Sucesos

Una enfermera pamplonesa y sus dos reanimaciones en vacaciones

Amaia Echarte Alfaro, enfermera pamplonesa de la UCI del HUN, de 39 años, tuvo que intervenir para una RCP en Barajas cuando se iba a Malasia. Hace dos años, en Venecia, vivió algo similar

Amaia Echarte Alfaro realizó una RCP a punto de coger un avión
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Amaia Echarte Alfaro realizó una RCP a punto de coger un avión
Amaia Echarte Alfaro realizó una RCP a punto de coger un avión

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Carmen Remírez

Actualizado el 17/06/2025 a las 10:11

Lo normal cuando alguien se va de vacaciones es que lo haga para desconectar de su día a día. En el caso de Amaia Echarte Alfaro, enfermera de la UCI del Hospital Universitario de Navarra, de 39 años, no siempre es así. De hecho, cuando contó en su trabajo que tuvo que realizar un masaje cardíaco y aplicar un desfibrilador a un pasajero en la terminal 1 de Barajas, a punto de coger un vuelo junto a su marido, sus compañeras le respondieron: ¿¿Otra vez??. Ella se ríe. “Es curioso, la verdad. Ya me había pasado otra vez de vacaciones, aquella vez en Venecia”. Ella se ha decidido a contarlo, no solo por lo anecdótico de la intervención, sino sobre todo para concienciar de la importancia de la formación para actuar en este tipo de situaciones y lo vital que puede suponer que haya un desfibrilador cerca cuando un corazón se para.

“Me pasó a finales de mayo, justo antes de embarcar en un vuelo hacia Malasia. Estábamos mi marido y yo en la terminal 1 de Barajas cuando escuchamos a unos guardias civiles pidiendo un médico a gritos. Nadie respondía y bueno, yo al final soy enfermera en la UCI e instructora de soporte vital, veo que no va nadie, veo que no va nadie… Y fui”. Una vez que dio el paso se encontró con un hombre tirado en el suelo, inconsciente y sin pulso. A ella le tocó llevar la voz cantante, con el apoyo de un médico (pero ginecólogo) y un anestesista muy joven. “Las enfermeras somos muchas veces las que reanimamos así que no era algo nuevo para mí, pedí un DEA, que la verdad es que lo trajeron muy rápido, y mostró que había que dar una descarga. Al minuto y medio post desfibrilador, seguimos con la compresiones y recuperó el pulso, abrió los ojos y empezó a respirar”. Fue trasladado en ambulancia al hospital Ramón y Cajal.

Amaia Echarte saca una importante conclusión positiva y otra reflexión más para pensar. “Tener el DEA tan cerca nos permitió reaccionar. El tiempo de actividad eléctrica de un corazón una vez que se para es de unos 10 minutos, por eso es vital que haya desfibriladores accesibles. Otro aspecto que no quiero dejar de compartir es que me pareció terrible la cantidad de gente que se paró a grabar la escena cuando estábamos en pleno masaje… ¿Qué necesidad?”.

En Pamplona, fuera de su trabajo en la UCI, no le ha tocado tener que intervenir en otro masaje cardíaco, pero sí fue una de las personas que en mayo de 2023 trató de reanimar a un hombre en parada en una terraza de un hotel de lujo, junto al Gran Canal de Venecia. En esa ocasión, se trataba de un hombre con patologías previas que falleció. El mensaje que ella quiere difundir contando estas historias está claro: “Los DEAs y la formación salvan vidas”.

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