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La fallecida en la cárcel de Pamplona avisó de que tenía problemas con la acusada: "Me han jodido pero bien"

En la segunda sesión del juicio han aflorado los problemas de convivencia en la celda, algo que la procesada negó el martes

Algunas de las cartas escritas por Marga, junto con una fotografía suya
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Algunas de las cartas escritas por Marga, junto con una fotografía suya
Algunas de las cartas escritas por Marga, junto con una fotografía suya

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Gabriel GonzálezCarmen Remírez

Actualizado el 01/10/2025 a las 21:19

La acusada de asesinar a su compañera de celda en noviembre de 2021 declaró el martes que entre ellas había buena relación, que la fallecida era cariñosa, que hablaban mucho de sus hijas… Pero los testimonios escuchados este miércoles en el juicio y las pruebas que la propia víctima dejó por escrito muestran una realidad muy distinta: había problemas de convivencia, la fallecida lo había hecho saber en prisión, lo plasmaba en las cartas que enviaba a su pareja y horas antes de morir había cursado la solicitud para dejar de ser la presa de apoyo de la acusada, que había tenido un intento de suicidio en fechas previas y se encontraba en un programa de acompañamiento por parte de reclusas.

La segunda del sesión sobre lo ocurrido en la celda 45 del módulo de mujeres de la prisión de Pamplona ha tenido lugar este miércoles. Y en ella han aflorado aspectos muy distintos a los narrados por la acusada, que pide la absolución al declararse inocente -mantiene que se despertó y se encontró a la fallecida ya inconsciente-, pero que se enfrenta a penas de hasta 25 años por haberla estrangulado por detrás, como mantienen las acusaciones. La víctima, Margarita Munilla, había cumplido 39 años cinco días antes de morir.

A un policía nacional, que acudió a investigar lo ocurrido, le llamó la atención la forma con la que la acusada se refería a la víctima. “Hablaba de ella con odio o desprecio. Creo que le daba rabia la relación fluida que tenía con su hija (la fallecida), algo que ella (la acusada) no tenía con la suya”, declaró un agente, que también destacó que “dentro de sus vaivenes hacía ademán por llorar, pero no se le caía una lágrima”. “Llevo en el Grupo de Personas desde 2009 y nunca había visto algo igual”.

Los agentes se desplazaron esa madrugada tras el aviso del centro penitenciario. En las primeras horas no se investigó como muerte violenta. Y fue al día siguiente, cuando el forense informó de que podía serlo, cuando volvieron. La acusada acabó detenida. A un policía le llamó la atención que la procesada intentaba taparse con una servilleta “un montón de marcas” que tenía en su muñeca izquierda. “Hablaba todo el rato de la hija de la fallecida, que a ver qué iba a hacer tan pequeña”.

La acusada dijo el martes que no sabe leer ni escribir y que nunca leyó las cartas que la fallecida escribía a diario a su pareja. Sin embargo, la última que escribió Margarita, redactada horas de su muerte y en la que plasma que había pedido darse de baja como interna de apoyo, fue encontrada por la policía en un bolso de la acusada.

En esas cartas, las que sí terminó, aunque no llegó a enviar a su pareja, hacía referencia a que desde el 3 de noviembre era la presa de apoyo de la acusada, por lo que todas las noches dormía en su celda, para que no estuviera sola. “Esto es una putada, pero me da puntos (…). Lo que estoy tragando aquí, con lo bien que estaba yo sola en mi celda”, escribe en una carta el 3 de noviembre. Al día siguiente también deja por escrito su incomodidad con la procesada. “Qué mal sin estar sola. No sé cuántos días tengo que estar con ella. Le falta un hervor y nadie quiere estar con ella. Por eso, al ser interna de apoyo me la empaquetaron a mí. Voy a esperar un día y pregunto a ver cuánto tiempo me van a tener aquí. Joder, qué putada, me han jodido pero bien”. El 7 de noviembre, horas antes de morir, echó la instancia para dejar de ser su presa de apoyo. “Ahora bajo y echo la instancia. Y ya hablé con la chica. Le he dicho que diga que quiere estar sola”, se lee en la última carta, la que no terminó y fue hallada en el bolso de la acusada. La policía que analizó sus cartas ha declarado que era evidente que “no se sentía cómoda con su compañera”. “Quería estar sola. Pero no daba el motivo por el que no quería estar sola”.

En el centro penitenciario también era conocido que la fallecida no quería compartir más celda con la acusada. Ese mismo día, por ejemplo, se lo dijo a funcionaria de prisiones que estaba de guardia . “Por la mañana -horas antes de su muerte- me dijo que iba a echar la instancia para dejarlo. Que era muy pesada, que le hablaba siempre de sus problemas y que bastante tenía ella con los suyos”. Esta funcionaria ha contado que Margarita "era muy correcta y no daba problemas" (ya había estado reclusa durante su embarazo), mientras que la acusada "era un poco pesada y se acercaba mucho a la cabina para contar que no podía ver a su hija, que era muy importante para ella".

La pareja de Margarita ha contado en el juicio que, además de las cartas, cuando hablaba con ella también le contaba los problemas de convivencia. “Estaba muy mal anímicamente porque le habían puesto de interna de una presa que la amenazaba y le robaba. Les dijo varios veces a los funcionarios que quería dejar de ser su presa de apoyo”.

El martes, preguntaron a la acusada si Margarita estaba muerta cuando se la encontró en el suelo. Dijo que no lo sabía, que tenía la cara morada, pero que nunca había visto a una muerta. Sin embargo, ayer declaró la reclusa a la que introdujeron en su celda -no podía estar sola por el protocolo antisuicidios- después de que se llevaran a la fallecida. "No me dijo qué había pasado, pero que se la había encontrado con la cabeza en un cubo. Me decía que no iba a volver, que estaba muerta porque había visto muchos muertos". 

Los hechos. Ocurrieron la madrugada del 8 de noviembre de 2021 en la celda 45 de la cárcel de Pamplona. Murió Margarita Munilla, de 39 años.

Las partes. La fiscal pide 19 años de prisión por asesinato. La acusación en nombre de la pareja de la víctima 25 y la que representa a madre e hija 15. Además, reclaman la responsabilidad civil de Instituciones Penitenciarias. La defensa pide la absolución y, en caso de condena, la eximente por alteración psíquica y dilaciones indebidas.

Juicio. Este jueves declaran los forenses y peritos. El viernes serán las conclusiones ye l jurado (cinco mujeres y cuatro hombres) comenzará a deliberar el lunes.

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