Un verano diferente

La pamplonesa que dedica su verano a cuidar animales rescatados

Marta Mañero Expósito, de 36 años, colabora en verano con el Santuario Animal Corazón Verde, en Lerga

Wojciech Cheopecki, Marta Mañero y Sarah Wyrsch, en el santuario con uno de los animales rescatados
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Wojciech Cheopecki, Marta Mañero y Sarah Wyrsch, en el santuario con uno de los animales rescatados
Wojciech Cheopecki, Marta Mañero y Sarah Wyrsch, en el santuario con uno de los animales rescatados

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María Jesús Castillejo

Publicado el 26/07/2024 a las 05:00

Son cada uno de un país y de una lengua, pero a todos los une lo mismo: el amor por los animales. Y por eso dedican parte de sus vacaciones veraniegas al cuidado de animales de granja rescatados de maltratos, explotación y abandono y que ahora viven en el Santuario Animal Corazón Verde, situado en la localidad navarra de Lerga. Es el caso de Marta Mañero Expósito, pamplonesa de 36 años y profesora de yoga, que desde hace tres años se pasa por el Santuario siempre que puede para echar una mano. “Quería hacer algo de voluntariado y mirando por internet, me gustó este proyecto”, explica. “Para mí es un regalo convivir con estos animales que han sufrido traumas y maltratos y ver que, con los cuidados adecuados, van saliendo adelante”. “Son un gran ejemplo de resiliencia”, añade. “Aquí aprendes que no son meros objetos, sino individuos con su propia personalidad y que se merecen todo nuestro respeto”.

Como Inés, detalla, una burra que tras una dura vida de cargar pesos llegó al santuario “llena de miedos”. Hoy pasea alegremente por su nuevo hogar y se acerca a los visitantes con curiosidad. Otro ejemplo, cuenta Marta Mañero, es la oveja Freya, que se negaba rotundamente a comer tras ser separada de su madre -que acabó en el matadero-. Otra oveja del Santuario fue empujándola cada día para que comiese… y hoy ambas son “inseparables”.

En este lugar, fundado hace ocho años por Josetxo Sagarra Pérez de Obanos, conviven 130 animales de 13 especies diferentes, recogidos del maltrato y el abandono. Y detrás de cada animal, hay una historia. Como la cabra Cristian, rescatada de ser degollada en un ritual de santería; o Aslan, el caballo abandonado en la cañada real de Madrid y recogido casi muerto de deshidratación; o Elektra, una gallina paralítica a la que le colocaron una especie de silla de ruedas… Unas historias que se comparten con los numerosos voluntarios que pasan por este lugar entre montes, unos 5.000 en 8 años, de diversos países y continentes, según cuenta Sagarra. De ellos, más de 500 residentes en el santuario (semanas, meses…).

LAS TAREAS EN EL CENTRO

Por ejemplo, Marta les echa un cable una semana cada mes y medio o dos meses, “cuando puedo”.. Sus tareas, como las del resto del voluntariado, consisten en “dar de comer a los animales, vigilar que nos falte el agua, limpiar los recintos, revisar las instalaciones, dar el biberón a los más jóvenes…”... Las mismas tareas que desempeña Eglantine Tison, de 19 años, francesa de la ciudad de Lille, licenciada en lenguas extranjeras y relaciones internacionales, que ha venido este año por primera vez y se queda dos meses. “Me gustan mucho los animales y además quería hacer voluntariado en España”, explica. De hecho, cuenta, va a estudiar en breve un Máster de Bienestar Animal. Su compatriota Maianne Ainati, parisina de 18 años, licenciada en Comunicación y Márketing, sueña con llegar a trabajar “en una reserva de animales salvajes de África”. Mientras tanto, dedica tres meses a cuidar “encantada” de los animalitos del Santuario, al igual que Sarah Wyrsch, productora digital y cinematográfica de 28 años y vecina de Hamburgo (Alemania), que también se queda dos meses. “Siempre me han gustado los animales y quería hacer algo por ellos”.

De similar opinión es Wojciech Cheopecki, polaco de 32 años, que trabaja como ingeniero de diseño de estructuras. “Se necesita respetar más a los animales”, indica, aclaradon que, además, él es vegetariano. “Quería venir de vacaciones a España un tiempo pero de una manera diferente, quería también ayudar”.

Y es que de hecho el Santuario se sostiene a base de ayudas privadas y donaciones -en dinero o en especie, todo es útil- y de toda la ayuda que supone el voluntariado. Además, para hacer frente a las altas facturas de alimentación y gastos veterinarios organizan eventos como un campamento infantil del 19 al 21 de julio, una jornada de voluntariado el 28 de julio y un retiro de yoga y meditación del 2 al 4 de agosto. Más info e inscripciones: info@santuariocorazonverde.org y www.santuariocorazonverde.org

Algunos datos sobre voluntariado en verano

La plataforma Navarra + Voluntaria, creada por Gobierno de Navarra y gestionada por NASERTIC, agrupa actualmente a 173 entidades solidarias: sociales, deportivas, musicales, de protección civil, etc. con más 3.300 voluntarios en total. De ellos, unos 800 se apuntan a acciones de verano. Pero se sabe que hay muchas más entidades y voluntarios en Navarra. De hecho, según un estudio encargado por el Ejecutivo foral en su momento, se estima que “el 44% de la población navarra participa o ha participado en organizaciones y/o actividades de voluntariado”. Otro dato destacable es que en Navarra están registradas más de 10.000 asociaciones (9.687) y fundaciones (345), según datos del Negociado foral de Asociaciones y Fundaciones. Dentro de las primeras, 187 aparecen clasificadas en el término ‘Voluntariado y Cooperación al Desarrollo’. Además, si en el registro se busca con la palabra “voluntariado” aparecen 17 entidades cuyo nombre incluye dicho término. Parte de ellas están incluidas en las 187.

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