Una pamplonesa, afectada por el robo de cable en la línea Sevilla – Madrid: “Nos quedamos sin agua y la gestión de los baños fue muy complicada”

La navarra Clara Sanz Martínez, de 36 años, viajó de Madrid a Sevilla para pasar el puente en la capital andaluza junto a su marido; cogieron un Avlo Sevilla - Madrid para volver el domingo a Madrid

Una trabajadora con un megáfono en la estación de Atocha-Almudena Grandes, tras los retrasos en los trenes AVE
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Una trabajadora con un megáfono en la estación de Atocha-Almudena Grandes, tras los retrasos en los trenes AVE
Una trabajadora con un megáfono en la estación de Atocha-Almudena Grandes, tras los retrasos en los trenes AVE

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Begoña Goitiandia

Actualizado el 05/05/2025 a las 14:45

La pamplonesa de 36 años Clara Sanz Martínez, que viajaba en el tren Avlo Sevilla–Madrid junto a su marido después de pasar el puente en la capital andaluza, es una de los más de 10.000 pasajeros afectados este domingo por un robo de cable en varios puntos de la provincia de Toledo, que provocó grandes retrasos y la parada de la circulación entre Sevilla y la capital. Su tren, que tenía salida a las 20:54 horas de Sevilla, no pisó Atocha hasta las 6:30 horas de la madrugada de este lunes: nueve horas y media de trayecto en un tren sin cafetería, con máquinas expendedoras y en el que el agua escaseó muy rápido.

Todo parecía normal cuando Clara y su marido llegaron a la estación de Sevilla. La pamplonesa cuenta que, a pesar de que en las instalaciones había bastante atasco de personas, nadie les informó de que hubiera ninguna incidencia hasta que estuvieron ya sentados en el tren. “Estuvimos tres horas parados en Sevilla, con las puertas abiertas del vagón por si alguien necesitaba salir, pero sin recibir más información que se trataba de un retraso por motivos técnicos”, detalla. “No sé si lo sabían o no, pero nadie nos lo comunicó”.

Explica ahora que han sabido que el motivo de aquel retraso inicial fue que tenían una cola de diez trenes por delante y que el suyo tuvo que ser remolcado por un AVE que hacía la ruta Málaga–Madrid. De esto se han enterado muchas horas más tarde, cuando el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha informado en X de que habían sufrido un grave sabotaje en la línea de alta velocidad que une Madrid con Sevilla. Fue él mismo el que iba retuiteando lo que se publicaba en la cuenta de @Inforenfe, donde se informó del listado de trenes afectados y posibles horas estimadas de llegada.

Durante la madrugada, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández de Heredia, agregó que a estos robos se sumó el “enganchón” de un tren Iryo que arrastró la catenaria. "Solventar esto es lo que ha tenido parada la circulación durante un tiempo cuando ya circulaban todos los trenes", explicó en un mensaje en X en el que contestaba a varios usuarios que le han preguntado por qué no se anuló la salida de los trenes "si se sabía" que no iban a llegar tras descubrirse el robo de cable. De esta manera, ha aclarado que el origen de los retrasos y paradas en la circulación ferroviaria se produjo tras "dos incidentes diferentes": el robo de cable y el "enganchón" del Iryo.

Hacia la medianoche, el tren en el que viajaban Clara y su marido consiguió salir por fin de la estación de Sevilla, pero al llegar a Córdoba se dieron cuenta de que el viaje iba a sufrir más retraso del que se les informaba desde megafonía. “Paramos en Córdoba mucho más tiempo de lo normal, y acabamos añadiendo paradas en ciudades como Ciudad Real, donde normalmente no se para”, explica esta navarra. “¿La hora estimada? Primero nos dijeron que llevábamos una demora de 160 minutos, pero sabíamos que no porque nos enterábamos de todo por Twitter. De las tres de la madrugada, pasó a ser las 4:15 y acabamos llegando a Atocha a las 6:30 horas”, responde. Eso sí, nadie les informaba de que esa “demora” se iba alargando conforme pasaba la noche. “Desde la megafonía del tren no se informaba de nada, pero en las pantallas en las que se podía ver el mapa de la ruta, veíamos que íbamos muy lentos”, explica.

Pantalla en la que se informaba del mapa de la ruta que estaban siguiendo y de la hora estimada de llegada a Madrid
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Pantalla en la que se informaba del mapa de la ruta que estaban siguiendo y de la hora estimada de llegada a MadridCLARA SANZ
Pantalla en la que se informaba del mapa de la ruta que estaban siguiendo y de la hora estimada de llegada a Madrid

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SIN CAFETERÍA Y SIN AGUA

Su tren, un Avlo, no disponía de vagón cafetería, así que lo máximo a lo que podían acceder todos los pasajeros era a lo que quedara en unas máquinas expendedoras, que fueron arrasadas muy rápido. “Nos quedamos sin agua enseguida, y la gestión de los baños también fue muy complicada”. “De vez en cuando pasaban los trabajadores del tren y, ante nuestras preguntas, no podían decirnos nada porque ni ellos mismos sabían la hora de llegada o si se nos iba a pagar el desplazamiento una vez que consiguiésemos llegar a Atocha. Muchos de los pasajeros tenían que desplazarse hasta ciudades limítrofes de Madrid y no tenían transporte público para hacerlo de madrugada”. “Los trabajadores del tren tampoco estaban informados de nada de lo que estaba sucediendo”, afirma.

Aun así, cuenta esta pamplonesa que el ambiente no fue en ningún momento tenso ni hubo grandes enfados entre los pasajeros afectados. Con el apagón como suceso extraordinario reciente, la gente hacía bromas sobre volver a verse afectada por un incidente de estas características. “Madre mía, no vuelvo a coger un tren contigo”, le dijo la pasajera del asiento de delante de Clara a su acompañante porque, al parecer, también estaban viajando el día del apagón. Como anecdótico, la plantilla del Leganés viajaba en el mismo tren.

Y volvió a aparecer la solidaridad y el comportamiento cívico de la ciudadanía. Clara recuerda que, entre las personas que tenían sentadas cerca de sus asientos, había una mujer que era médico y rápidamente se interesó por el estado de salud del resto de pasajeros. “Había gente diabética, así que acudió a atenderlos porque llevábamos mucho rato sin agua”, explica. “Además, fue pasando por el resto de vagones preguntando si alguien necesitaba ayuda”.

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