Corriendo en cuadrilla contra el cáncer
Provenientes de distintos lugares, pero con la misma conciencia sobre el padecimiento de la enfermedad, los participantes de la X Marcha contra el Cáncer emprendieron un recorrido solidario vestidos de verde por las calles de Pamplona


Publicado el 16/06/2024 a las 20:27
Una cuadrilla “de toda la vida” de Rada, un grupo de senderistas nórdicos de Zizur Mayor, una familia procedente de Alfaro, La Rioja. La mañana de este domingo, 16 de junio, el corazón de la Ciudadela de Pamplona se llenó de camisetas verdes provenientes de distintos lugares que llevaban la misma frase en el pecho: ‘En marcha contra el cáncer’.
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Anselmo Lozano Macías, de 61 años, lleva animando a su cuadrilla del pueblo de Rada, a recorrer los 5 kilómetros de la carrera organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer desde el 2016, año en que se enteró de que padecía la enfermedad. “Intentamos ir a todo lo que podemos para apoyar”. Tiene más de un amigo que comparte su lucha y por ello insistió en que es fundamental colaborar: “Es una enfermedad que eventualmente todos podemos contraer”.
Con 13 años, Elena Aldaba Petrina tiene conciencia de lo que recuerda Anselmo. Sabe que “cualquiera puede acabar teniendo cáncer” y que por ello se debe dar apoyo “para mejorar las condiciones futuras y poder curarlo”. Tanto ella como las tres compañeras de clase que la acompañaron, participaron por primera vez de la marcha animadas por la madre de una amiga suya que superó la enfermedad.
Conchi Garralda Gorraiz, de “70 y pico”, no se equivoca al afirmar que cooperando en jornadas como esta “se pueden salvar muchas vidas”. Por eso, decidió convencer a los compañeros con los que practica senderismo nórdico en Zizur Mayor de andar por la causa. Garralda incidió en la importancia de que las listas de pacientes con cáncer “no se echen a saco roto”.
Solidaridad en familia
La actividad solidaria también sirvió como excusa para familias como la de Javier López Fernández, de 60 años, provenientes de Alfaro, para pasar un domingo juntos y colaborar con una buena causa. Su hija, Ana Rosa López Pérez, de 35 años, se dedica a investigar el cáncer profesionalmente y logró convencerlo a él, a su esposa y a su hijo de participar en la carrera por primera vez.
Pedro Sola Guillén, de 40 años, lleva corriendo junto con “la pandilla entera” tres ediciones de la marcha. De la mano de su esposa y de sus dos hijos, apuntan hacia la línea de meta contra el cáncer sabiendo que se trata del “mejor motivo para levantarse de la cama”.
En el punto final del trayecto, al llegar los caminantes y los corredores, se escuchaban, entre los aplausos y pitidos de júbilo, los gritos de aquellos que los recibían dándoles las gracias.