Incendios de baterías, un reto para los bomberos
Aunque la incidencia de este tipo de fuegos es muy baja, su extinción plantea algunos riesgos nuevos. A diferencia de otras comunidades, Navarra no se ha enfrentado por ahora a la extinción en un coche, sí en otros dispositivos


Actualizado el 13/04/2025 a las 11:16
Bajo la manta de la imagen ‘arde’ la batería de litio de un coche eléctrico. Ante las dificultades para sofocar ese fuego, los efectivos del parque de Cordovilla han cubierto el vehículo, cortan la entrada de oxígeno y, básicamente, esperan a que el incendio se apague por sí mismo. La imagen obedece a un simulacro, pero esa sería una forma de actuar ante esta nueva realidad que, de momento, no ha dejado en Navarra incendios de coches eléctricos. “No es fácil que ardan pero una vez que empiezan no es fácil de apagar. Es muy complicado porque la combustión se produce dentro de la carcasa y no hay manera de llegar a ella, sigue combustionando. En prácticas reales que hemos llegado a plantear de la mano de Bee Planet, firma dedicada a la fabricación de sistemas de almacenamiento de energía en Orkoien, ya vimos que seguía combustionando aun dentro del agua. Más allá de vigilar y refrigerar, poco se puede hacer”, explicaban en Bomberos de navarra.
Los fuegos relacionados con batería han estado de actualidad en las últimas semanas. Dos bomberos murieron en Alcorcón por la explosión de un coche eléctrico en un garaje, y en Zumárraga (Guipúzcoa) el fuego que se originó en un vehículo híbrido tras un accidente mortal exigió el despliegue de 14 bomberos para sumergir el vehículo en un contenedor de agua, en una maniobra inédita en la provincia vecina y que se prolongó durante más de 24 horas, hasta que se consiguió enfriar la batería. Esta misma semana, el fuego originado en el cuarto de carga de baterías de carretillas de la planta de Virto en Funes obligó al desalojo preventivo de toda la fábrica (400 empleados).
Teléfonos móviles, ordenadores portátiles, tablets, patinetes eléctricos, coches eléctricos o híbridos... Cada vez hay más aparatos que funcionan con baterías de litio y cada vez es más frecuente, y lo será más, que los bomberos tengan que enfrentarse a incendios relacionados con las baterías. Y el modus operandi para apagarlo nada tiene que ver con incendios convencionales. No obstante, con millones de aparatos en la sociedad, la incidencia de estos incendios es bajísima. De hecho, en Navarra no ha habido incendios en vehículos, sí algunos de patinetes, drones, móviles y portátiles.
El litio es un material “altamente reactivo”, y los problemas surgen a raíz de la calidad de los materiales, no de la tecnología en sí. Lo más importante es que la batería tenga un buen BMS (Battery Manager System), que es una placa que la protege a ante posibles agresiones. Porque el litio se lleva mal con determinadas situaciones. Sobre todo, dos.
Una tiene que ver con las temperaturas: que sean muy altas, sobre todo en los procesos de carga y descarga, o que sea muy baja. “Los separadores de la batería se pueden degradar por temperatura”, sostienen dos bomberos especializados. Otro peligro viene de los niveles de llenado. Cualquier aparato no debería alcanzar el 80% del tope de la batería ni bajar del 20%. ¿Pero qué ocurre con los niveles que aparecen en pantalla? No son reales. Cuando aparece el 100% en realidad está al 80% y cuando aparece el 0% tampoco es cierto. “Lo mejor es poner a cargar al 10% y y no llegar al 100%, esa última carga es lo que más hace sufrir a las baterías”.
EMBALAMIENTO TÉRMICO
¿Y qué ocurre si estos riesgos se materializan? Se empiezan a formar unos cristales dentro de la batería, llamados dendritas, que pueden traspasar un separador y si lo rompen se cortocircuitan, se empieza a generar temperatura, a reaccionar... “y ya no hay forma de pararlo”. A esta reacción se le llama “embalamiento térmico”. “Cuando se inicia el embalamiento térmico, ya no hay forma de apagar ese incendio”. Por varios motivos. Porque las pilas utilizan unas carcasas, a veces estancas, y no se puede incidir desde fuera; estos gases generan distintas presiones, por lo que no se puede introducir nada dentro (la presión interna es superior a la externa), y porque esa reacción genera oxígeno e hidrógeno. “Se genera todo el caldo de cultivo. Lo tiene absolutamente todo”.
Otras dos causas para que se cause un incendio en una batería, además de la generación de dendritas, es por un impacto o porque se ha penetrado en la batería con cualquier material. Las separaciones de seguridad desaparecen, los reactivos del electrolito y el separador empiezan a reaccionar, se genera un cortocircuito... y ya se ha registrado el incendio.
Esto ocurre por dentro. Pero, ¿qué se ve por fuera? Se oye una especie de “¡plas!” y a partir de ahí empieza a salir un humo blanco, lechoso, si se trata de una reacción lenta. S i es rápida, en apenas unos segundos se genera una reacción de gases “brutal”. Depende en gran medida del tipo de celdas que lleven las baterías.
Ante esta situaciones, los bomberos tendrían dos posibilidades. Una, que los profesionales lleguen y vean con la cámara de imágenes térmicas que con un enfriamiento súbito puedan cortar ese embalamiento térmico y que la reacción o el calor no pasen de celda a celda. La segunda, dejarlo quemar. Apagarlo no es una opción: las pruebas que se han hecho en Estados Unidos con los Teslas dicen que para apagar un coche se requieren 40.000 litros de agua. “ Y eso genera un segundo problema. Esa agua va a estar contaminada. De los acuíferos va a ir a las fuentes y de ahí a los humanos”. Para incendios de elementos pequeños, los bombero navarros cuentan con extintores específicos para baterías de litio basados en una solución de vermiculita.
Si no se puede apagar el vehículo, aparecen dos escenarios. Por ejemplo, si está en un lugar abierto, donde no se van a registrar daños, se deja que el incendio queme el vehículo y se extinga solo. Pero es posible que el incendio se produzca cerca de unas infraestructuras y que haya un riesgo de propagación. Entonces los bomberos llegan a y arrojan una manta ignífuga al coche, una manta de fibra de vidrio de silicona. El objetivo, que todo el peligro quede confinado ahí y que el incendio se vaya sofocando con mucho tiempo. “De vez en cuando hay que refrigerar, mirar con la cámara térmica, la temperatura exterior, mirar por debajo a ver si seguimos temperatura... es un proceso largo pero va a evitar que haya un propagación de ese incendio a otras infraestructuras”. Una vez sofocado el habrá que llevar los restos de ese coche a un lugar donde se puedan quedar 48 horas en cuarentena por si acaso vuelve a incendiarse. Como ocurrió en Zumárraga.
CONSEJOS
Respetar los cargadores. En teléfonos móviles no dan problemas en general, pues son tensiones muy bajas. En patines, bicicletas y coches ya es otro nivel. Pero hay que respetar los cargadores y si se tiene un aparato pensado para carga lenta, no hay que meter un cargador de carga rápida. Si un patinete es de calidad, necesitará un cargador de calidad. “Si uno se hace una batería para su patinente con celdas que no sé las preferencias qué tienen, hay posibilidades de que esas celdas acaben ardiendo, porque no están construidas con procesos de calidad óptimas.”.
Cargar en exterior. Para bicicletas y patinetes, si se dispone de un espacio externo como una terraza, es preferible, puesto que si ocurre algo no afectará a nada más.
Cargar en interior. Pensado sobre todo para cargadores de dispositivos como ordenadores o teléfonos, donde lo preferible es siempre optar por cargadores originales, con menor riesgo de causar un incendio, y no dejarlos sobre superficies inflamables, como una cama o un sofá que, en caso de producirse un fuego pueden prender con más facilidad, multiplicando las llamas.
