Reconocimiento

Una joven ingeniera de puertos de Marcilla recibe un premio nacional

La marcillesa Eva Romano Moreno, de 32 años, ingeniera civil, ha recibido un premio nacional por su tesis doctoral sobre los puertos martítimos. Reside en su pueblo con su marido y su hijo

La ingeniería civil Eva Romano (Marcilla, 1993), delante del castillo de su pueblo, donde vive.
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La ingeniería civil Eva Romano (Marcilla, 1993), delante del castillo de su pueblo, donde vive.
La ingeniería civil Eva Romano (Marcilla, 1993), delante del castillo de su pueblo, donde vive.

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 28/04/2025 a las 05:00

A Eva Romano Moreno le gusta pasear por la playa y los puertos. Aunque en lugar de hacerlo mientras contempla despreocupada el horizonte, en su cabeza bailan las cifras y las fórmulas físicas y matemáticas. Y calcula mentalmente si la fuerza del oleaje podría dificultar las maniobras de carga y descarga de los buques. “Es inevitable que se me vaya la mente a lo mío”, bromea. Y lo “suyo”, esa investigación sobre infraestructuras costeras, le ha valido un reconocimiento a nivel nacional: el premio a la mejor tesis doctoral en los ‘II Premios Cátedra Smart Ports’, otorgados por la Universidad Jaume Iy la Autoridad Portuaria de Castellón. Pero lo curioso es que este galardón ha recaído en una ingeniera civil que se ha criado tierra adentro. Eva Romano Moreno (Marcilla, 1993) es una ingeniera civil de la Zona Media, una tierra que le “tira mucho”. Y a donde ha regresado a vivir con su marido, el también marcillés Mikel Basarte (profesor de Filosofía en el IES Marqués de Villena de la localidad) y el niño que acaban de tener, Álex, de tres meses. Romano es ingeniera civil por la Universidad del País Vasco (UPV), máster en Ingeniería Costera y Portuaria por la Universidad de Cantabria y actualmente trabaja (de manera remota) en el Grupo de Puertos e Infraestructuras Costeras de IH Cantabria, donde ha desarrollado su tesis doctoral y continúa investigando sobre “el clima en los puertos y la respuesta operativas de los buques atracados”.

Eva Romano echa la vista atrás y se recuerda como una “buena estudiante” de Bachillerato interesada por las Ciencias y el Dibujo Técnico. “Siempre me llamó la atención la Ingeniería Civil (antes conocida como Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos). Me gustaban las estructuras, los ferrocarriles, las carreteras...”, confiesa. Y eso que ella es la primera ingeniera de su familia. Su padre trabaja como veterinario y su hermano, dos años menor, es biólogo. “Todos somos de ciencias”, insiste.

LAS OLAS Y EL VIENTO

El tema de su tesis doctoral ha versado sobre cómo la acción de los agentes climáticos (viento y oleaje) provoca movimientos en los buques atracados en las labores de amarre. “El viento puede ocasionar daños y accidentes y los barcos pueden quedar a la deriva”, subraya. Y por eso, su investigación versa sobre cómo desarrollar métodos para predecir el clima y el movimiento de los barcos. “Hay que planificar de manera anticipada”.

Eva Romano ha vivido en los últimos años en Santander, una “ciudad muy agradable”. “Me encanta caminar por el paseo marítimo. Aunque la playa y la arena no me gustan tanto”, se ríe. Sobre el premio recibido, tanto ello como su familia se muestran “muy orgullosos”. “Porque se han presentado muchos trabajo, incluso de otros países, como Perú”. Su trabajo actual, continúa la explicación, sigue versando sobre esas mismas investigaciones. “No me gustaría cambiar. Me encanta mi trabajo, investigar sobre estos temas y también he impartido algunas clases”.

PASEAR POR MARCILLA

Los responsables de lo premios recordaron que la tesis de Eva Romano ha contribuido a la “innovación, investigación y el conocimiento de los puertos inteligentes”. En la convocatoria, se premiaron también los mejores trabajos fin de grado y fin de máster en esta especialidad.

Aunque donde Eva se mueve como pez en el agua, dulce en este caso, es en su pueblo. “Me tira mucho mi tierra y me encanta pasear por los caminos de Marcilla”. Hace unos años, tocaba la flauta travesera en la banda de la localidad, una actividad que le sigue gustando. “He tenido mucha suerte porque todo me ha ido muy bien en el trabajo. Aquí en Marcilla están nuestras familias y ahora tenemos el apoyo de los abuelos con el niño”.

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