León XIV
Una corellana en un congreso con el Papa
Isabel García Arellano, profesora en el colegio San Agustín de Zaragoza, compartió grupo con Robert Prevost durante 10 días en 2005, "un hombre sencillo y conversador"


Actualizado el 09/05/2025 a las 09:47
Isabel García Arellano corregía este jueves tarde exámenes de Inglés de segundo de Bachillerato cuando escuchó las campanas de la iglesia. Y como había comentado que conocía al cardenal Roberto Prevost, le empezaron a llegar mensajes de WhasApp al teléfono. Entonces encendió la televisión y tenía delante a León XIV, el agustino con quien compartió muchos ratos en diez días de congreso en Roma, en 2005. Lo recuerda como un hombre normal, cercano y conversador.
Isabel se confesaba “emocionadísima”, al otro lado del teléfono, tres horas después de la fumata blanca. Rebuscó en sus álbumes de fotos y encontró las de aquel congreso en Roma. Y allí está ella, junto a Prevost. “El otro día estaba con mi marido y lo mencionaron en televisión y le dije, pero si yo lo conozco. Me sorprendió, porque no sabía que era cardenal, le había perdido la pista, le vi por última vez cuando estuvo en Zaragoza, en nuestro colegio en 2011, y conservamos fotos en la parroquia”, recuerda que ella sí se quedó con que estuvo años en Perú. Los Agustinos estaban divididos en cinco provincias y hace unos años se unificaron, de manera que Robert Prevost, como padre general, visitaba las casas de todo el mundo.
Volviendo al congreso de Roma, Isabel pone en contexto que ella es profesora de Inglés en Secundaria y Bachillerato y por entonces le nombraron jefa de estudios. Por eso recaló en aquel encuentro donde había profesores de colegios de San Agustín de todo el mundo. Les instalaron en la casa de los Agustinos en Roma, precisamente donde ha residido León XIV hasta ahora en sus años en el Vaticano. “Éramos 150 personas y había varios colegios españoles, y el primer día nos reunieron a los que dominábamos los dos idiomas, inglés y español, para ponernos juntos y que hiciéramos de puente, éramos bastantes, pero coincidí con Robert en la misma mesa, por eso tuvimos varias conversaciones, hablé mucho con él”, concede Isabel García. Lo recuerda como una persona normal, que habla bien español.
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