El 'Caso Cerdán' en Navarra

El Parlamento de Navarra se pareció por momentos al Senado

La presidenta de la comisión que investiga la adjudicación de Belate tuvo que llamar al orden a los parlamentarios durante el intenso interrogario del socialista Javier Lecumberri al letrado Gonzalo Pérez Remondegui

Javier Lecumberri, Ainhoa Unzu y Adolfo Araiz, durante el interrogatorio al letrado de Belate en el Parlamento
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Javier Lecumberri, Ainhoa Unzu y Adolfo Araiz, durante el interrogatorio al letrado de Belate en el ParlamentoIRATI AIZPURUA
Javier Lecumberri, Ainhoa Unzu y Adolfo Araiz, durante el interrogatorio al letrado de Belate en el Parlamento

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Pedro Gómez

Publicado el 05/11/2025 a las 05:00

No se llegó a los extremos del Senado, pero este martes la presidenta de la comisión de investigación del Parlamento de Navarra, Irati Jiménez (EH Bildu) tuvo que llamar al orden y reconducir el interrogatorio al letrado Gonzalo Pérez Remondegui en varias ocasiones. Fue durante el turno del parlamentario socialista Javier Lecumberri, que centró buena parte de su estrategia en desmontar los votos particulares de este miembro de la mesa de Belate.

En primer lugar, Lecumberri quiso “dejar constancia” de que Pérez Remondegui había sido “un cargo de confianza” de los alcaldes de UPN Yolanda Barcina, Enrique Maya y Cristina Ibarrola, en referencia a su puesto como director de la asesoría jurídica del Ayuntamiento de Pamplona. “Usted dimitió el mismo día que dimitió Cristina Ibarrola”, expuso el socialista. Javier Esparza (UPN) reaccionó airado para recordar que fue una moción de censura. “Vamos a ajustar las cosas”, le dijo en la primera bronca de la sesión. Ante las insinuaciones del socialista, Pérez Remondegui puntualizó que él estaba en la mesa de Belate como vocal de la Junta de Contratación designado “por unanimidad” entre los partidos representados en el consejo ejecutivo de la Federación Navarra de Municipios y Provincias (FNMC).

Lecumberri prosiguió su interrogatorio poniendo de relieve que el procedimiento de votación en la mesa de Belate -los cuatro vocales técnicos enviaban sus puntos al presidente y este hacía la tabla- era el habitual en Obras Públicas. “Que fuera habitual no significa que fuera legal”, respondió el letrado. Se produjo entonces un tira y afloja con constantes interrupciones y llamadas al orden. Así fue este diálogo.

Lecumberri: “Durante muchos años se ha hecho así en Obras Públicas y no ha habido un voto particular por parte de ningún secretario o interventor. ¿Le parece que es ilegal?”

Remondegui: “Sí, porque la Ley Foral de Contratos, en una modificación de 2021, dice que el presidente puede encomendar labores concretas a miembros de la mesa, pero luego deben ser sometidas al criterio conjunto de la mesa. Aquí se hizo un mecanismo intermedio...”

Lecumberri: “Perdone -le interrumpe-, creo que tiene un error. Aquí se hizo una recopilación de información y posteriormente una valoración conjunta y una votación por unanimidad”.

Remondegui intenta explicar entre interrupciones que ese “trámite intermedio” (el envío de los votos de los vocales al presidente) quiebra el principio de objetividad, igualdad e imparcialidad, “tal como dice la Cámara de Comptos”. Lecumberri le reprocha que en sus votos particulares no hace mención a eso. Remondegui intenta leer su voto particular pero el parlamentario socialista le corta para intentar rebatirle, entre las protestas de Esparza. “Perdone, señor Esparza, deje de interrumpir”, le espeta le Lecumberri, que pierde el hilo y se queja al regionalista: “Esto puede ser una estrategia malintencionada”. Se forma entonces un tumulto que la presidenta intenta atajar.

Lecumberri lee algunas frases del voto particular de Remondegui y le reprocha que se base en la hipótesis de que el presidente votó el último.

Remondegui: “Ha leído mi voto  de una manera parcial”.

Lecumberri: “Lo he leído textual”.

Remondegui: “Textual pero parcial. Le leo: ‘Cuando se manifestó el método seguido para la valoración, yo no ostentaba todavía la condición de vocal de la mesa. No obstante, he de decir que, si efectivamente se acordó, y se ejecutó, un sistema que no era igualitario, podría concurrir una infracción del ordenamiento jurídico”.

Lecumberri: “Usted es jurídico y fíjese en la hipótesis que está montando” -La presidenta la corta y le pide que deje hablar al letrado-.

Remondegui: “Lo que quiero decir es que es evidente...”

Lecumberri le vuelve a cortar y el letrado se desespera y pierde el hilo de su argumentación. Se hace un silencio y el socialista ya no se atreve a meter baza. El letrado prosigue: “No es una hipótesis. Es evidente que ese fue el procedimiento de votación. Así figura en los correos. Nadie lo pone en duda”, zanja. Lecumberri decide cambiar de tercio y preguntar por los informes de valoración. Fue el único parlamentario que agotó los 60 minutos de su turno. Eso sí, terminó ofreciendo sus  disculpas al compareciente.

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