Solidaridad

Apoyo para la discapacidad en Senegal

Voluntarios de las asociaciones navarras ANFAS y Ayuda IN han viajado a Senegal para conocer la realidad de las personas con discapacidad del país africano. La rehabilitación de un centro y el apoyo socioeducativo, sus principales proyectos

Voluntarios de la asociación Ayuda IN y profesionales de ANFAS, frente a un centro para personas con discapacidad en Saint Louis (Senegal), que han visitado.
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Voluntarios de la asociación Ayuda IN y profesionales de ANFAS, frente a un centro para personas con discapacidad en Saint Louis (Senegal), que han visitado.
Voluntarios de la asociación Ayuda IN y profesionales de ANFAS, frente a un centro para personas con discapacidad en Saint Louis (Senegal), que han visitado.

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 09/07/2024 a las 05:00

Personas ciegas, con Síndrome de Down, en silla ruedas por cualquier problema de movilidad, con autismo u otras discapacidades intelectuales. Son las realidades que han conocido cinco voluntarios navarros que acaban de regresar de Saint Louis (Senegal) a donde han viajado para apoyar la discapacidad en un país, como este del occidente africano, en vías de desarrollo. Y lo han hecho con su conocimiento profesional o su experiencia en voluntariados relacionados con la discapacidad. Pero siempre, con la ilusión de colaborar en este nuevo proyecto: la rehabilitación de un centro en un barrio de la ciudad costera de Saint Louis. Los protagonistas de esta historia son los voluntarios de la asociación Ayuda IN (de apoyo a proyectos solidarios) Txema Gracia, Javier Navarro Torres, Beatriz Goicoechea y dos profesionales de ANFAS (la Asociación navarra en favor de las personas con discapacidad intelectual y trastornos del desarrollo y sus familias): la gerente, Helena Gallego; y la responsable de zona de Pamplona y comarca, Lourdes Cuesta. La empresa navarra de reformas ‘El reformista’ se hará cargo de la rehabilitación del centro Keur Auteil, en el barrio Gokhou M’bathie, uno de los más pobres de Saint Louis; y Lodisna, del transporte de materiales.

El origen de esta historia tuvo lugar hace unos meses, cuando el político senegalés Babacar Gaye contactó con el pamplonés Txema Gracia. El navarro había viajado en varias ocasiones a Saint Louis como miembro de las expediciones de la ONG ‘Hope   & Progress’ (impulsada por el cirujano pediátrico Carlos Bardají para operar a menores en ese país y en Gambia) y Gaye comprobó, a través de las redes sociales, que Gracia colaboraba con muchas asociaciones navarras en favor de la discapacidad. “Gaye tiene un hijo con una discapacidad y me preguntó a ver si podíamos ayudar de alguna manera”. Dicho y hecho. Gracia contactó con ANFAS y organizaron un primer viaje de prospección a finales del pasado abril. Durante su expedición contaron con el apoyo de dos voluntarios e intérpretes locales: Amadou Thiam y Papa Sama Ndiagye.

“El Gobierno local nos recibió por todo lo alto. Estábamos abrumados”, coinciden todos los voluntarios. Y recuerdan que sus anfitriones allí les organizaron un “itinerario tremendo” para que conocieran diferentes asociaciones en favor de la discapacidad, escuelas de educación especial y a familias con hijos con estas condiciones. “La situación en Saint Louis es más o menos buena. Existen centros pero para muy pocas personas en relación con la población (por ejemplo, hay una escuela para treinta alumnos con Síndrome de Down en una población de 300.000 habitantes). Sin embargo, en las zonas rurales no existen apenas recursos”, explican las integrantes de ANFAS, Helena Gallego y Lourdes Cuesta.

COMO HACE DÉCADAS

Los voluntarios coinciden en que la situación de las personas con discapacidad en Senegal es similar a la que se vivía en nuestro país y en otros del mundo occidental hace décadas. Cuando no había recursos educativos y sociales y algunas familias incluso escondían a sus hijos por vergüenza. “Nuestra idea inicial era la de hacer allí un censo, como el que impulsó ANFAS en Navarra hace sesenta años, cuando fuimos pueblo por pueblo. Pero ellos ya tenía una especie de censo”, explica la gerente de ANFAS, Helena Gallego. Y recuerda que en Senegal reciben alguna ayuda económica por discapacidad durante algún tiempo, aunque muy escasa.

Todos los voluntarios coinciden en el impacto que ha supuesto para ellos este viaje. “Ha sido muy especial, emocionante”, confiesa Javier Navarro. “Son personas que viven con mucha alegría, a pesar de las dificultades. Hemos conocido a familias con hijos con discapacidad, que nos decían que sus hijos acudirían al centro cuando esté rehabilitado”, recordaba Beatriz Goicoechea.

Durante la expedición, han visitado una escuela para ciegos, un centro especial para personas con autismo y Síndrome de Down... Centros para muy pocos alumnos, insisten, en proporción a la población. “Muchos no están escolarizados. Se necesitan muchos más recursos materiales y humanos para atender a las personas con discapacidad de manera digna y ofreciéndoles los mismos derechos que al resto”, recalcan las responsables de ANFAS. “Lo que se está trabajando se está haciendo muy bien pero se necesitan más recursos y en todas las zonas del país”. Una situación con la que esperan contribuir en los próximos meses.

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