GAL dijeron que fueron ellos quienes habían matado a mi padre, pero que se habían equivocado, que no querían matarle”, explicó Caplanne. “La mitad de las víctimas de los GAL no tenían nada que ver con ETA”, añadió Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite y hermana del asesinado por ETAGregorio Ordóñez.

Caplanne y Ordóñez compartieron este miércoles las historias de sus familiares, así como las suyas propias, en Condestable, donde también denunciaron el ostracismo social e institucional al que se ven sometidas habitualmente las víctimas del terrorismo, en buena medida en España y con aún mayor intensidad en Francia. “Aquí hay personas que me dan la posibilidad de hablar, pero en Francia no es posible. Nadie se interesa por nuestro caso”, criticó la hija del electricista asesinado por los GAL.

Ni siquiera en la ciudad en la que su padre fue asesinado encuentra respaldo Caplanne. Esta Nochebuena se cumplen cuarenta años del crimen “y no se va a hacer nada en Biarritz”. “Estuve con la alcaldesa hace tres semanas y me dijo que sí, que vamos a hacer algo, pero no tengo respuesta. Esta historia molesta, les incomoda, y para mí es muy difícil, es como otra humillación. Es más fácil no entender, no ver a esas víctimas, porque hay proyectos políticos que son más importante que la vida de las personas”, lamentó Caplanne.

"HE VUELTO A QUEDARME SIN UN GRUPO DE AMIGAS"

Aunque no solo la “indiferencia” mostrada por el Estado francés y el Ayuntamiento de Biarritz pesa sobre ella, sino también los comentarios despectivos de su círculo más cercano. “La indiferencia de los amigos, de algunos primos... es muy difícil. Decían que si le mataron GAL, a lo mejor había hecho algo con ETA. Si son amigos desde hace 30 años, son primos desde hace 37 años, ¿cómo pueden decir estas cosas?”, se quejó, y reveló también que su madre y ella no recibieron ayuda tras el asesinato de Robert Caplanne: “Cuando se murió mi padre, mi madre no tenía trabajo. Teníamos que rogar para comer. Y ninguno de ellos, ni amigos ni familia, nos ayudó”.

Esa falta de respaldo la sintió también entre sus amistades Consuelo Ordóñez tras el asesinato de su hermano en 1995. En una noche de fiesta por la zona vieja de San Sebastián, cuando ya era una persona conocida, le lanzaron a la cabeza un botellín lleno de cerveza. En consecuencia, el fin de semana posterior pidió a sus amigas “salir de copas” fuera de la zona vieja, y solo una de ellas accedió. “Y el siguiente fin de semana, ya nadie dijo nada. Y me vi haciendo toda la ruta de lo viejo otra vez, y me iba poniendo por dentro... es que no podía más. No podía más. Me parecía que les importaba una mierda lo que había pasado, y me había pasado con ellas delante, pero les daba igual, era mi problema”, relató Ordóñez, que perdió a todos sus amigos y amigas “de la noche a la mañana”.

Tras sufrir una “campaña de persecución” y vivir amenazada por ETA, Ordóñez pudo marcharse a Valencia, donde vive actualmente. Ahí rehizo su vida y entabló amistades, aunque volvió a sentir el desprecio a las víctimas del terrorismo. “He vuelto a quedarme sin un grupo de amigas”, señaló. Antes de las elecciones municipales, autonómicas y generales de 2023, cuando se popularizó el eslogan ‘Que te vote Txapote’, en referencia al terrorista de ETA Javier García Gaztelu ‘Txapote’, Covite, la Fundación Fernando Buesa Blanco y varias víctimas de ETA emitieron un comunicado “'superlight'” en el que rechazaron el uso político de esta frase. “Sólo pedíamos respeto”, aclaró. “Creían que iban a ganar las elecciones con ese eslogan, pero no tuvieron mayoría para gobernar”, explicó. Y esto desencadenó un nuevo episodio de ostracismo social para Ordóñez. “Ya no volví a saber nada más de mis amigas. Me culpabilizaron. Y eso pasó en Valencia en 2023. Solo por pedir respeto”.

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