Carmen Morrás Arbizu: Ecos de gratitud


Publicado el 03/06/2024 a las 08:17
Con cariño y gratitud, celebramos la vida de Carmen Morrás Arbizu, quien nos dejó de manera serena y tranquila el pasado 27 de mayo a la edad de 99 años, a punto de cumplir cien, rodeada del amor de su familia. Carmen fue una figura fundamental y entrañable en su comunidad, y su vida ha dejado una marca imborrable en todos los que tuvimos el privilegio de conocerla y quererla.
Nacida en Los Arcos, Carmen vivió toda su vida en este pueblo de Tierra Estella, donde fue respetada y admirada por todos. Desde muy joven, mostró una fortaleza y dedicación excepcionales. A los 12 años, dejó su casa y pasó a vivir con su tía Luisa, que se había quedado sola al perder a su hijo de 17 años, voluntario en la guerra civil, demostrando un sentido innato de responsabilidad y cuidado por los demás. En esta nueva etapa de su vida, Carmen echó raíces y vivió allí los 87 años siguientes, creando un hogar lleno de amor, alegría y hospitalidad.
Carmen se casó con Teodoro, y juntos formaron una familia sólida y amorosa, compuesta por seis hijos, seis nietos y tres biznietos, con un cuarto en camino que se llamará Leire. En su misma casa regentó una tienda de ultramarinos. Durante los años más duros, especialmente en los tiempos difíciles de la posguerra, ayudó a sus vecinos más necesitados, ofreciendo consuelo y apoyo en tiempos de escasez. Su vida fue un ejemplo de trabajo arduo, devoción familiar y una generosidad sin límites.
Además de su papel como esposa, madre, abuela y bisabuela, Carmen fue una mujer de fe profunda. Devota de Santa María de Los Arcos, participó activamente en su comunidad parroquial, ayudando en la limpieza y cuidado de la iglesia de San Francisco, y colaborando en diversas actividades religiosas. En sus últimos años, cuando su movilidad se vio reducida, continuó asistiendo a la misa diaria a través de la televisión.
Carmen también fue conocida y querida por su labor en el mundo jacobeo de Los Arcos, donde formaba parte del “comité de bienvenida” de los peregrinos del Camino de Santiago. Junto a sus amigas, Delfina y Chari, ofrecía orientación y apoyo a los caminantes, demostrando que el lenguaje del amor y la hospitalidad es universal. Aunque no hablara otros idiomas, su calidez y generosidad trascendían cualquier barrera.
No podemos recordar a Carmen sin mencionar su habilidad culinaria. Entre sus muchas especialidades, las albóndigas eran famosas entre la familia. Y qué decir de los “loritos” con todos sus sacramentos, que preparaba con tanto esmero y dedicación cada año por San Blas. Fue precisamente en esta fecha, 3 de febrero, cuando reunió a toda su familia alrededor de una mesa, en su última gran celebración familiar.
La vida de Carmen es un testimonio de servicio desinteresado, fe inquebrantable y amor profundo por su familia y comunidad. Su legado de bondad, generosidad y amor perdurará en la memoria de todos aquellos que la conocimos. Despedimos a Carmen Morrás Arbizu con un agradecimiento profundo por su ejemplo de vida y el impacto positivo que tuvo en su familia y en su pueblo. Su presencia será profundamente extrañada, pero su espíritu vivirá en los corazones de todos nosotros.
Javier Felones Martínez de Eulate es nieto de la fallecida