Regulación micológica 

¿Por qué hay que pagar para recoger setas?

La publicación mensual Haranarte, editada por El Grupo La Información, organiza un foro en torno a la regulación micológica. El debate refleja dilemas y soluciones para regular la recolección. Una propuesta: replicar el modelo del Parque Micológico de Ultzama por comarcas 

FORO HARANTE. De izquierda a derecha, María Manzanal Carrelero (Parque Micológico de Ultzama), Igor Erviti Saizar (Consultoría medioambiental y planificación forestal Lur Geroa), Yulen Garmendia (periodista y moderador del foro), Patxiku Irisarri Elizagoein (Baztan Bidasoa Turismo Elkartea) y Gustavo Ortiz de Barrón Marroquín (Cederna Garalur).
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FORO HARANTE. De izquierda a derecha, María Manzanal Carrelero (Parque Micológico de Ultzama), Igor Erviti Saizar (Consultoría medioambiental y planificación forestal Lur Geroa), Yulen Garmendia (periodista y moderador del foro), Patxiku Irisarri Elizagoein (Baztan Bidasoa Turismo Elkartea) y Gustavo Ortiz de Barrón Marroquín (Cederna Garalur).©Jesús M Garzaron
FORO HARANTE. De izquierda a derecha, María Manzanal Carrelero (Parque Micológico de Ultzama), Igor Erviti Saizar (Consultoría medioambiental y planificación forestal Lur Geroa), Yulen Garmendia (periodista y moderador del foro), Patxiku Irisarri Elizagoein (Baztan Bidasoa Turismo Elkartea) y Gustavo Ortiz de Barrón Marroquín (Cederna Garalur).

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 31/10/2025 a las 11:11

Un año antes de la instauración de su Parque Micológico, el valle de Ultzama registró una masiva afluencia de recolectores. "Fue una locura", recuerda María Manzanal Carrelero, actual responsable de la gestión del acotado. "Aquello se desbordó" y empujó al Ayuntamiento a adoptar una medida de control que hoy permanece vigente, con la expedición de permisos diarios -amén de los abonos anuales-, cuyo número fluctúa en función de las previsiones de fructificación. "Si va a haber un brote de hongos, se reduce el número de permisos diarios. Se intenta que no se supere la capacidad de acogida" dentro de un mecanismo de regulación, estructurado también por pistas. 

Ahora bien, la exigencia de una cuota, que hoy día es de 7 euros con derecho a recolectar un máximo de 8 kilos, fue en su momento motivo de controversia y continúa suscitando recelo entre quienes no comprenden por qué han de pagar por coger setas en el monte. "En el pasado, cada uno estaba en su pueblo. No había el furor por la micología de hoy. Actualmente está de moda. Y la gente se mueve a golpe de titular de periódico o de las redes sociales. Puede haber situaciones de masificación", resumió la instantánea que realizó sobre la evolución del sector el vicepresidente de Baztan Bidasoa Turismo Elkartea, Patxiku Irisarri Elizagoien, en el marco del II Foro Haranarte, organizado por la publicación mensual gratuita del mismo nombre que edita El Grupo La Información para la zona norte de Navarra. Se celebró en el Centro Cívico de Larraintzar (Ultzama). En el foco del debate, ‘La regulación de la recolección de setas’.

Gustavo Ortiz Barrón Marroquín, agente de la demarcación ‘Valles-Ibarrak’ de Cederna-Garalur, confirmó el fin del Parque Micológico de Ultzama en la reducción de la "inquietud" y "la presión" soportada por el terreno, consciente de la necesidad de "un cambio paulatino" ante lo que llamó "fugas no percibidas", ya fuese de consumo o fiscales.

Así, entre pasado y presente y en un escenario plural, con soluciones diversas desde parques micológicos como los de Ultzama o Erro hasta restricción de paso en pistas como en Etxarri Aranatz, según recordó el ingeniero de Lur Geroa, Igor Erviti Saizar, sigue planeando la misma incógnita: ¿Por qué hay que pagar para recoger hongos y/o setas?, planteó Yulen Garmendia, en calidad de moderador de la mesa redonda.

Con 27 años de experiencia en planificación forestal y de pastos, Erviti participa en una empresa de consultoría e ingeniería ambiental (Lur Geroa) que parte de un sistema de información geográfica y utiliza una aplicación para calcular la producción anual micológica. En 2009, la estimación de los concejos de Ultzama se situaba -dijo- en "9.000 kilos de producción anual". Sobre la cuestión del cobro de una cuota, el especialista no tiene dudas: "Soy partidario de que se cobre por aprovechar un recurso. Al final, genera unos servicios. Tenemos asimilado que la venta de madera genera unos ingresos, la caza, los pastos… Y los hongos, pueden generar también unos ingresos", concluye.

PARQUES COMARCALES

Más aún, en su opinión, la solución a necesidades y problemas de gestión micológica pasa por extender el modelo del Parque Micológico de Ultzama a otras comarcas. Aboga, en ese sentido, por una "regularización comarcal, que disponga de una aplicación que permita acceder a través del móvil a permisos". En Larraintzar sugirió una fórmula de empleo como fundamento de su propuesta, vinculada a las comarcas. "Es cuestión de pasar de trabajo discontinuos a perpetuar su horario durante todo el año. El mismo personal que puede trabajar en temporada de setas, en otras épocas puede ocuparse de la gestión de los pastos. Necesitamos gente en el monte, como antaño para prevenir además incendios. Necesitamos volver a humanizar el monte", destacó.

Aún hay más. Detrás de la exigencia de un permiso existen garantías de servicio y de prevención y preservación de la salud. "Me quedo más tranquila si veo que la gente pasa por la consultoría para revisar las setas que ha cogido", apreció María Manzanal. "Aquí los ingresos van destinados a una serie de servicios, al asesoramiento, a partes micológicos, al personal…", dijo no sin aclarar una premisa: "La labor del parque no es multar".

"Sí a pagar la entrada, pero ¿cómo controlar?". Patxiku Irisarri compartió su pregunta reflexiva a partir de la experiencia de su entorno conocido. "Veo mi pueblo (Etxalar), que tiene cuatro o cinco entradas y si el que da el servicio está en mitad del pueblo, ¿cómo controla las entradas?. Hace falta personal y tiene coste. ¿Cómo puede llevar la gestión un ayuntamiento?". Otra cuestión en el aire.

"Vivimos una economía de mercado -intervino Gustavo Ortiz de Barrón-. Vivimos en una sociedad ‘monetarizada’. Hay que pagar sí o sí. Ha habido uso y disfrute de los recursos en el ámbito local. ¿Por qué no se puede ‘monetarizar’ este recurso? ‘Monetarizar’ no significa ni privatizar ni vender el monte. En una ciudad, hay una servidumbre. El espacio público se ordena pagando una tasa, que es responsabilidad y control".

El agente comarcal de Cederna Garalur realizó una observación nada desdeñable: "Mucha gente piensa que paga por las setas. En realidad se paga por unos servicios y por asegurar la sostenibilidad del espacio".

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