Toros

Un corredor habitual de Sanfermines, anfitrión en los encierros de la 'Pamplona chica'

La localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes completa hoy la semana de encierros populares que atraen a un nutrido ramillete de navarros. Miguel Ángel Castander, habitual corredor en Sanfermines, oficia de pastor y anfitrión

El jueves, antes de las once de la mañana, un selfie retrató a Miguel Ángel Castander, Mikel Izco, Aitor Arístregui y José Joaquín Catalán. Detrás, Iñaki y Asier García, padre e hijo.
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El jueves, antes de las once de la mañana, un selfie retrató a Miguel Ángel Castander, Mikel Izco, Aitor Arístregui y José Joaquín Catalán. Detrás, Iñaki y Asier García, padre e hijo.
El jueves, antes de las once de la mañana, un selfie retrató a Miguel Ángel Castander, Mikel Izco, Aitor Arístregui y José Joaquín Catalán. Detrás, Iñaki y Asier García, padre e hijo.

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 01/09/2024 a las 05:00

A 300 kilómetros de distancia, Pamplona encuentra una réplica de la carrera que durante ocho días de julio focaliza la atención mundial. Por historia -cinco siglos los contemplan-, y por la atracción que despiertan sus encierros, la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes reproduce el formato y el espectáculo de la conducción de una manada de toros con la misma emoción con la que Pamplona recibe el día y se desata la pasión en Sanfermines, que es como decir locura.

Con las fiestas del Santísimo Cristo de los Remedios, llegaron esta semana los encierros de la conocida como Pamplona Chica. En el apelativo hay contenida una referencia, entre respetable y afectuosa, con la ciudad que es modelo de tradición y ejemplo de organización de espectáculos taurinos populares.

Dice Jokin Zuasti, veterano en quiebros y carreras delante de las astas, que los encierros de San Sebastián de los Reyes son “muy cuidados y serios. Tienen prestigio”. Es por ello que un nutrido grupo de navarros haya hecho esta semana sus maletas y acercado hasta la localidad madrileña para dar rienda suelta a su afición, que en muchos casos se traduce en un torrente fervoroso incontenible. Zuasti, con medio siglo de andadas entre astados por las calles y una biografía de mozo recopilada en un libro, recaló esta semana en Sanse tras una breve escala en Cuéllar (Segovia). La coincidencia en el calendario de los encierros condujo a no pocos navarros a dosificar fuerzas y alternar sus dotes de expertos guías de bureles en ambas localidades.

Las similitudes en aquello que es común para Pamplona y la Pamplona Chica son más de las que se puedan pensar. Cierto es que el trazado madrileño discurre por calles anchas, con más giros pronunciados que el que describe Mercaderes antes de dar el relevo a Estafeta. Si son 848 metros los acotados en la capital navarra, en su réplica madrileña las carreras se entrelazan a lo largo de 820. Hay doble vallado porque prevalece la seguridad y, casualidad, entre las calles también hay una Estafeta.

Por aquello de la amistad granjeada en torno a una afición compartida, la hospitalidad recibida en Sanfermines es correspondida cuando la fiesta transforma Sanse. Miguel Ángel Castander, con dilatada trayectoria delante de los toros en los amaneceres de Pamplona, oficia estos días de anfitrión de navarros conocidos, amén de desplegar vara en calidad de pastor. El jueves, antes del quinto encierro -porque se ha de contabilizar el nocturno del lunes-, se inmortalizó con algunos de ellos. Aitor Arístregui apareció en la imagen, ajeno, claro está, al susto que poco después de las once de la mañana -hora de apertura de los corrales- sufrió tras una nueva exhibición de facultades. Como tantos días en Sanfermines, el mozo de Huarte, que volvió ayer a sufrir un leve percance, mantuvo el ritmo y cogió toro, reconocido como siempre por portar un ejemplar de Diario de Navarra y lucir la camiseta con la imagen de su abuelo Juanito, al que recuerda con un detalle pegado a su piel. Allí donde corre está presente, ya sea en Pamplona o San Sebastián de los Reyes, que son, como dice Jokin Zuasti, “dos referencias del mundo del encierro”.

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