Homenaje
Izaskun Zozaya, superviviente del alud de Candanchú en 1985: "Cuando sufres eso, el resto que te pasa te preocupa muy poco"
Izaskun Zozaya Yunta tenía 15 años cuando quedó bajo la nieve. Cuarenta años después recuerda a sus compañeros y el suceso en primera persona


Actualizado el 27/01/2025 a las 08:27
Izaskun Zozaya Yunta relata con detalle cómo fueron las horas previas al suceso, el momento del alud y el tiempo posterior, que cuarenta años después sigue recordándose cada 19 de enero. Ella es una de las jóvenes esquiadoras que cuatro décadas después ha accedido a hablar del accidente en la pala de la estación de Candanchú en 1985 no por protagonismo sino por seguir teniendo presentes a los seis integrantes de un grupo de esquí, pero sobre todo de amigos, que perdieron su vida.
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Izaskun mira los recortes de periódico de aquellos días y reconoce que no se acuerda de esas piezas informativas publicadas, pero sí de la portada de Diario de Navarra del domingo 20 con los rostros de cinco de los seis fallecidos y una imagen localizadora del lugar donde se produjo el alud. “Parece que fue ayer”, apunta esta tudelana que tenía 15 años cuando quedó en posición vertical bajo el alud generado en una pala cercana al telesilla de Tortiellas.


“La vida es una fotografía y en ese momento se quedó una foto fija. Me acuerdo perfectamente del sitio exacto”, añade iniciando la historia un día antes del accidente. Cada viernes viajaba con sus padres y su hermano hasta Candanchú y aquel día, en el alto de Loiti, pararon porque nevaba. La vida hizo que coincidiera allí con la familia Muiños Miñón, de Vitoria. Allí estaba una de sus mejores amigas del esquí, Mónica. Ellas hablaron de que se veían al día siguiente a las nueve de la mañana para entrenar con el resto del grupo liderado por Eduardo Enmanuel Olivera, el monitor.
“Fue nuestro profesor durante dos o tres temporadas. Era el mejor de todos, muy respetuoso con nosotros, con el medioambiente...”, describe ella. Según Zozaya, a Enmanuel “le encantaba esquiar y educarnos desde el cariño y el cuidado”. “Llevábamos esquiando durante muchos años juntos. Éramos un grupo de esquí y amigos a su vez”, indica citando los nombres.
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LA SUBIDA Y LA BAJADA
El grupo subió en el telesilla de Tortiellas y se bajaron a mitad, según explica Izaskun Zozaya. “En la subida Mónica estaba hablando de cómo afrontar un alud y qué había que hacer”, explica Zozaya reconociendo que minutos más tarde siguió bajo la nieve las reglas que le había comentado su amiga vitoriana.
Una vez arriba, el equipo decidió bajar por la pala citada. “Él nos preguntó si estábamos de acuerdo en bajar o no por aquella pala”, explica sobre lo que consultó Enmanuel antes de lanzarse. “¿Os parece bien bajar por aquí? Nos preguntó porque era un fuera de pista y nos pareció bien. Empezamos a bajar”, repite. “Es una pala relativamente sencilla que nadie se hubiera esperado en ese momento que iba a pasar eso. Estábamos acostumbrados a salir fuera de pista”, explica cuarenta años después Izaskun. “En ningún momento vimos riesgo, no tenía nadie ninguna duda de bajar porque llevábamos muchos años esquiando. Se trataba de seguir disfrutando”, insiste ella.
Primero se lanzó Enmanuel y, después, los jóvenes esquiadores buscando cada uno su huella. El alud pilló a los presentes en tres zonas. Los que ya estaban abajo, los que estaban en medio bajando y los que todavía no habían empezado. Izaskun llevaba cinco o seis giros realizados y estaba en la mitad. “En algún momento cortamos la plancha y los que ya estaban abajo recibieron toda la acumulación de nieve”, lamenta ubicando en un mapa el punto de la tragedia, que según explica, hoy en día está cerrado.
Ella, junto a varios miembros del grupo, quedaron sepultados en la nieve. En su caso, en posición vertical con unos centímetros de nieve encima de la cabeza. “Era una avalancha que sí o sí nos iba a pillar. Entonces, recuerdo bajar rápido para que me pillara lo menos posible e irme hacia un extremo, pero llega un momento en que te pilla”.
“Te das cuenta de que efectivamente puedes fallecer. Y eso con 15 años es bastante impactante”, apunta. “Pensar que se te acaba ahí... Sí que lo sentí”, añade explicando que sufrió una lesión de rodilla al no poder soltarse el esquí y que ese momento sí que lo tiene algo “borroso”. “Parece ser que la persona que me ayudó a salir es un amigo de la familia de mi marido y no lo conocía ni recordaba. La vida te lleva a que es una persona de Pamplona que ahora es amigo íntimo de mi marido”, destaca ilusionada.
EL RECUERDO
“Lo rememoro todos los 19 de enero, pero este año algo más. No sé por qué”, dice. “Lo suelo comentar con Nuria Muiños, la hermana de Mónica. El tiempo no solo no te hace olvidar o lo cura sino que lo agranda más”, añade Izaskun Zozaya. “Es una de esas experiencias que te cambia, y más con 15 años”, añade. “De repente maduras y no puedes explicar a tus amigos del colegio que tus problemas son otros”, dice lanzando cada poco tiempo recuerdos de sus compañeros fallecidos. “Era un entrenador fantástico al que admirábamos todos y queríamos sobremanera”, repite sobre Enmanuel, entrenador al que le quedaba toda una vida por delante.
“Todos ellos eran gente estupenda, es una pena por eso. La verdad que todos hubieran sido muy grandes personas”, recuerda sobre cada uno de los jóvenes. “Mónica, Iñaki, Josetxo, Álvaro, Eduardo, Patxi...”, dice. Ella, desde su perspectiva, recuerda más en concreto a Iñaki Díez Ayala y Mónica. “No es que no me acuerde, ¡es que no lo puedo olvidar!”, reflexiona reconociendo que ese suceso enfrió esos lazos que tenían dentro del grupo y frenó la temporada por completo.
A pesar de todo, Izaskun y otros miembros del grupo retomaron el esquí y a día de hoy pisan la nieve de Candanchú cada temporada. “Esquiar es de las pocas cosas que consigue evadirme. Estás en contacto con la naturaleza, tan libre, tan pendiente de cómo bajas...”, apunta con una sonrisa que emociona.
La fotografía de la vida de Izaskun es la descrita y, en ella, aparecen todos los compañeros con los que compartió entrenamientos de fin de semana llenos de disfrute y nieve.