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El Consejo de la Juventud se podría disolver este mes: "Es la mejor solución, como dice Comptos"
Tras la Semana Santa, se celebrará una asamblea general con este fin, convocada por su presidente en funciones, Alberto Guijarro, quien ha contestado a las preguntas de este periódico tras conocerse el demoledor informe del Órgano Fiscalizador


Actualizado el 10/04/2025 a las 20:10
El Consejo de la Juventud de Navarra (CJN) se va a disolver este mes. Así lo ha confirmado a este periódico su presidente en funciones, Alberto Guijarro, que convocará una asamblea general con este fin tras la Semana Santa.
La entidad no tiene ya ni sede física y su único representante es Guijarro, cuya única función es la de convocar asambleas, ha asegurado.
Este jueves ha respondido a las preguntas de ‘Diario de Navarra’, después de que se ha conocido el informe de la Cámara de Comptos sobre las cuentas de este organismo de los años 2023 y 2024, en el que el órgano fiscalizador sugiere suprimirlo ya que no es viable, al detectar descontrol en su contabilidad, una deuda de al menos 120.000 euros y falta de actividad.
Hay que recordar que Guijarro, de Nuevas Generaciones del PP, fue elegido presidente por la asamblea del Consejo en diciembre de 2023, tras las sucesivas dimisiones ese año de dos presidentes anteriores. Su elección coincidió con el informe anterior que realizó Comptos sobre cuentas del CJN de los años 2019 a 2023, en el que ya el órgano fiscalizador veía peligrar la continuidad de esta entidad, cuestionando su capacidad para hacer frente a los gastos y constatando la falta de control en sus cuentas.
Guijarro y el resto de la dirección del Consejo dimitieron en junio del año pasado, denunciando la “situación prácticamente insostenible” de este organismo. Ese mismo mes, Guijarro indicó que la desparición del CJN era la opción “más factible”, ya que llevaba arrastrando una “gestión inadecuada” y pedía que se depuraran responsabilidades. En julio convocaron una asamblea pero solo acudieron Guijarro y otras tres personas.
Desde entonces, como ha relatado, entre ocho y diez asociaciones juveniles se han movido para intentar revitalizar el Consejo, pero han acabado desistiendo.
¿Qué queda ahora del Consejo de la Juventud?
Estoy yo solo, no hay ni comisión permanente ni nada, pero sigo en funciones. No tengo ninguna función ejecutiva. Lo único que puedo es convocar y desconvocar asambleas. No he tenido oportunidad de que me dejaran hacer nada, empezamos a buscar financiación por todos los sitios y no lo conseguimos. Conseguimos un préstamo del Consejo de la Juventud de España, pero no mucho más. A finales de enero (2024) decidimos tirar para adelante, pero los dos trabajadores que seguían se cogieron la baja. A partir de ese momento dejé de saber absolutamente todo. Queríamos que se viera en el informe de la Cámara de Comptos lo que ocurre, que el Consejo no es viable.
Le afecta a usted la gestión realizada en 2024.
Es que no me han dejado hacer. Las cuentas directamente ni se han tocado. De hecho no tenemos acceso.
¿Quién tiene acceso?
Tenía una trabajadora.
Que ya no está, porque el Consejo no cuenta ya con empleados.
Así es.
El año pasado, ¿recibieron dinero público?
No.
Dice que buscaban fondos, pero sería para cubrir deudas, ¿no?
Es que no se podía hacer otra cosa. Fuimos a 7 bancos y nos dijeron que no. Además, si nos hubieran dado alguna subvención pública, con ese dinero no se podía refinanciar una deuda. Era el pescado que se muerde la cola. Para nosotros ha supuesto un quebradero de cabeza muy importante.
Ante ese desastre, ¿no se les ocurrió hacer esa asamblea ya el año pasado para disolver el Consejo o reunirse con el Instituto Navarro de la Juventud para buscar una salida?
Ingenuos de nosotros, hablando con el Instituto, porque teníamos su apoyo, pensábamos que podíamos salir adelante. Llegó abril, que es cuando se hace el papeleo de las subvenciones. Ahí nos dimos cuenta de que no podíamos cobrarlas, porque teníamos deudas y por normativa no las podíamos refinanciar con esas ayudas públicas. Hemos estado cuatro personas, 2 del UPN y 2 del PP, desde diciembre hasta junio intentando tirar, con reuniones con bancos… Pero con todo lo que se ha dicho del CJN, con tantas deudas que arrastraba desde hace tiempo, ¿quién se fía? Visto el resultado tan negativo que tuvimos, hablamos con el Instituto y dijimos que no podíamos más y dimitíamos. Y dimitimos. Convoqué esa asamblea para después de Sanfermines.
¿Qué pasó en esa asamblea?
Asistimos solamente dos miembros del PP y dos de Juventudes Socialistas. Ese fue el exitazo que tuvo. Comenté el tema, pero al no haberse presentado ninguna candidatura, no había ni comisión gestora ni nada. Alguien debía asumir en funciones el cargo de presidente, pero solo para convocar y desconvocar asambleas. Cuando dimití, entre 8 y 10 asociaciones se pusieron en contacto conmigo y con el Instituto Navarro de la Juventud para presentar una candidatura. Hemos tenido reuniones. Querían coger el Consejo para sacarlo adelante. Sin embargo, se han encontrado con la misma piedra con la que me encontré yo, que es cómo vas a refinanciar una deuda con una subvención, no se puede.
¿La deuda es de 120.000 euros?
Sí, mínimo.
Y esas asociaciones interesadas en reflotar el Consejo de la Juventud, desistieron.
Sí, se vieron en la misma situación que nosotros. La mejor solución, como dice el informe, es disolver. Yo ya estoy en contacto con el Instituto para celebrar una asamblea después de Semana Santa, con el único punto en el orden del día de disolver el Consejo.
¿Y qué pasará con esas deudas?
Eso tendremos que hablarlo con el Instituto. No sabemos cómo se hará.
¿De quién cree que ha sido la responsabilidad de haber llegado a esta situación?
Yo ya lo dije en el Parlamento. Ha sido sin duda fruto de una mala gestión y descontrol que el Consejo ha ido arrastrando y arrastrando desde hace mucho tiempo. La bola se fue haciendo muy grande. Ingenuos de nosotros, llegamos pensando que podíamos solucionar todo, pero no nos han dejado hacer nada por ese pescado que se mueve la cola.
¿No será que la situación económica era ya tan ruinosa que no se podía solucionar?
Pues igual habría que haberlo cerrado antes, pero nos vimos con fuerzas y ganas de intentarlo.
¿Y cómo hubiesen devuelto el dinero que pedían?
Nos planteábamos hacer todas las actividades del Consejo que se pudieran con la subvención, y el préstamo se iría pagando poco a poco con las cuotas de las asociaciones, con rifas… para descongestionar el Consejo. Pero la situación y las circunstancias no han sido fáciles.
Usted ¿ha cobrado algo del Consejo?
Nada, cero euros.
En el pasado sí hubo presidentes que tenían un sueldo.
Sí es cierto. Nosotros, nada. Lo hemos hecho con el corazón, de manera altruista.


