Obituario
Benito Ríos Ochoa, socialista y exalcalde de Berriozar


Publicado el 08/02/2025 a las 11:06
Ha fallecido Benito José Ríos Ochoa a los 76 años, tras una vida entregado a su familia y a sus convecinos de Berriozar. En el recuerdo de Benito y su esposa Mar, a sus hijas Itsaso y Giovanni, Lorenzo y Roseli, Arantza y Susana, ocho nietos, hermano Julio y Mari Nieves, Mari Tere, Mari Carmen y Daniel, mi condolencia.
Conocí a Benito como uno de los hermanos Ríos que vivían en la calle Eslava y jugaban en la Plaza de San Francisco entre los que destacaban Dionisio, Blas y Julio por su complexión y fortaleza, siendo de los más movidos del barrio. En Berriozar se encontró Benito con otro vecino de San Cernin, Santos Munárriz, que fue uno de sus más entregados colaboradores en la gestión municipal; a ambos les unía la vocación de servicio por sus vecinos.
Persona con conciencia de clase y militante del socialismo democrático, aceptó ser cabeza de la lista del PSN al Ayuntamiento de Berriozar en 1999 y en 2000 asumió liderar la moción de censura que, tras la muerte del subteniente Casanova, presentaron el PSN, CDN e IU contra el alcalde de EH, que no condenó el atentado. Desde entonces fue alcalde hasta 2007, ejerciendo el encargo con el apoyo de los que le habían elegido y de la mayor parte de la población, dejando buena huella por su proximidad a sus vecinos y eficaz gestión en tiempos nada fáciles, logrando importantes mejoras de servicios y calidad de vida de la localidad. Su compromiso político y vocación municipal la ha seguido su hija Arantza y en el sindicalismo su hijo Lorenzo, que es un de los líderes más significados de la UGT de Navarra.
Benito ha tenido una trayectoria congruente con sus profundas convicciones democráticas y socialistas, que ha transmitido a su familia. Personalmente respondió a la idea de “actividad” que Pablo Iglesias pedía a los socialistas, siendo propagandista y participativo, poniendo “voluntad y actividad” para lograr una “espléndida civilización donde todos miren por todos y no se luche por acaparar individualmente la riqueza”, sino para aumentarla con el fin de acrecentar el bienestar colectivo. Predicó con el ejemplo, nunca fue indiferente ni pasivo ante las desigualdades y las injusticias, poniendo todos sus medios para superarlas y crear un espacio de libertad frente a los violentos. Fue siempre inconformista, íntegro, austero y solidario, respetuoso con las personas y sus diferencias, pero intolerante con la violencia hasta el punto de tener serios enfrentamientos dialécticos a lo largo de su vida y de sufrir las amenazas de quienes trataban de imponerse totalitariamente. Por su humanismo innato nunca actuó por odio, y siempre lo hizo con la entereza que le proporcionaba su convicción. En su compromiso contó con el respaldo de su esposa Mar y de sus hijos.
Benito hizo suyo y puso en práctica el consejo de Fernando de los Ríos: “Toda individualidad de tipo ético es heroica, porque vive un sacrificio constante por el ideal moral. La virtud del querer político es la realización de la justicia, realización que jamás se logra completamente”. Hoy al despedirle su familia le aplica los versos que Antonio Machado dedicó a Pablo Iglesias: “Este abuelo Benito [por Pablo], que nos dio la vida / era fuego de la hoguera humana / lámpara que siempre nos tendrá encendida / luz para mañana”. Descanse en paz.
El autor fue presidente del Gobierno de Navarra