Maternidad

Laura Baena, fundadora de 'Malasmadres': "No me siento identificada con el modelo de madre amantísima"

Emprendedora e impulsora de un nuevo modelo de maternidad, visitó recientemente CINFA

Laura Baena, en CINFA a comienzos de octubre, cuando se inauguró la nueva nave.
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Laura Baena, en CINFA a comienzos de octubre, cuando se inauguró la nueva nave.
Laura Baena, en CINFA a comienzos de octubre, cuando se inauguró la nueva nave.

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Sonsoles Echavarren

Actualizado el 23/11/2024 a las 08:12

Laura Baena no dudó en priorizar su salud mental cuando dejó su trabajo. Corría 2014 y a ella, una joven creativa publicitaria que trabaja en una empresa de Madrid, le resultaba “muy estresante” compaginarlo con la crianza de su primera hija, que entonces tenía 2 años. Como desahogo, contaba en sus redes sociales lo que le había sucedido y en marzo de ese año creó el ‘Club de Malasmadres’, una iniciativa social que reivindicaba un nuevo modelo de maternidad y que ya cuenta con más de 835.000 seguidores. Laura Baena Fernández (Málaga, 1981) es ahora madre de familia numerosa (tiene tres hijas) y en esta década ha cofundado la asociación ‘Yo No Renuncio’, junto con la socióloga Maite Egozcozábal, y recibido varios premios sobre mujer y emprendimiento (Top 100 mujeres líderes en España, Emprendedora del año, Más mujeres a seguir...) Recientemente visitó Pamplona y lo hizo invitada por la empresa farmacéutica CINFA (Olloqui), con motivo de la inauguración de su nueva nave.

El ‘Club de Malasmadres’ colabora con CINFA en la organización de los premios ‘Ellas cuentan’...

Se trata de uno de los proyectos más emocionantes que tenemos. Reconocemos las historias de madres que tienen enfermedades o que cuidan a sus hijos con alguna discapacidad. Debemos visibilizar estas realidades y cuidar a las mujeres que cuidan. En sus casos, el sentimiento de culpa lo sufren por mil y se olvidan de ellas mismas. Muchas pierden el trabajo y otras, hasta la pareja.

Con esta iniciativa y otras similares se pone el foco en las mujeres más vulnerables...

Como son las madres solteras (por elección u obligación) y las separadas. En muchas casos, con las custodias compartidas, las mujeres sienten que por fin pueden conciliar porque trabajan más cuando no están con sus hijos. Aún no nos sentimos merecedoras de tener una carrera profesional, de autocuidarnos... Resulta duro romper el modelo cultural de madre que pesa tanto.

Pero en esta década desde que se fundó el club, algo se habrá avanzado. ¿En qué lo notan?

En que ahora somos madres más libres. Nuestro objetivo era cambiar el modelo social de maternidad y romper el mito de la madre perfecta. Yo nunca me he sentido identificada con ese modelo de madre abnegada y amantísima. Antes era un tabú hablar de esto pero ahora ya podemos hablar de nuestro malestar. ‘Malasmadres’ ha roto el tabú de las madres tradicionales y ha ayudado a entender que no tenemos que justificar constantemente el amor hacia nuestros hijos por tener otras metas profesionales o personales. Las que hemos elegido ser madres, que no somos todas las madres, lo hemos hecho para estar presentes. Ya estamos preparadas pero la sociedad aún no.

Según sus últimos datos, 6 de cada 10 mujeres renuncian a su carrera profesional para ser madres. Pero otras 4 apuestan por lo contrario y la tasa de natalidad continúa bajando...

Yo soy una de esas 6. Por mi salud mental, renuncié a mi carrera. Pero no deberíamos tener que elegir. Porque si una mujer se ve en la obligación de elegir, sin duda, va a apostar por sus hijos.

¿Qué habría que hacer?

Apoyar la maternidad porque tenemos un sistema fallido que solo prioriza lo productivo. Y lo reproductivo pasa a segundo plano. ¿Qué quieren los Gobiernos y las empresas? ¿Que sigamos teniendo mascotas en lugar de hijos? Los permisos de maternidad son insuficientes pero ese no es el mayor problema, sino el de la falta de una verdadera corresponsabilidad. Muchas mujeres cuidan de sus hijos solas, aunque no estén separadas.

HIJOS ADOLESCENTES

Cuando se habla de conciliación, muchos piensan en los primeros años. En bebés, pañales, lactancias... Pero los hijos crecen. ¿Qué pasa cuando son adolescentes?

La maternidad es para toda la vida. La organización, la planificación, la gestión emocional... la llevamos las madres y es algo agotador. De momento, estamos atrapadas en las únicas medidas que existen (la excedencia y la reducción de jornada hasta que los hijos cumplen 12 años). Pero, ¿qué pasa después? Muchos niños cuando empiezan el instituto se crían en soledad, con la llave al cuello, porque sus madres, que muchas veces los crían solas, ya no pueden reducirse la jornada.

Otro de los ‘leitmotiv’ de ‘Malasmadres’ es el sentimiento de culpa. ¿Por qué lo seguimos acarreando de por vida?

Porque las mujeres hemos evolucionado muy rápido pero la sociedad, no. La culpa es un elemento fundacional del club. Cuando tu hijo nace, en el hospital, junto con el bebé, te dan la mochila con tu culpa y se queda contigo para toda la vida. Hay que entender que siempre viajaremos con ella, que nunca se va. Pero debemos intentar silenciarla y comprender que no es algo personal sino social. Te alivia. ¡Cuántas mujeres no se cuidan porque se sienten culpables! Y las que lo hacen, con culpa.

En toda esta situación, ¿qué papel desempeña el hombre?

Queda tanto por hacer... El hombre no ha entrado en el hogar de la misma manera en la que la mujer ha salido. No se trata de que lleven a los niños al pediatra o al colegio, de que hagan la compra, sino de todo el trabajo invisible que sigue recayendo en la mujer. Los parques están llenos de padres, cierto, lo que les lleva a un reconocimiento social. Pero, mientras tanto, las mujeres tienen que pensar en el regalo de cumpleaños, cómo organizarse si salen de viaje... No se ve. Las mujeres deben decir qué necesitan y saber delegar. Porque cada vez hay más mujeres con problemas de estrés y ansiedad. Por eso, muchas mujeres deberíamos dejar de hacer y bajar nuestro nivel de autoexigencia. Y cuando nos vayamos de casa, irnos sin pensar. 

¿A qué se refiere?

A que cuando una mujer ha salido de viaje, no puede estar recibiendo constantemente llamadas para preguntarle dónde está una cosa u otra o informarle de que el niño está con fiebre. Pero la mayoría de los hombres llaman y eso no es respetar el espacio de la mujer. Si un hombre renuncia a su carrera, para que la mujer pueda seguir ejerciendo, luego no lo tiene que echar en cara. Hacer equipo de verdad les cuesta muchísimo. 

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