El peor compañero de vuelo para una pamplonesa que volvía de vacaciones: "Yo delante, él muy borracho detrás, puñetazos a los asientos, tirones de pelo..."

Una navarra de 34 años viajaba sentada delante de un pasajero ebrio y muy alterado que obligó a aterrizar en Alemania a un avión que volaba de Varsovia a Bilbao

El vuelo cubría el trayecto entre Varsovia y Bilbao
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El vuelo cubría el trayecto entre Varsovia y Bilbao
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Carmen Remírez

Publicado el 23/04/2025 a las 05:00

Yo delante, él detrás, con puñetazos a los asientos y tirones de pelo a las que íbamos delante, entre otras cosas...". El vuelo cubría el trayecto entre Varsovia y Bilbao. Esta pamplonesa de 34 años, que describe con esas palabras los incidentes vividos en su vuelo, regresaba junto a un grupo de amigos de vacaciones y no imaginaba que el pasajero sentado detrás de ella iba a darles el viaje. Tampoco lo vieron venir en los controles. “Se les pasó, porque fue nada más despegar que se levantó y sacó una botella de ron y otra de vodka y se puso a beber a morro, a palo seco, y a ponerse muy agresivo”. No es solo que bebiera con descontrol, es que comenzó a ponerse agresivo y a incomodar a todo el pasaje. “Comenzó a golpear los asientos, a gritar, a salir al baño a fumar...”. Según relata esta testigo directa, el hombre hacía caso omiso a cualquier llamamiento a la calma. “No es solo que bebiera, sino la actitud desafiante que tenía, como fuera de sí. Sujetaba una botella en la mano y te amenazaba con ella, como si te la fuera a romper encima”. El personal del avión cambió de ubicación a las tres personas que se sentaban en la fila de delante, también a los dos que estaban junto a él y a los tres de detrás. Ni por esas. “Al final, a la hora y cuarto, aterrizamos en Alemania. El hombre estaba tan fuera de sí que ni se percató de que habíamos tocado tierra, pero cuando subieron los policías y vio venir la situación, se puso fuera de sí. Se desató la locura”. El hombre, corpulento y de casi dos metros, con bastante peso, se resistió con fuerza a la acción de los agentes para que abandonara el avión. “Soltaba manotazos y patadas y lo sacaron al final arrastrándolo por el suelo”. La tripulación pidió a todos los pasajeros que cogieran su equipaje para descubrir cuál quedaba sin dueño, y reconocer de esta manera las pertenencias del hombre arrestado, que fueron separadas para devólverselas. Una vez bajado este pasajero, el vuelo volvió a despegar con destino a Bilbao. No hubo más incidencias desde entonces hasta Pamplona, reconoce esta navarra. “Pasamos miedo, porque gritaba con mucha agresividad, nos estiraba del pelo... Hubo minutos de verdadera tensión”.

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