Acoso
La familia de la víctima de bullying en un colegio de Pamplona, amenazada
Los padres, que aseguran haber vivido un "calvario", reclaman que "sean los acosadores los que tengan que cambiar de centro y no al revés"


Actualizado el 10/10/2024 a las 09:29
En este caso, el acoso no se limitó al joven estudiante sino que se extendió al conjunto de la familia. El padre de uno de los acosadores fue condenado por sentencia firme en octubre de 2023 por un delito leve de amenazas a la familia de la víctima. Los hechos se produjeron en febrero, cuando el progenitor se cruzó en la calle con los padres de la víctima y sus hijos pequeños y comenzó a increparles e insultarles.
La familia asegura haber sufrido también pintadas en su negocio familiar y pinchazos en el coche, además de “constantes calumnias desde el entorno del colegio para desacreditar su versión de los hechos”. “Durante el juicio, la madre de uno de los acosadores testificó que nosotros nos estábamos separando y que por eso nuestro hijo estaba mal psicológicamente. Era totalmente falso. Hemos vivido un calvario toda la familia, pero el mayor dolor es el padecido en silencio durante varios años por nuestro hijo mayor”, explican los padres de la víctima.
Explican que su hijo fue delegado de su clase, “un chico muy querido en palabras del propio colegio”, hasta que “se rompió por dentro como consecuencia del acoso y derribo al que fue sometido sistemáticamente por varios acosadores a los que nadie se enfrentó por miedo a ser la siguiente víctima”.
Te puede interesar

La familia asegura que la dirección del centro educativo y los profesores implicados no les han pedido perdón ni se han interesado por su hijo. Tampoco después de las sentencias. Asimismo lamentan la “cobardía de tantos testigos que no actuaron”. “Pedimos ayuda expresa a la propia apyma del colegio, pero obtuvimos el silencio como respuesta”, señalan.
Recuerdan que como medida de protección una vez fue evidente el acoso, el entonces director del colegio diseñó un protocolo de seguridad que incluía, entre otras medidas, poner un guardaespaldas a la víctima “hasta para ir al baño, estigmatizando a la víctima delante del colegio entero”, señalan los padres.
Tras el proceso judicial vivido, consideran que “una sentencia justa es más sanadora que las sesiones con el psicólogo”. Esperan que esta sentencia sirva para tomar conciencia de la gravedad del problema. Piden que “no se llame bullying a cualquier conflicto entre escolares porque esto perjudica seriamente a las verdaderas víctimas de acoso escolar, caracterizado por la desproporción de fuerzas, ya que suele ser un grupo contra uno, la duración en el tiempo y, con frecuencia, el silencio de la víctima”. Por último, reivindican que no sean las víctimas quienes deban abandonar sus colegios: “Que sean los acosadores”.