Javier Jauquicoa, sacerdote navarro: "Dios habla bajito, pero habla"
Este navarro de 41 años, economista de profesión y aficionado del fútbol, se ordenó sacerdote en 2023 en Roma. Este sábado celebra su primera misa en Pamplona


Actualizado el 05/10/2024 a las 10:36
“Siempre he visto a mis padres sacrificarse gustosamente por sus hijos, con una sonrisa”. Javier Jauquicoa Martinena (Pamplona, 14/08/1983) reconoce que le debe a sus padres “más del 90%” de su vocación al sacerdocio. De ellos aprendió a “pensar en nosotros en lugar de en uno mismo, a ser agradecido a Dios y a los demás”. “La felicidad que veía en mis padres siempre la quise imitar. Y eso es lo que quiero llevar a los demás. Ser felices es darse a Dios y a los demás”.
Javier Jauquicoa se ordenó sacerdote el 25 de mayo de 2023 en Roma junto a otros 28 miembros del Opus Dei. El sábado 5 de octubre, a las 12.00 horas, celebra una misa solemne en la parroquia de San Miguel de Pamplona
Este sacerdote, que tiene seis hermanos, guarda muy buenos recuerdos de su infancia y juventud. Estudió en el colegio El Redín y luego Economía en la Universidad de Navarra. Hasta cadete jugó a fútbol en el Txantrea y a fútbol sala hasta juveniles en El Redín: “Fuimos subcampeones de Navarra en dos ocasiones”. Se confiesa seguidor de Osasuna y del F.C. Barcelona. También le gusta la montaña y la naturaleza, los perros y los caballos. “Mi familia está muy relacionada con los caballos. De pequeños íbamos a una hípica, pero yo era muy inquieto y prefería jugar al fútbol, coger la bici, irme con mi hermano o el perro. A mi hermana Teresa le gustó tanto esta afición que se dedicó profesionalmente a la doma clásica llegando a ganar el campeonato de España ANCCE en la prueba Gran Premio”, dice orgulloso.
Y en este marco descubrió la vocación al Opus Dei. “En mi juventud descubrí cómo Dios me llamaba a servirle a Él y a los demás en el Opus Deis, recordando que yo podía ser santo en medio de mi trabajo y en las circunstancias ordinarias de la vida. Y este mensaje es apasionante y quería llevarlo a todas partes. Grabé a fuego en mi interior las palabras que aprendí de san Josemaría ‘Que tu vida no sea una vida estéril. -Sé útil. -Deja poso”.
Su padre trabajaba en la Clínica Universidad de Navarra y su madre era profesora en el colegio Miravalles. “La familia es una escuela de virtudes. Desde pequeños aprendimos a compartirlo todo, desde la ropa hasta nuestro tiempo”, expresa.
Después de terminar sus estudios, Jauquicoa trabajó 2 años en Aguas Belnature en Pamplona, luego 6 en una consultora de Bilbao y otros 6 como director de la ONG Ereki, también en Bilbao. Después marchó a Roma a estudiar Teología. Tras su ordenación el 26 de mayo ha seguido en Roma haciendo la tesis doctoral en Teología Moral. “Mientras tanto ayudo atendiendo labor pastoral en Roma o ciudades cercanas como Perugia o Terni. El año que viene me pongo a disposición de las necesidades pastorales del Opus Dei y estoy dispuesto a ir a cualquier sitio donde haya necesidad”, afirma.
Tiene claro que merece la pena entregar la vida a Dios. “Cuando uno piensa en sí mismo nunca está contento. Esto lo experimento en mi día a día. Los días en que dedico mi tiempo a ayudar a otros sin esperar nada a cambio, son los días felices”.
De su experiencia, Jauquicoa ofrece un consejo espiritual para el día a día: "La clave es lo que Dios hace, no lo que uno hace. Para dejar hacer a Dios es preciso ser humilde, y eso se consigue a través de la oración. Ponte delante de Dios, cuéntale todo sobre ti y escúchale a Él. Dios habla bajito, pero habla. Para escucharle es necesario ser humilde, porque la humildad es como una puerta que se abre para dejar entrar a la gracia de Dios".
Y si tiene que elegir un pasaje del Evangelio se queda con Mateo 5:3: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. "Bienaventurados quiere decir felices. Feliz es aquel que se pone a sí mismo en la medida de un fin mayor, es esta caso Dios y los demás. Cuando somos humildes y dejamos actuar a Dios en nuestras almas, descubrimos que ese es el camino de la felicidad", reflexiona.