'Caso Cerdán'
Serena, secretario de la mesa de Belate, sostiene que la adjudicación debió ser nula
Destaca el hecho anómalo de que a cinco de los ocho miembros de la mesa de contratación les había llegado el rumor de que la adjudicataria sería la UTE en la que estaba Acciona, algo que luego se confirmó


Publicado el 16/10/2025 a las 05:00
El jurista Lorenzo Serena, secretario de la mesa de contratación de las obras de Belate, se ratificó ayer ante la comisión de investigación del Parlamento navarro en los “vicios procedimentales” que detectó en su momento en el proceso de adjudicación de las obras de duplicación del túnel y que denunció ante la Oficina Anticorrupción de Navarra (OANA).
Sostuvo, además, que a su juicio el procedimiento fue “nulo de pleno derecho”. Recalcó que quedó claro en los votos particulares que plantearon los juristas de la mesa, entre los que estaba él, ante la falta de motivación de las valoraciones técnicas o porque no se acreditó en el proceso la solvencia técnica que se requería para esta obra por parte de la UTE. Así lo señaló en respuesta a Miguel Garrido, de Contigo.
Las obras de duplicación del túnel de Belate se adjudicaron a la UTE formada por Acciona, Construcciones Fermín Osés y Servinabar, esta última creada por Antxon Alonso y en la que pudo participar también con un 45% de la misma el exdirigente socialista Santos Cerdán, como investigan la UCO de la Guardia Civil y el Tribunal Supremo.
"USURPACIÓN DE FUNCIONES"
Serena agregó que hubo otra causa de nulidad, cuando el director general de Obras Públicas, Pedro López, pidió el informe de acreditación de la solvencia técnica de Acciona después de que la mesa de contratación ya había realizado su propuesta de adjudicación y había acabado su trabajo. López era el órgano de contratación, es decir, quien debía firmar la adjudicación a la UTE propuesta. Serena recalcó que, según sostiene la Junta de Contratación en un informe, ese acto sería “nulo de pleno derecho”, porque el órgano de contratación no puede “usurpar funciones” de la mesa.
Recordó que en esa mesa los juristas reclamaron sin éxito que se acreditara esa solvencia técnica. El pasado martes, en la comisión de investigación, el presidente de ese órgano, el ingeniero Jesús Polo, reconoció que Serena le pidió para ello una reunión, pero decidió no convocarla, porque no quería “perder el tiempo” en algo que a su juicio estaba claro.
SOBRE LAS VOTACIONES
Lorenzo Serena sostuvo en su día que el procedimiento estaba “viciado”, por el hecho de que el presidente de la mesa, Jesús Polo, valorase el último tras conocer las puntuaciones del resto de técnicos. Hay que recordar que eran los 5 ingenieros y técnicos de obras públicas de la mesa de contratación los que valoraban las propuestas técnicas. Polo afirmó el martes en la Cámara que no era cierto y que votó el tercero. Javier Esparza, de UPN, preguntó por este asunto a Serena, quien respondió: “Hay un correo donde un vocal se dirige a todos y dice que ya le ha mandado las puntuaciones a Jesús”.
Sin embargo, cuando le interrogaron con insistencia sobre este asunto algunos parlamentarios como Javier Lecumberri (PSN), Adolfo Araiz (EH Bildu) o Pablo Azcona (Geroa Bai) señaló que no podía asegurar que Polo fuera el último en votar.
Javier García (PP) dijo que desde la Cámara de Comptos hasta la OANA ya señalaron que el presidente había dado su valoración conociendo la del resto.
ALGO ANÓMALO EN ESA MESA
No obstante, Serena sostuvo que la votación no se ajustó al procedimiento “propio de una buena Administración”, ya que en torno a todo este proceso había algo “anómalo”, y era que a 5 de los 8 miembros que componían la mesa les había llegado previamente el rumor de que la obra se iba a adjudicar a Acciona. Uno lo supo por un alcalde, otro por un encargado de obra...
El rumor se confirmó. Serena explicó que fue el presidente de la mesa, Polo, el que les mandó el cuadro con todas las puntuaciones y unas valoraciones de las mismas que consideraron insuficientes.
Por eso, reclamaron que se detallaran los motivos de esas puntuaciones. Insistió en que no estaban cuestionando la opinión de los técnicos. Solo querían, dijo, que no se tuviera que hacer un “acto de fe” y eliminar toda posible duda sobre la adjudicación.
Recordó que la oferta económica no era clave, ya que fue muy similar, y que era la propuesta técnica la que inclinaba la balanza en el proceso de licitación. Señaló que los informes de motivación que realizaron los técnicos y tanto defendió el martes Polo eran “meramente descriptivos”.
¿HUBO CORRUPCIÓN?
A preguntas de Javier Esparza, de UPN, Lorenzo Serena dijo que ni puede asegurar ni sabe si hubo o no corrupción y que él solo puede contar lo que ocurrió en la mesa de contratación.
El letrado negó presiones del presidente de esta, de Polo, o que conozca personalmente a las personas citadas en la trama. Recordó que su denuncia en la Oficina Anticorrupción sobre lo que ocurrió fue previa a que se conociera el informe de la UCO y la investigación en ella de empresas como Acciona o Servinabar.
Contó que él recurrió a la OANA porque se debe trasladar a esta “cualquier mera sospecha o indicios de mala praxis” y es la Oficina la que debe investigar y analizar si hay o no hay caso. Recalcó que ese fue su objetivo, y que su denuncia no tenía ningún significado político.
En el terreno más personal, Serena señaló que ha estado de baja y ha pasado por el neurólogo porque le dan mareos y están analizando las causas. Él cree que está pagando en su salud todo lo que ha pasado, incluida la “represalia” que sufrió, según la OANA, cuando desde Obras Públicas intentaron ubicarle en una nave de Landaben.


