Sociedad

Rafa Sánchez Ostiz: "Tenemos que tener claro que nuestros hijos no nos van a cuidar"

Se alarga la esperanza de vida y se reducen las familias. El geriatra y gestor de residencias Rafa Sánchez Ostiz aborda las debilidades y fortalezas de los centros. Sánchez Ostiz dirige la Asociación Navarra de Entidades Asistenciales (ANEA)

Rafa Sánchez Ostiz, director de la Asociación Navarra de Entidades Asistencias y CEO de IDEA, en un jardín de Bidealde
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Rafa Sánchez Ostiz, director de la Asociación Navarra de Entidades Asistenciales y CEO de IDEA, en un jardín de Bidealde
Rafa Sánchez Ostiz, director de la Asociación Navarra de Entidades Asistencias y CEO de IDEA, en un jardín de Bidealde

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M. Carmen Garde

Actualizado el 04/03/2025 a las 19:24

Sufrimos estos días temperaturas extremas. Los mayores son vulnerables. ¿Cómo las afrontan en las residencias?

Adaptamos el ritmo de vida de los residentes al ritmo del sol. Las actividades se trasladan a las horas de menos calor e incrementamos las rondas de hidratación con líquidos o con alimentos como un gazpacho. Luego, la gran mayoría de residencias dispone de aire acondicionado. Estamos más vigilantes, como cualquier persona.

En verano, personas cuidadoras deciden ingresar a un mayor en una residencia para ir de vacaciones y descansar. Esa demanda, ¿es minoritaria, va en ascenso?

Va a más, bien de manera privada o a través del programa del Gobierno de Navarra que se llama ‘Respiro Familiar’, que ofrece plazas subvencionadas para las familias que necesitan un descanso. Son estancias de entre 15 y 30 días. Pero es un programa supeditado a las plazas libres que tenemos las residencias, algo que varía mucho. Vemos que se ha normalizado más el ingreso de una persona mayor en una residencia en verano. Antes se veía con mayor recelo, como un abandono. Ahora se asume como algo útil para seguir cuidando a la persona en casa. Esto, teniendo en cuenta que las residencias estarán prácticamente llenas, habrá que articular otro tipo de oferta. Me refiero a adaptar residencias de estudiantes y hoteles para esas estancias temporales.

Este verano, ¿hay muchas o pocas plazas disponibles para ese respiro familiar?

La ocupación de todas las residencias está por encima del 95%. Esa oferta está siendo muy limitada, aunque desconozco la cifra total de plazas concedidas en el programa ‘Respiro Familiar’. Viendo la evolución de la demanda deberíamos ponernos a trabajar ya en esa nueva oferta.

Entiendo que quienes demandan esa plaza de respiro familiar son, sobre todo, personas que requieren un cuidado continuo. ¿Cómo se va a adaptar una residencia de estudiantes o un hotel?

No sirve cualquier sitio, pero incrementando personal y viendo cada estancia. Lo que no hay duda es que hay que buscar alternativas

El covid ya se ha superado. ¿Qué situación viven ahora las residencias en Navarra?

Tenemos algo muy positivo y es que, probablemente, las residencias de Navarra sean las mejores de España desde el punto de vista estructural, edificios, de número de habitaciones individuales, de funcionamiento, de cultura de cuidado, de ratio de personal... Y eso es debido primero a una tradición asistencial de muchas instituciones que han estado detrás, incluido el Gobierno de Navarra, para desarrollar una red de residencias de primer nivel.

Suena a pasado. Me refería a qué momento viven hoy, a qué les preocupa.

Tenemos tres grandes carencias o debilidades. Y una de ella es la descoordinación sociosanitaria. La atención sanitaria de los centros de salud no es la de adecuada. Hay que decirlo así de claro: parece que tienes más posibilidades de ser mejor tratado por el médico de cabecera en tu casa en la calle Tafalla que cuando vives en una residencia. Cuando llamas a un centro y no te atienden se conculca un derecho. Todos tenemos derecho, así lo dice la Constitución, a una sanidad universal, gratuita, de calidad y pública. Es un derecho que tienen las personas independientemente de dónde vivan. Y no se tiene así en cuenta desde la Administración. Hay carencias porque desde la red de Salud se deduce que si alguien está ingresado en una residencia ya no es problema nuestro, que se las apañen.

¿Reciben muchas negativas?

Depende de la voluntariedad de los profesionales. Hay centros muy implicados y hay otros menos por carencia de medios.

Ellos mismos anuncian con carteles que faltan médicos que el Gobierno no cubre...

Entonces no engañemos. Si no hay recursos, digamos claro a la sociedad que no hay recursos. Y si hay recursos mal distribuidos, distribuyamos mejor. No podemos tener un sistema sanitario centrado exclusivamente en los hospitales. Atención Primaria es la responsable de la atención sanitaria de residencias. Así de claro.

¿Ve o plantea alguna solución?

En Cataluña se ha contratado a médicos y enfermeras para atender exclusivamente a pacientes de residencias. Es la forma adecuada de abordar el problema.

La presidenta María Chivite ya se pronunció en contra de medicalizar las residencias.

Eso es desconocer que el perfil de ingreso en una residencia supera los 83 años y son personas en situación de dependencia. La dependencia no es algo que esté el aire; la producen enfermedades. Y es un perfil de paciente cada vez más complejo.

Si tienen carencias, ¿cómo es entonces la atención médica en las residencias?

Lo hacemos lo mejor que podemos. Estirando recursos, pero con una precariedad de medios y asumiendo un riesgo que no tenemos por qué asumir. Hay centros que tienen médicos y otros muchos enfermería. Lo asumimos con fondos propios, pero eso lo pagan los usuarios. Están pagando algo que tiene derecho a no pagar. Y es injusto. La sanidad en las residencias no es gratuita. Y el 90% de los ingresados necesitan atención sanitaria. Si no se le da la red pública,alguien se la tiene que dar.

Hablaba antes de tres problemas...

También existe una infrafinanciación de las plazas concertadas por el Gobierno de Navarra y una falta crónica de personal.

En 2022 el Gobierno de Navarra concertó con residencias no públicas 2.500 plazas. Por cada una, según informó, paga a la residencia una media de 2.500 euros al mes. ¿Insuficiente?

Es poco porque, primero, veníamos de diez años de congelación y de bajada de precios a raíz de la crisis del 2008. Ningún sector sufrió esa paralización de ingresos. Con el concierto de 2022 se incrementó el dinero que el Gobierno paga por cada plaza concertada, pero no hizo más que equilibrar toda la pérdida de poder adquisitivo de años atrás. Y el concierto es para hasta 2026, lo que supone una congelación de lo que paga cuatro años. Guipúzcoa se paga más de 3.000 euros por plaza. Y con el alza actual de costes de alimentación, energéticos, laborales... Otra vez hay agujero. Ahora mismo existe un desfase un 10% de la plaza pública y ese desfase lo está pagando el usuario privado.

Y quedan dos años todavía de acuerdo.

Pues para 2026 el desfase por la inflación llegará fácil al 20%. Decir que el usuario privado paga el déficit de la plaza pública suena muy fuerte, pero es así. La única forma de que las entidades liberemos las cuentas es incrementar el precio privado. Yo no puedo penalizar más a las familias en esas plazas...

¿Cuál es el precio de una plaza privada?

En Pamplona y Comarca ronda, de media, los 3.000 euros al mes.

Con las pensiones que hay... Una plaza privada se antoja casi para ricos.

Me gusta hablar de que la atención asistencial es costosa porque es intensiva en mano de obra. Lo del precio es una leyenda negra. Si lo comparas, por ejemplo, con lo que nos cuesta ir a un hotel de vacaciones, que pagas 150 euros al día y solo entra el desayuno, no lo es. Una residencia, por 75 euros al día (2.500 euros al mes) tengo que dar cinco comidas, atención médica y de enfermería, cuidados las 24 horas, fisioterapia, terapia ocupacional, medicamentos... Todo eso por la mitad de precio que un hotel. La cuestión es cómo financiamos eso: con apoyo público o vía ahorros. Es lo que hay que poner encima de la mesa.

Con la longevidad actual, los ahorros son muchas veces finitos...

Para eso está la plaza pública. Hay una Ley de Dependencia por la que toda persona debe ser atendida. Y está el problema de las dependencia moderada (por ejemplo una persona que va con un andador). Esa persona no cuentan con ayuda para ir a una residencia pero sí para estar en su domicilio. No se respeta la libertad de elección porque hay personas que quieren ir a una residencia.

Hay 2.500 plazas concertadas por el Gobierno (reciben dinero para pagar una parte según su renta). ¿Son escasas?

Entiendo que sí porque hay lista de espera para esas plazas. En esa lista de espera están quienes reciben una ayuda llamada Prestación Vinculada al Servicio (PVS). Se trata de un dinero (hasta unos 1.500 euros/ mes ) que se da la persona que, teniendo el derecho reconocido a una plaza concertada, ingresa en una privada porque el centro que desea no dispone en ese momento de una plaza concertada para ella. Las PVS salen más rentables al Gobierno que una plaza concertada.

Se habla mucho de cómo se van a afrontar las pensiones del ‘baby boom’, pero no de si habrá servicios asistenciales necesarios para una generación numerosa y longeva.

Creo sinceramente que se está invirtiendo muy poco en prevención de la dependencia. Países como Canadá llevan años invirtiendo, desde edades tempranas, en hábitos saludables como la nutrición, el ejercicio y el control de hábitos tóxicos. Sería necesaria una planificación a medio largo plazo, pero no se hace en Navarra. En medicina es mejor prevenir que curar.

¿Ve negro el futuro para esas generaciones, para nosotros?

Tenemos que tener claro que nuestros hijos no nos van a cuidar porque les hemos educado para que vuelen y vuelen alto; están dispersos por el mundo, con lo cual tampoco vamos a tener cuidadores. Nos van a cuidar personas de fuera de España. Yo prefiero a una persona latinoamericana que a una del este de Europa o de África porque culturalmente me identifico más. Y hay que fomentar el ahorro para el cuidado de mayor con medidas fiscales y no se está haciendo. Navarra, con todos los agentes, debería hacer un gran pacto de cuidados cuanto antes.

¿Las nuevas tecnologías no van a estar maduras para salir al auxilio de los mayores?

Eso es un mantra, pero nuestra experiencia nos dice que las nuevas tecnologías no palian la atención directa. No vamos a ver nuestra generación robots que nos estén atendiendo en las necesidades básicas. No nos van a ayudar a vestirnos, a acostarnos... Las tecnologías ayudarán en la parte de seguridad de las personas, como la geolocalización si alguien se despista. Poco más.

La eutanasia es ya una realidad. Las familias tienen menos miembros, un tercio de los navarros vivirá solo en quince años... ¿Aumentará?

Prefiero hablar en positivo de unos cuidados paliativos de calidad. La dignidad no debe estar condicionada por una situación de dependencia, de enfermedad. Quienes estamos todos los días con personas dependientes vemos que si les das calidad de vida no quieren la eutanasia, no quieren morir.

Señalaba antes la falta de personal. ¿Puede cuantificarla?

Es un problema que arrastramos y trasciende al sector. No encuentras personal para cubrir vacaciones, no encuentras enfermeros, cocineros ... Cada vez más difícil es contratar auxiliares... La gente que se acerca a este sector se acerca por descarte de otros sectores y la implicación no existe. Asistimos a una crisis de los cuidados como sociedad porque los valores de las generaciones jóvenes no se identifican con el cuidado de sus mayores.

Los sindicatos dicen que los sueldos son mileuristas, precarios.

No es cierto. No hay salarios por debajo de 1.000 euros.

Están negociando un convenio para el sector en Navarra. ¿Cómo están las posturas?

Creo que se van acercando. Hemos hecho una propuesta muy posibilista y esperamos la respuesta sindical.

También dicen que las residencias es un negocio rentable.

Otra leyenda negra. Hablamos de beneficios del 5% sobre la facturación con el riesgo de construir un edificio de 12 o 14 millones. No hay ningún sector con tan baja rentabilidad.

Pues hay proyectos nuevos.

Había. Ahora está paralizado. Navarra es la única comunidad de España que ha aprobado el llamado ‘Decreto Belarra’. Manda que las residencias nuevas tengan como máximo 120 plazas. En otras comunidades no lo han aplicado y ahí pueden hacer más plazas. Eso crea una inseguridad jurídica, lo que desincentiva la inversión. Si limitan plazas hacen un proyecto inviable.

¿Qué lectura hace de que Navarra haya sido la única en aprobar ese decreto?

Que no había ninguna necesidad porque ya teníamos una de las normativas más exigentes de España. Limitar a 120 plazas no asegura una mejor atención. Ahí está el caso de la Casa de Misericordia, con más de 500 plazas y con una lista de espera para entrar de más de cien personas.

Rafael Sánchez Ostiz Gutiérrez (Pamplona, 19 de agosto de 1962) es doctor en Medicina por la Universidad de Navarra y está especializado en gerontología y geriatría. Durante una década ejerció como médico y en 1998 fue nombrado director técnico del Grupo Amma, de la antigua Caja Navarra. En 2007 funda y, desde entonces, dirige el Grupo IDEA, dedicado a la gestión y prestación de servicios a centros residenciales. En la actualidad gestiona 9 residencias: tres en Navarra (Bidealde y las residencias de Caparroso y Eulate), así dos en Álava (Ariñez y Villodas; en esta provincia también gestiona 4 bloques de apartamentos tutelados) y una en Madrid, una Barcelona (Vilapicina) , una en Salamanca (Usera) y otra en Lugo (Foz). IDEA, con 430 trabajadores, facturó 14 millones en 2023. Además de la gestión, también ofrece una labor de asesoría y de formación (Campus by IDEA) con el que ha iniciado actuaciones en países como Colombia y México. Casado, es padre de cuatro hijos (Guillermo, Covadonga, Pablo y Cristina). Los dos primeros se han incorporado a la empresa. Rafael Sánchez Ostiz es director de la Asociación Navarra de Entidades Asienteciales (ANEA) y es vocal de la Junta directiva de CEAPs, la patronal mayoritaria del sector en España.

¿Qué residencias están en ANEA?

La Asociación Navarra de Entidades Asistenciales (ANEA) aglutina a centros geriátricos que suman el 60% de todas las 6.300 plazas para mayores que existen en la Comunidad foral. Representa a entidades con y sin ánimo de lucro. Entre sus integrantes figuran: las seis residencias de Amavir en Navarra (Argaray, Betelu, Ibañeta, Mutilva, Oblatas y Valle de Egüés), del Grupo IDEA, Josefina Arregui, La MECA, San Jerónimo de Estella, Sanitas (Luz de Estella y el Mirador en La Rochapea), Grupo Solera (La Vaguada, Torre Monreal, Solera Urban y centros de día), Padre Menni, Apartamentos tutelados de gestión asistencial de Proginsa, GSR (del Grupo Mondragón como Mendavia, Andosilla y Lodosa) y Grupo Vesta (residencia de Cascante), entre otros. Por otro lado, los centros de ANEA tienen concertadas con el Gobierno de Navarra unas 1.500 plazas . En total en Navarra hay 2.500 plazas concertadas (plazas por las que el Gobierno aporta una parte del coste de la plaza y el usuario, en función de su renta, financia el resto).

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