Encierros grandes, 'Pamplona chica'
Aficionados navarros acuden desde este lunes a correr delante de los toros en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes. Rostro conocido en Sanfermines, Miguel Ángel Castander suma 39 años como pastor en el recorrido
Publicado el 25/08/2025 a las 17:38
No gusta la etiqueta de ‘Pamplona la chica’ que cuelga como sobrenombre de San Sebastián de los Reyes (Madrid) a quienes la habitan y disfrutarán desde este lunes las fiestas del Santísimo Cristo de los Remedios. Lo dice Miguel Ángel Castander, habitual corredor de los encierros de Sanfermines, y que a lo largo de esta semana debe velar por la conducción de las manadas, vara en mano. Tiene que cambiar de posición. Si de normal ocupa puestos delanteros ante la amenaza desplegada de las astas, estos días corre, vara en mano, tras la estela de los toros.
“Son 39” los años acumulados en esta función en unos encierros con tirón en la afición navarra que se desplaza a seguir dando rienda suelta a su afición. Ya lo decía el año pasado Jokin Zuasti, veterano de quiebros y zancadas. Los de San Sebastián de los Reyes son encierros “muy cuidados y serios”. Tienen “prestigio”. Hasta el viernes -como promete- no pisará suelo en el recinto acotado entre calles. Siguiente etapa en su periplo, Cuéllar (Segovia), otro de los hitos del itinerario elegidos por aficionados navarros.
Apertura del cartel en la localidad madrileña el hierro de La Palmosilla, conocido en Pamplona, pero a una hora más que prudente para reponerse de los excesos de la víspera. Excepción de un nocturno, el de este lunes a las 22.00 horas, el resto parte de corrales a las 11.00 horas.
820 METROS
Anécdotas aparte, guardan los encierros de San Sebastián de los Reyes y Pamplona similitudes, estrechadas por el puente imaginario de ida y vuelta entre quienes comparten afición y viven a distancia. Si el recorrido pamplonés es de 848 metros, las carreras madrileñas se entrelazan a lo largo de 820. Prevalece la seguridad, con doble vallado, y hasta hay una calle, que lleva por nombre Estafeta. Cierto es que hay más giros pronunciados por su entramado de calles anchas que el emblemático de Mercaderes. Historia la hay en la perpetuidad de la tradición. Por informaciones difundidas en su entorno próximo, el primer documento que da fe de la guía de astados a la carrera en Sanse data de hace 500 años. La efemérides dota de mayor rango al espectáculo donde navarros devolverán esta semana entrante la visita de los primeros días de julio a los que serán sus anfitriones en una localidad, la madrileña, que no necesita de etiquetas de ningún signo y que puede presumir de tener unos encierros grandes.
