Obituario

Atilano Fernández Jardón, entre Asturias y Navarra

Nació en San Martín de Oscos, llegó a Navarra para trabajar y regresó de vuelta tras su jubilación, sin olvidar la tierra donde crió a su familia

Atilano Fernández Jardón
AmpliarAmpliar
Atilano Fernández Jardón
Atilano Fernández Jardón

CerrarCerrar

Pilar Fernández Larrea

Publicado el 14/10/2024 a las 21:03

Atilano Fernández Jardón nació en San Martín de Oscos, en el occidente de Asturias, un valle que dibujan montes de un verde contundente, el negro de los tejados de pizarra y la piedra ocre, a la que dan lustre los rayos de sol y con la lluvia que es visitante habitual. A 30 kilómetros del mar, a 700 metros de altitud, el paisaje es balsámico. Pero Atilano nació en 1930, a las puertas de años difíciles, ásperos. Hijo de Pilar y de Faustino, fue el segundo de seis hermanos. Las oportunidades laborales, eran pocas. Se casó joven con Inés Freije Pérez. Tuvieron cuatro hijos y emprendieron con ellos una nueva vida en Navarra, en Leitza, donde ya vivían dos hermanos de Atilano. Trabajaron los tres en la Compañía Vasca de Minas y encadenaron luego otros empleos. Camino de la jubilación, Atilano e Inés decidieron hacer el viaje a la inversa. Volver al pueblo. Tanto amaba su tierra que eligió regresar, a pesar de la distancia que siempre trató de acortar, con la familia que dejaba en Navarra y en el País Vasco. Fue en Navarra un buen embajador de Asturias y en Asturias ensalzó los valores del lugar en el que vivió durante 14 años.

Atilano fue una persona generosa, hospitalaria y conversadora. Tenía esa habilidad para hacer reír a las personas que le rodeaban, un humor irónico y la sonrisa siempre lista. Amigo de las fiestas y del baile, pero también de arrimar el hombro por el pueblo. Fue concejal en el Ayuntamiento de San Martín de Oscos, un concejo de apenas 500 vecinos entonces, personas repartidas entre la villa y un puñado de aldeas que pelean por sobrevivir en el mapa. En San Martín hay quince niños en la escuela, queda un bar abierto, una tienda, farmacia, las vacas pastan en los prados y los ganaderos quieren seguir en el oficio, en un lugar declarado reserva de la biosfera. La radiografía es similar a la de tantos pueblos en Navarra. Atilano apostó por volver, por quedarse, por vivir en casa hasta que la salud se lo permitió, con la mano amiga y siempre cariñosa de las cuidadoras de los servicios municipales. Viudo desde 2004, abuelo de cinco nietos, bisabuelo seis veces, falleció este 5 de octubre a los 94 años. Les deja esa manera singular de pasar por la vida.

Murió en la residencia de Villanueva de Oscos, a solo seis kilómetros de su casa. Arropado por cuidadoras, familia y vecinos.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora