Conflicto

Ucrania recuerda en Pamplona a las víctimas de la guerra

Este lunes a las siete de la tarde se reunieron más de doscientos ucranianos en la Plaza del Castillo para visibilizar la realidad de la guerra, honrar a las víctimas y fomentar la solidaridad internacional con motivo del tercer año de conflicto contra Rusia

Una mujer durante el acto de homenaje en la Plaza del Castillo
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Una mujer durante el acto de homenaje en la Plaza del Castillo
Una mujer durante el acto de homenaje en la Plaza del Castillo

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Lucas Domaica

Actualizado el 24/02/2025 a las 21:43

Entre los más de doscientos ucranianos reunidos en la Plaza del Castillo había una mirada que llamaba más la atención. Con rostro serio y tratando de que la llama de la vela que sujetaba no se apagara en ningún momento, Katheryna Dziuba portaba la imagen de su marido y padre de sus dos hijos. En la fotografía enmarcada aparecía él con casco militar. “Murió el 18 de enero”, comentaba Katheryna dando un golpe de realidad a los que piensan que esta guerra ya pasó. La muerte de este médico militar tras un bombardeo ruso en la región fronteriza del Donbás ocurrió hace tan solo 37 días. Ella, junto a sus dos niños, huyeron de Kiev, capital de Ucrania, hace tres años, al inicio de la guerra.

Con motivo de esa fecha señalada, 24 de febrero, varias asociaciones ucranianas asentadas en Pamplona organizaron ayer en la Plaza del Castillo un homenaje en memoria de los civiles y militares fallecidos en el conflicto frente a Rusia. El acto comenzó a las 19.00 horas y estuvo ambientado por ‘Ruta’, un teatro que rindió un homenaje musical a todos los afectados.

UNA VIDA TERMINADA

Pasados ocho minutos de las siete de la tarde, Katheryna se colocó detrás de una enorme bandera ucraniana desplegada por la organización. En una conversación previa a ese momento, esta mujer reconocía su vida en su país natal había terminado. “Esto es muy duro, no lo puedo explicar. Mi vida en Ucrania ha terminado”, reiteraba llamando a sus hijos. “Ellos saben mejor que yo español”, apuntaba señalando a una de las fuentes del kiosko en las que estaba uno de ellos mirando el móvil. “Están muy frustrados y heridos por dentro”, apuntaba la madre sobre unos niños que han perdido a su padre un mes atrás. “Ahora mi vida está aquí. He venido por mis niños, para que tengan tranquilidad, futuro, comida, luz, agua, que puedan ir al colegio”, sentenciaba. La historia de Katheryna era tan solo una de las presentes en el homenaje.

Con la luz del día ya apagada, los asistentes al acto fueron encendiendo velas junto a la escalinata del kiosko. Lo hacían poco a poco, al ritmo del coro y de los discursos pronunciados por todo mujeres ucranianas. En la parte central, una bandera de Navarra posaba encima de una de Ucrania. En el suelo, las velas pequeñas conformaban un Trýzub o “tridente ucraniano”, símbolo del país. Además de las banderas y del silencio solamente roto por la actuación musical, muchos de los asistentes al acto de La Diáspora Ucraniana en Navarra, portaron pancartas reivindicativas.

Katheryna Dziuba, ucraniana en Pamplona, con la imagen del padre de sus hijos, fallecido hace un mes
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Katheryna Dziuba, ucraniana en Pamplona, con la imagen del padre de sus hijos, fallecido hace un mesmiguel osés
Katheryna Dziuba, ucraniana en Pamplona, con la imagen del padre de sus hijos, fallecido hace un mes

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Las consignas: “La paz a cualquier precio es solo una guerra pospuesta”, “Sin retirada rusa, no hay paz real” o “Ucrania lucha por todos. Defendamos la democracia”. Mensajes claros y directos.

UN NUEVO ESCENARIO

El acto de homenaje estuvo condicionado por el nuevo orden mundial encabezado por Trump y las dudas que le rodean en conexión con las relaciones con Rusia. “Antes ayudaban, pero ahora con Trump...”, pronunciaba una mujer ucraniana originaria de Leópolis, al Oeste del país, que lleva más de diez años en Navarra. “Por suerte mis hijos trabajan fuera. Uno en América y otro en Polonia, si no ya estaban en el frente”, indicaba esta señora explicando que tres de sus nietos sí que viven en el país.

Cerca de esta mujer estaba Mycola Didukh, un hombre que lleva más de quince años fuera de Ucrania. Él sujetaba una de las pancartas y el extremo de una de las dos banderas grandes desplegadas en la Plaza del Castillo. “Llevan tres años de guerra matando personas, niños... y esto no se para”, denunciaba. “Han reventado todo el país. “Llevo dieciséis años aquí, pero es mi país. Allí vive mi madre, es mayor , tiene 86 años y no quiere salir”, añadía acabando con un “Putin no se para”.

Durante los discursos pronunciados a lo largo de una hora en el kiosko de la Plaza del Castillo, todas las encargadas de hablar apuntaron a la necesidad de que Ucrania esté presente en las negociaciones de paz. Además, expusieron al riesgo al que se exponen el resto de estados si Rusia ocupa Ucrania por el gran poder material de este último país. “Rusia se convertiría en un país mucho más poderoso”, apuntaban. Por último hicieron un llamamiento para que Europa se mantenga firme, se involucre del lado ucraniano y reafirme su apoyo porque “la guerra podría llamar mañana a sus puertas. La memoria de Ucrania: año tres.

Homenaje en Pamplona a las víctimas de la guerra de Ucrania en el tercer aniversario del inicio del conflicto

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Vídeo con el homenaje a las víctimas de la guerra en UcraniaLucas Domaica
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