Consumo
Irache desaconseja abrir la puerta de casa a agentes comerciales
La asociación de consumidores indica que los agentes buscan especialmente a personas mayores, más confiadas y con mayor dificultad para comprender las consecuencias de un contrato, para conseguir ventas


Publicado el 29/06/2024 a las 19:48
La Asociación de Consumidores de Navarra Irache desaconseja abrir la puerta de casa a agentes comerciales y destaca en ese sentido que en los últimos meses se han recibido varios casos de personas que han acabado adquiriendo productos o servicios que no necesitaban y por los que han pagado importantes cantidades de dinero.
Los productos que se venden mediante esta técnica, explica Irache en un comunicado, son muy variados y van desde productos de relax o aparatos de tonificación corporal, mobiliario de casa o instrumentos de cocina, libros y enciclopedias, colchones y objetos de iluminación.
Algunas de estas personas, una vez firmada la compra y al ver el coste que supone, que supera en algún caso los 3.000 euros, se arrepienten y quieren echarla atrás.
PERSONAS MAYORES, LAS MÁS BUSCADAS
Los agentes buscan especialmente a personas mayores, más confiadas y con mayor dificultad para comprender las consecuencias de un contrato, para conseguir ventas. En ocasiones los consumidores no tienen claro qué es lo que han firmado y solo posteriormente se dan cuenta del importe que han accedido a pagar o de que había aparatos que no le hacían ninguna falta.
En algún caso, además, no es solo una empresa, sino que una misma persona tiene presuntos contratos con diferentes marcas.
Como muchas de estas ventas se realizan por importe altos, es muy habitual que, junto al contrato de compraventa, se ofrezca también una financiación, de tal manera que el consumidor irá pagando el importe de los bienes mes a mes. Esto hace que en ocasiones las personas no se den cuenta de los pagos hasta un tiempo después.
Además, es habitual que los contratos se realicen en un soporte electrónico como una tableta, que el consumidor estampe su firma sin leer ni saber qué está aceptando y que en muchas ocasiones no tenga ni copia del contrato.
TREINTA DÍAS PARA ANULAR LA COMPRA
Irache recuerda que en este tipo de ventas, en las que la compra se hace en una visita a domicilio no solicitada previamente por el consumidor, este tiene treinta días naturales desde que recibe el producto para echarse atrás, según recoge la normativa sobre consumo. Debe dirigirse de forma fehaciente a la empresa para comunicar que ejerce este derecho y desistir del contrato de forma inequívoca.
La dificultad, indica la asociación, estriba en que, cuando muchas personas se dan cuenta y quieren anularlo, ya ha pasado este plazo de treinta días. A partir de ahí las posibilidades de recuperar el dinero son más limitadas, siempre que haya un contrato firmado en el que el consumidor haya aceptado la compra.
Otras personas cometen el error de desistir por teléfono. En algún caso, esto ha hecho que, a pesar de que hayan devuelto los artículos, no quede constancia de la anulación y la financiera le siga reclamando el pago, destaca Irache.
En estas compras, el vendedor debe facilitar al consumidor una copia en papel -o en otro soporte duradero, si lo acepta- del contrato firmado. Además, si el empresario no ha facilitado la información sobre el derecho de desistimiento, el consumidor tendrá doce meses para ejercerlo, salvo que el empresario se lo facilite antes de este plazo.
Recomendaciones de Irache ante la visita de un comercial:
- Si abre la puerta, no firme nada.
- Exija que la persona se identifique.
- No facilite ningún dato ni documento personal. Mucho menos datos bancarios.
- Si se siente presionado, cierre la puerta.
- Si un producto le puede interesar, exija la información y las condiciones de la oferta en papel. Pero nunca firme nada.
- Asesórese posteriormente con la información facilitada antes de tomar una decisión.
- Si ha firmado algo, busque orientación legal cuanto antes. Ante la duda, sepa que tiene treinta días desde que recibe el producto para echarse atrás. Hágalo de forma que quede constancia del desistimiento, nunca de forma telefónica.