VIVIENDA
Guenduláin: La gran apuesta entre Cizur y Galar, a la espera de urbanizar la 1ª fase
Desde mayo de 2020, cuando se firmó la aprobación inicial de los proyectos de reparcelación no se han registrado avances


Publicado el 24/11/2024 a las 05:00
Aunque en la vida de un PSIS es difícil augurar cuándo llegará la tramitación definitiva, atendiendo a los trámites ya superados el proyecto de Guenduláin sería el de los tres grandes desarrollos que están en marcha en Pamplona y comarca el que antes podría ver la luz. Aunque desde mayo de 2020, cuando se firmó la aprobación inicial de los proyectos de reparcelación no se ha avanzado nada, si nada se tuerce, la aprobación definitiva de los proyectos de reparcelación de las tres primeras unidades de ejecución (cuenta con un total de 5) y el proyecto de urbanización de la primera fase podría llegar en un plazo de dos años.
Conviene recordar en todo caso que desde la aprobación inicial de la reparcelación de esas unidades, en julio de 2015, hasta la última modificación pasaron cinco años. Pero aunque este proyecto acumula casi cuatro lustros de andadura que hacen difícil anticipar su final, que el 20% de los derechos de aprovechamiento estén en manos de la administración a través de Nasuvinsa en un momento en el que la demanda de vivienda es cada vez más acuciante podría terminar inclinando la balanza hacia su desarrollo.
La cendea de Cizur y Galar, opuestos a esta ordenación, lograron la anulación del primer plan aprobado en 2010 tras un recurso contencioso-administrativo que tardó tres años en resolverse. Ha sido, no obstante, sólo uno de los innumerables frenos que ha tenido que vencer estos años el desarrollo de este planeamiento. De hecho han pasado casi 19 años desde que en febrero de 2006 se resolvió el concurso público de suelo en Guenduláin tras el que el Gobierno, entones en manos de UPN y CDN, sumó como reserva para sus necesidades de VPO los terrenos por los que 50 empresas constructoras y promotores unidas en Desarrollo Sostenible de Navarra llegaron a pagar meses antes 96 millones de euros a los hermanos Londaiz y Mencos para poder promover ellos mismos vivienda protegida. A cambio de la titularidad de los terrenos, el Ejecutivo concedió a esas 50 empresas los derechos de edificación en la zona y el compromiso de impulsar su desarrollo. Con la llegada de la crisis, la demanda de vivienda terminó paralizada. Guenduláin no era ya interesante para las empresas ni una urgencia para el Gobierno. Aunque el PSN llegó a plantear comprar los derechos edificatorios a los constructores, ahogados por la crisis y sin dinero para poder refinanciar los créditos que adquirieron para comprar los terrenos, esa compra nunca llegó lo que ha mantenido vivo el proyecto todos estos años.


