Solidaridad
Chocolatada, pastas y juguetes en Alfafar
Unos 70 voluntarios navarros han participado en el festival infantil de Navidad celebrado el pasado sábado 21 de diciembre en Alfafar


Publicado el 28/12/2024 a las 19:00
Arantxa Azcona Gómez y Zuriñe Asenjo Gorritxo, o lo que es lo mismo, Violeta y Pimpilipausa, buscan sonrisas. Y para encontrarlas les guía el corazón. Las dos forman parte de la asociación “Sembrando ilusiones”, un nombre que lo dice todo, integrada por unas 15 personas. Son profesionales que trabajan en el ámbito sanitario y, en su tiempo libre, como voluntarias acuden los lunes a la planta cuarta de Maternidad y Pediatría del Hospital de Navarra para provocar las sonrisas de los niños y disfrutar con ellas. Además, disfrazadas de payasas, con las caras pintadas de colores acuden a los lugares donde hace falta llevar ilusiones, como, por ejemplo, a los encuentros de niños con Síndrome Down. Cantan, hacen reír, cuentan chistes, cuentos... Lo que haga falta. Y eso hicieron el pasado sábado 21 en un lugar especial: Alfafar. Viajaron a esta localidad de Valencia, una de las afectadas por la dana, para participar en el festival infantil de Navidad que se celebró a las 12:00 del mediodía en la plaza Miguel Hernández.
Las payasas respondieron a la llamada de Txema Gracia, de Ayuda In, asociación organizadora del festival junto con Amunt. Pimpilipausa y Violeta llenaron sus maletas de globos, pintacaras, colores e ilusiones, y se montaron en el coche que les llevaría a Alfafar. Se encargaron de amenizar una fiesta que incluía repartir mil juguetes que se habían recogido en La Morea-Leclerc días antes. Los niños, con sus familias, pudieron degustar también chocolate a la taza con bizcochos y pastas de Beatriz y Layana, así como de Aspitos y chucherías de la empresa navarra Apex. También se pudieron degustar paellas y hamburguesas. Toda la organización contó con la colaboración y el apoyo de militares de la UME (Unidad Militar de Emergencias).


Todo ello fue posible gracias a la participación de unos 70 voluntarios. Entre ellos, quienes se dedicaron a recoger los juguetes de lunes a sábado durante 12 horas cada día. A ellos se unieron los trabajadores de la empresa navarra Atecna, que en su tiempo libre se encargaron de envolver y paletizar los regalos y los de la empresa de transporte Schnellecke, de la que acudieron cuatro personas, además del camión que transportaba tan valioso equipaje, donde se incluía un equipo de música con altavoces, mesa de mezclas... de Txino Sound.
El trailer, con una furgoneta de El Reformista y los voluntarios, salieron de Atecna el viernes 20 y llegaron por la noche, a oscuras, a Horno de Alcedo, a pocos kilómetros de Alfafar. Descargaron en la empresa Nussli Iberia, cliente de Schnellecke, que cedía su espacio para almacenar la carga. Al día siguiente llevaron en cuatro furgonetas de Amazon toda la carga en varios viajes a Alfafar, donde no se podía entrar con el camión. Las furgonetas llegaron acompañadas de ‘papanoeles’ montados en las motos del club de Harley Davidson de Navarra que habían salido también de Pamplona y que habían escoltado la caravana navarra durante el trayecto, así como el toro de Kukuxumusu. Lo que ocurrió después solo se entiende si se cree en la magia. Una magia en la que se sumergieron durante unas horas los niños de Alfafar.


Los regalos que sobraron se repartirían después entre hospitales y guarderías. También se distribuirían en el colegio de Alfafar los más de 600 dibujos que los niños de siete colegios de Navarra habían preparado. Como los habían mandado con los datos personales, ahora solo queda esperar las respuestas desde Alfafar. “Es una forma de conseguir una conexión con los niños de allí”, explicaba Txema Gracia a la vuelta de este mágico viaje. “Ha sido un éxito, sin duda. Es muy chulo ver cómo se consigue algo tan bonito como lo vivido gracias a la conexión de personas que no nos conocíamos”, reflexiona, al mismo tiempo que recuerda una zona sin barro ya, pero con los comercios cerrados, excepto una administración de lotería y un bar solo abierto durante algunas horas al día.
El camión de Schnellecke regresó vacío el sábado 21 a las 12 de la noche. Pero su conductor, Antonio Oroz Nuin, y el resto de la comitiva se trajeron de Alfafar la satisfacción que solo se consigue cuando lo que se recibe es más intenso y perdurable que lo que se da. Y cuando, por supuesto, se cree en la magia.