El navarro fallecido en Jaén vivía en Madrid, era arquitecto y el gran referente de sus ocho hermanos
Fernando Iraburu Bonafé, pamplonés de 28 años, falleció este domingo en un accidente de coche. Había empezado recientemente una tesis doctoral, era amante del deporte, de la cultura y muy creyente


Actualizado el 14/04/2025 a las 20:39
Fernando Iraburu Bonafé, pamplonés de 28 años, perdió la vida este domingo por la tarde en una pista de grava ubicada en Villanueva de la Reina, en la provincia de Jaén, cuando el vehículo en el que viajaba junto a varios amigos sufrió una salida de vía.
El joven arquitecto realizaba en ese momento una ruta por un camino y fue en una curva hacia la derecha cuando el coche pilotado por un amigo de Iraburu perdió el control y volcó. El resto de pasajeros resultaron ilesos, pero el navarro quedó atrapado en el interior y falleció en el exterior del vehículo al ser sacado finalmente por sus compañeros.
Iraburu, que estudió en Miravalles-Redín y en la Universidad de Navarra, vivía en Madrid y trabajaba en un estudio de arquitectura. "Estaba empezando a trabajar en una tesis doctoral, porque le encantaba enseñar y le hacía mucha ilusion poder dar clases en la universidad. Era un apasionado de la arquitectura", comenta su familia.
"Se caracterizaba por el amor y la pasión que ponía en todo lo que hacía. Todo lo hacía al cien por cien, sin reservarse nada", recuerdan añadiendo que "era un gran amante de la familia y de compartir momentos juntos". Además, Iraburu, que era el mayor de una familia de nueve hermanos, practicaba a menudo deporte y le gustaba la cultura. "Era un amante de todo lo que hacía. Le encantaba el fútbol, ir al gimnasio, salir a correr, hacer bici… en verano natación", apuntan indicando que siempre hacía todo acompañado porque le encantaba "compartirlo todo con los demás.
EL MAYOR DE NUEVE HERMANOS Y EL EJEMPLO DEL RESTO
"Era el mayor de nueve hermanos, un gran ejemplo para todos", señala su familia. "Siempre pendiente, siempre con detalles, siempre moviendo para que se hicieran planes. Tenía una capacidad enorme para amar y entregarse a los demás", detallan.
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"No se guardaba nada: ni tiempo, ni dinero, ni ganas. Todo lo daba. Siempre estaba sonriente, siempre con la intención de hacer las cosas lo mejor posible, siempre dispuesto a ayudar en lo que hiciera falta. No era normal", reflexionan sobre la figura del fallecido.
Además, esta familia muy vinculada a la Comunidad Valenciana por parte materna, comentan que Fernando era una persona "muy creyente". "Rezaba todos los días, se apoyaba en Dios, confiaba en sus planes. Hasta el último momento de su vida, trató a Dios de una manera muy especial", indican.
"La familia y los amigos tenemos la certeza de que está en el cielo esperándonos. Dios es como un jardinero, que cuida la flor y la corta en el mejor momento", concluyen reflexionando que "eso es lo que han hecho con Fer".
MUY QUERIDO EN LA FACULTAD DE ARQUITECTURA
Profesores de la Facultad de Arquitectura de la UN, universidad cuya rectora es María Iraburu, tía del fallecido, también tuvieron mensajes de recuerdo para Fernando. "Recordaré siempre a Fernando como un amigo honesto y leal; apasionado y lleno de ilusiones; abierto al asombro y a la belleza de las cosas sencillas", ha apuntado Jorge Tarrago, profesor.
"Siempre disponible cuando le pedimos ayuda para colaborar en un concurso, embarcarse en un nuevo proyecto. Nos unió el amor por la arquitectura y una visión compartida de la profesión y –mucho más importante– de la vida, en la que no hay que ahorrarse nada, hay que dar siempre más de lo que a uno le piden. Con una sonrisa y confianza en la Providencia. Así lo hizo siempre. Descanse en paz", ha sentenciado.