El reencuentro de una familia afectada por la DANA con voluntarios navarros
Pau Garijo Calatayud, niño de Massanassa de 13 años con el síndrome de Wiedemann-Steiner, y su familia se reencuentran en Pamplona con varios voluntarios de la asociación Caravana de Vida, que estuvieron ayudando en la zona cero


Publicado el 12/01/2025 a las 05:00
Lo primero que piensa en alto Pau cuando ve llover es si se sobrará otra vez el barranco del Poyo, que está a menos de quinientos metros de la casa en la que vive junto a sus padres Santiago e Inka y su hermana pequeña Eva. Pau Garijo Calatayud tiene 13 años, es de Massanassa (Valencia) y el 29 de octubre vio con sus propios ojos cómo sus padres perdían los dos coches y cómo su trastero, en el que se guardaba el vestido de novia de su madre, entre otras cosas, se cubría de lodo. “Le dio un ataque de ansiedad aquella noche y desde ese momento no se quiere quedar solo en su habitación”, explica su padre.
Pau habla poco, pero cuando lo hace, dicta sentencia. Y razón no le falta en su crítica a la gestión de la DANA y en los agradecimientos a los voluntarios navarros de Caravana de Vida que conoció en una entrega de regalos en Massanassa y con los que ahora comparte un pincho de chistorra en el salón principal del Nuevo Casino, en la Plaza del Castillo. “La verdad que necesitábamos tranquilidad”, coinciden los padres de este niño con síndrome de Wiedemann-Steiner mientras comparten anécdotas de lo que para ellos debía de haber sido una pesadilla, pero acabo siendo realidad.
“Fueron días duros, eh”, señala Santiago Garijo provocando un silencio que rompe su hijo. “Estamos muy agradecidos a vosotros”, repite con frecuencia este joven que la semana que viene tiene prevista una operación que le obligará a estar parado un tiempo. Este hecho ha provocado que la familia de l’Horta Sud haya adelantado un viaje sorteado por Caravana de Vida durante los días de Reyes en el centro de psicología, pedagogía y logopedia de Carmen Hernández, a donde Pau acudía cada semana hasta que el barranco del Poyo destrozó la bajera. De hecho, la última sesión ofrecida en ese centro antes de la inundación fue a Pau a las 15.00 horas del 29 de octubre, pocas horas antes de la llegada del gigante de agua y barro a Massanassa.
DE IR AL PARQUE WARNER A ACABAR EN PAMPLONA
“Lo que habéis hecho ha sido pasada desde el punto de vista solidario”, dice el padre de la familia emocionado con la camiseta rojilla de la etapa de Michael Robinson con la publicidad de Rosado de Navarra. Durante la fiesta de Navidad, ellos ganaron un sorteo de dinero para una escapada. “Nuestra idea era haberlo pospuesto más y habernos ido al parque Warner, pero los acontecimientos se han precipitado y hemos acabado aquí porque a Pau le tienen que operar la semana que viene y no sabemos cuándo vamos a acabar”, explica Santiago Garijo.
“Dijimos: vamos antes de la operación a algún sitio y estuvimos mirando lugares”, añade. “¿Por qué no nos vamos a Navarra, que es de donde son estos chicos tan majos que nos han ayudado y les hacemos una visita? Y dicho y hecho”, detalla el padre de la familia. “La lista de espera de la operación es interminable y cuando te llaman lo hacen una semana para otra”, contextualiza la madre sobre la situación en la que se vio la familia, que organizó el viaje en un día con la ayuda de Caravana de Vida, que les guían durante su estancia en Pamplona. “La verdad es que sois súpermajos”, afirma el padre de esta familia que poco a poco va levantándose de un golpe duro.
“Por allí aún seguimos en guerra, siguen los militares”, apuntan describiendo las calles. “Sigue habiendo polvo en la calle, se siguen vaciando garajes... Está todo lleno de coches nuevos que parecen viejos del polvo que tienen, se sabe que son nuevos solo por la matrícula”, sentencian. El siguiente encuentro será una paellada en Valencia o una visita a El Sadar si el Levante sube. “Hay que hacer fuerza para subir eh, hijo”.