María Carmen Forcada, una mujer artista

María Carmen Forcada González
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Miguel López-Remiro Forcada

Publicado el 23/05/2024 a las 11:55

Mi tía, María Carmen Forcada González, siempre sonreía. Hoy (ayer) ha fallecido y no puedo dejar de llorar al conocer la noticia. Me recordaba tanto a mi abuelo. Como él, fue emprendedora, con una visión y un relato de devolución a la familia, a la sociedad de Tudela y de Navarra.

Encontró en la cultura su espacio natural para desarrollar, desde el gusto, un lugar para los demás, una narrativa que más tarde convirtió en fundación. Su mirada limpia te acogía. La hospitalidad era su emblema; frente a ella tenías espacio, te lo otorgaba. Una seña de identidad que trasladó a su vida profesional desde una vocación por crear un hogar para los demás.

La elegancia en ella estaba vinculada con una belleza singular por el buen hacer, el saber estar, el saber habilitar lugares. Todo en ella se impregnaba de ese talento, y para mí, mi tía significa hogar en un sentido amplio de recogimiento y posibilidades para la imaginación.

Mi vida en el arte está estrechamente ligada con su vocación e interés cultural, transmitido por ella y también por mi madre, que trabajó con ella. Un espacio que yo llamo Forcada, un lugar cultural donde el arte transitó en mi infancia y juventud: libros, objetos, arte, telas, música y en conjunto una visión profunda y seria de las posibilidades de significados de los artefactos diseñados para ser contemplados.

En ese espacio cultural que estableció para mí y para muchos, hicimos casa, pudimos contemplar la pregunta que nos plantea el arte y con la que dialogamos desde un contexto de hogar y hospitalidad con nuestras propias emociones.

Mi última correspondencia con ella ha sido por carta. Le mandaba hace unos días nuestra invitación a una exposición que presentamos en junio sobre un artista, Joel Meyerowitz, que como ella, piensa en la potencia del arte como instrumento de educación. En esa invitación se ve una fotografía tomada en el interior de una humilde casa en la Málaga de los años 60 llena de alegría y convivencia. Me imagino visitando la exposición con ella, repensando con ella esa imagen y sonriendo porque el arte es un espacio de oportunidad para dar cobijo a nuestra respuesta a lo que nos rodea.

Ella habilitó una casa para la cultura en los demás. Fue generosa. Respondió a su don devolviendo a la sociedad. Era artista.

*Miguel López-Remiro Forcada, es director del Museo Picasso de Málaga y sobrino de la fallecida.

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