Un sacerdote de Burkina Faso impacta a los jóvenes con su testimonio en Pamplona: "Nos persiguen pero somos felices"

Jean Boniface Somda, sacerdote africano que estudia en Pamplona, explica que grupos terroristas llevan casi una década atacando iglesias y colegios

El sacerdote Jean Boniface Somda, junto a voluntarios de Ayuda a la Iglesia Necesitada, en el seminario de Pamplona
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El sacerdote Jean Boniface Somda, junto a voluntarios de Ayuda a la Iglesia Necesitada, en el seminario de Pamplona
El sacerdote Jean Boniface Somda, junto a voluntarios de Ayuda a la Iglesia Necesitada, en el seminario de Pamplona

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Pedro Gómez

Publicado el 26/10/2024 a las 05:00

A Jean Boniface Somda, sacerdote de Burkina Faso, le sorprendió “lo serias” que eran las misas en Pamplona, cuando se vino a estudiar a la Universidad de Navarra. “En mi país se canta y se baila todo el rato. Son misas muy alegres”, explica, mientras muestra en el móvil un vídeo del pasado 15 de agosto, en el que se ve una iglesia abarrotada, con personas de todas las edades cantando a pleno pulmón y bailando. Actualmente en Burkina Faso hay decenas de iglesias y de colegios cerrados por culpa de la violencia terrorista. A principios de octubre 150 personas, la mayoría cristianas, fueron asesinadas en la ciudad de Menni en un brutal ataque que se prolongó varios días. En agosto otro ataque dejó más de 400 víctimas mortales. “Pero somos felices porque tenemos a Cristo con nosotros”, asegura Boniface.

Este sacerdote ofreció su testimonio el pasado sábado en la Jornada Diocesana de la Juventud celebrada en el Seminario de Pamplona. Los 200 jóvenes participantes pudieron conocer de primera mano la situación de Burkina Faso, uno de los países que sufre mayor persecución religiosa en el mundo, señaló María Arratibel, voluntaria de la ONG Ayuda a la Iglesia Necesitada. El testimonio impresionó a otro de los ponente, el guionista Diego Blanco, experto de sagas como 'El Señor de los Anillos', 'Harry Potter' o 'Las Crónicas de Narnia'. “El mundo occidental sufre la peor pandemia de salud mental de la historia, pero en un lugar de persecución como Burkina Faso están contentos”, expuso Diego Blanco a los jóvenes navarros.

Jean Boniface Somda lleva dos años en Pamplona estudiando Derecho Canónico y tiene intención de regresar a su país en cuanto termine. “Nací en una familia muy católica y con 10 años me fui al seminario menor. Me ordené muy joven y mi labor pastoral siempre ha estado entre los jóvenes y los estudiantes”, expuso.

Este sacerdote señaló que hasta 2015 Burkina Faso vivía en paz y había una buena convivencia entre católicos y musulmanes. Aquel año se produjeron los primeros ataques en el norte del país de grupos llegados del extranjero. “El norte del país es rico en oro, petróleo y otros recursos. Así que hay muchos intereses políticos y económicos en los ataques terroristas”, señaló. La familia de Boniface reside en el sur, región a la que han llegado miles de desplazados en el últimos años. “Tengo compañeros sacerdotes que han sido asesinados. Los católicos del sur hemos acogido a miles de desplazados, a niños que han visto morir a sus padres delante de ellos y que viven traumados”, relató. Con el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada, han puesto en marcha programas de atención psicológica para estos niños y adolescentes.

Una misa en Burkina Faso

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Vídeo: Cantos y bailes, así son las misas en Burkina FasoDN CEDIDO

“No sabemos muy bien quiénes son esos grupos terroristas, pero sospechamos que detrás hay naciones poderosas que les proporcionan armas. Se esconden en la selva, atacan núcleos de población y matan indiscriminadamente a cristianos y musulmanes, mayores y niños”, describió.

Muchos de estos ataques son a iglesias y colegios cristianos, que han tenido que cerrar. “Los cristianos quieren reunirse para celebrar la misa pero no les es posible. Pero a pesar de la persecución, la gente sigue viviendo su fe con mucha alegría”. Señala que las iglesias se llenan de gente joven y familias con niños. “La liturgia es muy rica. Las misas son una fiesta, con cantos, bailes y colorido”, apunta. Cuando vino a Pamplona, le sorprendió que las iglesias estuvieran muy vacías. “Sobre todo hay mujeres mayores y muy pocos jóvenes. Es una pena”, expuso como reflexión para la juventud navarra.

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