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El exguitarrista de Lendakaris Muertos niega la acusación de agresión sexual: "Solo le pellizqué en el brazo"
La joven ha mantenido que fue en el pezón cuando estaban en un bar y fiscal y acusación particular han rebajado su petición tras el juicio: de pedir 15 meses de cárcel a una multa


Actualizado el 03/04/2025 a las 21:20
El exguitarrista del grupo de rock pamplonés Lendakaris Muertos acusado por tocamientos ha negado este jueves por la mañana en el juicio las acusaciones por las que fue expulsado de la banda. Ha asegurado que la noche de aquel lunes en un bar de Pamplona solo hizo un pellizco en el brazo a la denunciante, una conocida. La joven, por su parte, ha relatado que el pellizco fue en el pezón. Al término del juicio, en el Juzgado de lo Penal n.º 4, tanto Fiscalía como acusación particular han rebajado su petición: de pedir 15 meses de cárcel a solicitar una multa de 4.320 euros.
El entonces guitarrista del grupo ha dicho que conocía a la joven de años atrás por coincidir en bares. El 5 de noviembre de 2023, ha relatado que llegó sobre las ocho de la tarde a un bar del Casco Viejo y vio a la joven en la puerta tomando algo, ya que estaba celebrando su cumpleaños. La saludó y felicitó, y le dio “unos toques en la gorra visera que llevaba, a modo de vacile”. “A ella le molestó, pero no pasó nada y entré”. No volvieron a coincidir. A eso de las once de la noche, mientras él estaba sentado en la barra mirando el móvil, entró la joven y pidió una cerveza a su lado. Hablaron de la gorra, él le dijo que era un vacile y ella que molestaba. “Yo le dije que era un vacile, que era como cuando a mí me hacían así: y le hice un pellizco en el brazo, en el jersey”. ¿Le tocó el pezón?, ha preguntado el fiscal. “Para nada”. Ha añadido que la chica se fue con su cerveza “medio enfurruñada”, él siguió con lo suyo y a eso de las doce se marchó a casa. “Pasé donde estaba ella, le dije adiós y me puse los auriculares. Me fui con total normalidad, no hubo ninguna movida”.
Se enteró de la denuncia a los dos días, cuando un amigo suyo se lo dijo y le enseñó una foto de la denuncia. “Yo, flipando”. También ha relatado que la semana anterior, en otro bar, y cuando entraba, ella le tocó “el paquete”. “Le dije ‘¿qué haces?’, pero pasé y me fui a lo mío. Al día siguiente me mandó un audio para pedirme perdón, que estaba rallada. No le contesté”. Ese audio ha sido presentado como prueba.
Lo ocurrido la noche del noviembre supuso su expulsión de la banda. “Yo era músico profesional, pero ella hizo llegar la denuncia a mi trabajo. Mi grupo me llamó y me dijo que tenían que expulsarme y que lo iban a anunciar. Yo, imagínate, flipando. Emiten un comunicado, que me echan por la denuncia, todos los medios se hacen eco, de España y Latinoamérica, porque tocábamos allí. Sale en todos los medios, con mi nombre y apellidos, edad, fotos… absolutamente todo”, ha denunciado. “He sufrido un juicio público y social bastante bárbaro. Me quedé sin trabajo, me tuve que quitar las redes por todo o que me decían… Un daño irreparable”.
La denunciante ha declarado con el acusado fuera de la sala. Ha dicho que no tenían relación previa y en principio ha dicho que no había tenido ningún incidente anterior. Ha dicho que llegó al bar sobre las diez y media o así y ha relatado el incidente de la visera fuera del local. Cuando entró a pedir, ha dicho que hablaron sobre ello y que le dijo al camarero que le estaba molestando. “La semana anterior me había molestado en otro bar, hizo algo que no quería. No sé por qué lo hacía, yo no le daba pie a jugar. Le dije que era un desagradable y él me dijo: ‘Yo también toco los pezones a mis amigos. Y me hizo así (hace el gesto con dos dedos). Me quedé helada. Le dije al camarero: ‘¿Lo has visto?’. Y me respondió. ‘Sí, es que es rockero”. Él no dijo nada, para él era como un juego”. Ha relatado que a continuación reprochó al dueño del bar cómo podía permitir eso en el bar. “Además tienen un cartel de ‘stop agresiones sexistas’. Yo pensaba que iba a estar a salvo. Entonces él le dijo (al acusado): 'Cuidado que por menos te denuncian'”.
La joven ha relatado que se marchó llorando a otro lado del bar con su amigo. “Allí seguí llorando y se lo conté”. A preguntas de su abogada ha relatado que antes de este incidente él le hacía comentarios machistas y sobre lo ocurrido una semana antes afirmó que él le tocó el culo y entonces ella respondió. “Aunque fuera un acto de defensa me sentí mal, porque yo no soy así”, ha contado sobre por qué le mandó al día siguiente un audio de disculpas. Si decidió denunciar, ha dicho, fue porque lo ocurrido aquella noche era más grave. “Se lo estaba enseñando a otro hombre, que viera que podía tocarme porque quería”. Y porque quería poner límites. “Quiero sentirme segura en los espacios a los que vaya!”. El abogado de la defensa ha resaltado que la joven no ha traído al juicio ningún testigo de aquella noche, ni siquiera a su amigo u otros clientes del local.
El camarero del local, que ha dicho que tiene la misma relación con ambos – “de clientes”-, ha refrendado la versión del acusado. Ha contado que la joven llegó al bar mucho antes de lo que ella ha dicho. “Vino sobre las seis y media o siete, estaba celebrando su cumpleaños. Cuando vino a pedir una cerveza ya llevaba unas cuantas”. “¿Le buscó el pezón?”, le han preguntado. “En absoluto”. Ha contado que hablaron sobre los toques en la gorra y que él le dijo al acusado que no lo hiciera, que ya veía que le molestaba. “Le pidió perdón y no hubo ningún problema. Le pellizcó en el brazo y ya está, ahí se quedó todo. Pagó su consumición y se fue. No vi ninguna reacción en ella”. Sobre las doce, ha dicho que se marchó el acusado y que sobre la una vio a la joven llorando. “Me acerqué y me dijo que Iván le había tocado. Empezó a gritar, que si yo era su amigo, yo le decía que les daba el mismo trato a los dos, y como seguía chillando me fui a mi sitio”. Le ha preguntado si conocía la relación previa entre denunciante y acusado. “Supongo que no se llevarían mal, porque ella entró y de una barra de diez metros se puso a pedir junto a él”. El otro testigo que ha sido un joven que tiene amistad con el acusado y que ha dicho que no vio llorar a la joven en el rato en el que estuvo en el bar, de nueve y media a doce de la noche.
Al acabar las testificales, la Fiscalía y acusación particular han rebajado su petición de pena inicial. El fiscal, incluso, no ha hecho uso de la palabra en el turno de informes. La abogada de la joven ha dicho que aunque sea una agresión sexual de menor entidad, “hubo unos tocamientos que no se pueden permitir”. “Se rebasaron los límites”. El abogado del acusado, por su parte, ha resaltado las contradicciones de la joven y la ausencia de pruebas (no ha llevado ningún testigo). “La conclusión que tenía a esas horas era total”, ha resaltado. Sobre el posible motivo que pudo tener la mujer para denunciar, ha dicho: “Presumir de que había denunciado al guitarrista de Los Lehendakaris, cargarse al guitarrista de Los Lehendakaris. Y lo ha conseguido”. Ha reclamado la absolución. “Cualquier otra resolución supondría, como se ha leído estos días en los medios, enervar la presunción de inocencia por la denuncia de una joven mujer”.