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Una arquitecta pamplonesa en Francia: "Tengo el lujo de poder elegir"

Orgullosa de sus raíces, Alba Zamarbide, experta en restauración del patrimonio, se siente afortunada con la experiencia que le ha regalado la vida. Y que también se ha ganado: “Es muy reconfortante”

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Alba posa en el Hôtel Sully, donde realizan normalmente las reuniones de la Red de sitios Vauban
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Noelia Gorbea

Actualizado el 07/02/2025 a las 10:32

El inicio de una nueva vida en el extranjero conlleva sus propios desafíos. Enfrentarse a la burocracia, bregar con la barrera idiomática, adaptarse al choque cultural, lidiar con la morriña... Un elenco de pequeños escollos que la pamplonesa Alba Zamarbide Urdániz domina a la perfección. Gracias a un bagaje de experiencias internacionales que bien despertarán la envidia (sana) de muchos de quienes lean estas líneas, lo cierto es que esta arquitecta de profesión sabe darle vuelta a la rutina.

Vivencias en países tan diferentes como Japón o Vietnam, esta joven de 37 años lleva afincada en Francia desde 2019. Primero en París y, ahora, desde hace poco más de un año y tras decidir salir del estrés de la icónica ciudad del amor, desgrana su historia afincada en Besançon. “Es una localidad muy próxima a la frontera con Suiza”, detalla. Sin que el idioma haya sido muro infranqueable, Alba agradece la formación que recibió en el colegio. “Me ha ayudado bastante, lo que no me evita seguir practicando. Y mucho”, ríe quien aclara que en su anterior trabajo era bilingüe (inglés-francés).

Pero... ¿qué hace ahora Alba Zamarbide? La respuesta arranca hace cuatro años. “Durante ese tiempo, trabajaba en la sede de la UNESCO; donde coordinaba un programa temático (‘Ciudades Patrimonio de la Humanidad’), además de gestionar un documento que defiende el contexto de paisaje, municipios vivos...”, enumera. Aunque satisfecha con su labor, Alba comenzó a echar de menos la práctica sobre el terreno. 

Y así, con un cambio de registro gracias a una oferta de trabajo que le encontró una amiga, pasó a trabajar in situ para una asociación que reúne a los ayuntamientos gestores del sitio UNESCO Fortificaciones de Vauban.

Y, casualidades de la vida, resulta que las tareas que realiza a día de hoy coinciden con la tesis que presentó para su doctorado. “Era un desarrollo teórico que ya es una realidad”, recuerda Alba. Nunca digas nunca; máxima que la pamplonesa sabe que siempre formará parte de su vida. En concreto, ahora se ocupa del cuidado de estas fortificaciones, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008.

“Además de revestir un importante interés militar, las obras de Vauban (afamado ingeniero) permitieron la creación de modelos de edificios utilizados por toda Europa”, aclara Alba. Ciudadelas de planicie, en altura, que definen un río, torres de borde de mar, ciudades de nueva planta... “Te da un abanico muy bonito de diferentes contextos geográficos”, entiende la arquitecta.

Feliz con lo que hace, Alba reconoce que es “complicado” tener a la familia lejos, aunque admite que se ha acostumbrado a la vida que tiene. “Me gusta y, sin que suene pretencioso, ahora mismo no volvería a Pamplona. Me resultaría difícil encontrar un trabajo tan especializado como el que tengo. ¡Pero Pamplona me encanta! Intenté volver en 2018, pero no encontré oportunidades en mi campo. De momento, aquí me siento bien, y eso es importante”, se sincera.

Alba Zamarbide lleva años asentada en Francia
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Alba Zamarbide lleva años asentada en Franciacedida
Alba Zamarbide lleva años asentada en Francia

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Tras sobrevivir a Tokio durante 6 años, donde Alba opina que el choque cultural fue elevado, Francia es radicalmente opuesto. “Aunque hables un idioma, el acento te delata. En mi caso trabajo defendiendo un terreno territorio de frontera que perteneció en parte al Imperio español, y fue anexionado a Francia con Luis XIV, eso me hace sentirme más en derecho a trabajar aquí, pero nunca he tenido que utilizar ningún argumento para defenderme”, dice quien quiere romper el cliché negativo hacia la nacionalidad vecina. “Siempre me han acogido y tratado bien”.

Y así, con esa adrenalina constante, con el reto de especializarse cada vez más en su profesión, la pamplonesa sabe que no tener carga familiar le allana el camino. “Tengo la suerte de que mis padres siempre me han incitado a buscar opciones y me han apoyado. Son muy abiertos y me visitan allá donde esté. Mi pareja se ha unido a la aventura y se ha mudado también a Besançon, lo que nos facilita todo mucho”, entiende. Experta en mudanzas, como ella misma se define con una sonrisa, Alba opta por que la siguiente opción, el próximo paso en su vida, sea ‘sobre la marcha’. “Una vez que te has acostumbrado a resetear, cuesta menos”. Y cierra la entrevista con una reflexión más que interesante: “Tengo el lujo de poder elegir”.

PARA SABER MÁS

​Nombre: Alba Victoria Zamarbide Urdániz.

Fecha y lugar de nacimiento:
Pamplona 26/08/1987

Padres: Ángel Luis Zamarbide Osinaga y Mª Mercedes Urdániz Rezusta

Estudios: Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato en el colegio Teresianas de Pamplona. Es licenciada en Arquitectura en la Universidad de Navarra. Especialización en ‘Restauración del Patrimonio’.

Lugar de trabajo: Arquitecta para la Red de sitios Mayores de Vauban. Se trata de doce fortificaciones construidas en las fronteras oeste, norte y este de Francia.

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