Diario de Navarra, en Valencia

Los arquitectos de los cementerios de coches de Sedaví

Erri Berri, empresa de demolición navarra, se encarga de acondicionar los espacios del municipio afectado por las inundaciones en los que se apilarán las torres de vehículos

Maquinaria de la empresa navarra Erri Berri trabajan en Sedaví /
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Maquinaria de la empresa navarra Erri Berri trabajan en Sedaví /
Maquinaria de la empresa navarra Erri Berri trabajan en Sedaví /

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Lucas Domaica

Actualizado el 06/11/2024 a las 20:05

En Sedaví ahora mismo hay varios tipos de coche, aunque uno predomina. Esta categoría es la que va a acabar en los cementerios de vehículos acondicionados por la empresa navarra Erri Berri. En las últimas horas, las nueve máquinas que tiene la empresa de demolición en la zona han levantado por completo la hierba artificial del Camp Municipal D’Sports de Sedaví. Aquí juega el Atlético Sedaví, una escuela de fútbol que el pasado 27 de octubre presentó sobre esa hierba a sus equipos. Hoy ese césped espera amontonado e impregnado de lodo a su futuro, que no estará lejos de un punto limpio si lo admiten.

La máquina de Erri Berri coge los trozos de hierba y los amontona en el lateral opuesto a la grada del campo, que ahora tiene un tono de fútbol clásico totalmente ajeno al caucho moderno. Sin embargo, ahora esa superficie será un cementerio de coches que también van a ser los voluntarios de Erri Berri los encargados de apilar con una cirugía en máquinas pesadas que realmente asombra.

Hoy nos han dado dos zonas de actuación de trabajo para acopio de vehículos”, apunta Aitor Domínguez, jefe de obra de Erri Berri en el derrumbe del antiguo Hospital de la Fe, en Valencia capital, al que la DANA le hizo dar la semana pasada un paso a un lateral y cruzar el Turia para bajarse todavía más al barro. “Eso es otro mundo, parece que no ha pasado nada”, dice sobre la ciudad de Valencia, que no se ha visto afectada y está tocando.

Pasadas las 10.25 horas de este martes, Domínguez ha puesto pausa en las labores de apilar vehículos y organiza el desplazamiento de tres de las nueve máquinas desde Sedaví a Picaña. “No tienen tanta maquinaria y les hace falta. He decidido llevar más allá”, apunta a la vez que observa cómo las montan en las góndolas en las que viajarán a la otra localidad afectada. En Sedavú se quedan seis.

La empresa navarra Erri Berri en un momento de las labores en Massanassa, tras las inundaciones

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Vídeo: Erri Berri, empresa de demolición navarra, se encarga de acondicionar los espacios de Massanassa afectado por las inundacionesLucas Domaica

DOS PUNTOS PARA ALMACENAR COCHES ROTOS

Una semana después de que saltara todo por los aires en el sur del Turia sigue habiendo calles que continúan como el primer día. En lo que sí se va avanzando es en la retirada de turismos. “No tocar, funciona”, explica un folio pegado a una ventanilla de un coche que si dependiera solo de sensaciones hubiera sido llevado al arrastre.

Por su parte, los que ya están confirmados en esta localidad se llevan tanto a la campa cercana a la nave de KIA, que ya se está saturando, y al campo de fútbol, el nuevo espacio disponible. “Cuando se sature del todo empezaremos aquí”, advierte Domínguez. Al cuarto de hora se han empezado a apilar turismos en el campo. Además, la empresa navarra también hace labores en una escombrera puntual.

“Somos unas 12 personas aquí con turnos desde las 07.30 horas hasta que oscurece”, explica delante de un almacén de muebles llamado 'I love sofás' que ha perdido todo el romanticismo tras la DANA. “Ahora, al haber tanta basura, se ha habilitado una escombrera temporal y de ahí tenemos que cargarlo en camiones para llevarlos a una escombrera definitiva”, informa explicando que ese trabajo se hará por la noche. “Vamos a trabajar de 8 a 8”, indica reconociendo que lo más difícil de esta labor que hacen entre voluntarios de Pamplona, Jaén y Ciudad Real es “ver la desolación”.

“Esto es muy fuerte. Luego te habitúas, pero cuando llegas se te caen las lágrimas”, reconoce diciendo que estarán una semana o dos más “mínimo”.

Otro detalle que impacta es la cantidad de muebles que se han echado a perder procedentes de los almacenes ubicados en la avenida de la Albufera, en el polígono municipal de Sedaví. Montañas y montañas de sillones, sofás con motor, con calor y armarios que esperaban para ir dando salida.

Entre todo el desastre, a pesar de todo, sigue quedando el polideportivo del municipio, que ha plegado las canastas para pasar a ser un auténtico supermercado de entrada y salida libre.

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