El 'Caso Cerdán' en Navarra
El letrado de Belate, un funcionario al que ya le tocó bregar con el primer túnel en 1997
Lorenzo Serena, que hace un mes fue objeto de represalias, tiene casi tres décadas de experiencia en contratos de obra pública en Navarra


Publicado el 15/07/2025 a las 05:00
“No resulta grato tener que dar explicaciones. Se vive más tranquilo sin hacerse notar. Lo más cómodo, lo más sencillo, incluso lo más rentable a nivel personal sería no hacer nada y dejarlo estar”, decía el secretario de la mesa de contratación de Belate, Lorenzo Serena, en su escrito al Parlamento de marzo de 2024. La vida relativamente apacible que llevaba este funcionario con casi 30 años de experiencia en contratos de obra pública saltó por los aires con el estallido del 'caso Koldo' y su vertiente navarra. Para más inri, a los pocos días de la imputación de Santos Cerdán, 'Diario de Navarra' daba a conocer que había sufrido represalias al ser reubicado en una nave de Landaben lejos de sus compañeros, traslado que fue anulado después de que Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción le diera la razón en su denuncia.
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Lorenzo Serena admite que varios medios nacionales, en papel y digitales, le han contactado para pedirle entrevistas, que ha rechazado. Hay interés por conocer el “lado humano” de un hombre convertido en una especie de David contra Goliat. Este periódico también lo ha intentado, sin éxito, desde que saltó la polémica de Belate en enero de 2024. “Todo lo que tengo que decir ya está dicho por los cauces establecidos”, argumenta. Ahí están sus dos votos particulares, el escrito al Parlamento foral y la denuncia presentada sobre la adjudicación de Belate ante la Oficina Anticorrupción, que sigue en trámite. La otra denuncia la presentó el interventor de la mesa.
Serena empezó como técnico de administraciones públicas (TAP) rama jurídica en 1996 en el departamento de obras públicas. De hecho, vivió de cerca las “incidencias y litigios” tras la puesta en servicio del túnel de Belate en 1997. Precisamente, este letrado ponía de ejemplo aquella primera obra para resaltar “la obligación legal de elegir la mejor oferta posible”, especialmente en “infraestructuras de trascendencia social y económica”.
Durante tres décadas y con gobiernos de diferente color, Lorenzo Serena ha participado como secretario en decenas de mesas de contratación de obras públicas. Por eso le indignó que el consejero Óscar Chivite declarara que eran habituales los votos particulares. “En los casi 28 años en los que he ejercicio como vocal secretario únicamente suscribí uno anteriormente y en un supuesto radicalmente diferente. Entonces se trataba de prácticas colusorias de algunas empresas”, decía en su escrito al Parlamento.
Su entorno laboral le describe como un letrado meticuloso, experimentado, que domina la normativa sobre contratos públicos y la Ley Foral de Carreteras de Navarra. A pesar de ello, nunca ha ocupado una jefatura de negociado o sección. Es más, carecía de plaza de funcionario hasta que fue estabilizado en 2024. Este proceso supuso su salida del departamento de Cohesión Territorial y su marcha al departamento de Medio Ambiente en mayo de 2024. Según fuentes cercanas, podría haber continuado en Obras Públicas si sus superiores hubieran mostrado cierto interés, como ha ocurrido en decenas de plazas estabilizadas. Sin embargo, Serena no se consideró discriminado y aceptó su salida del departamento.
No pasó lo mismo cuando en el último concurso de traslados optó por volver a Cohesión Territorial. Al tomar posesión de su plaza le informaron de que le reubicaban en una nave industrial. Se sintió víctima de acoso laboral y, fiel a su estilo, recurrió a los mecanismos establecidos, presentar una denuncia ante la Oficina Anticorrupción. Este organismo creado por el Gobierno de Chivite para luchar contra las prácticas irregulares en la Administración le dio la razón.

